Diosa

Centellas

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Héctor Quintela

APERTURA A LO ABSOLUTO
El oído, inductor o no de felicidad

Nuria Ruiz de Viñaspre

LA FORMA DE LA BOCA
Perder canciones

Hugo Milhanas Machado

Una diosa
de las que desaparecen porque no se ven, 
no se ven en ellas mismas;
de las que vuelven 
procurando encontrarse, 
de las que lloran a lágrima viva
buscando a otras, 
de las que ríen con dolor 
por no ser eternas. 

Un mito
que se evade en la leyenda
pidiendo un hueco en la realidad,
que ama a corazón abierto
con riesgo de muerte fatal,
que pide unas páginas 
para que un alma sienta su vida, 
que se encierra en la mentira
porque repele su verdad. 

Una yaga
en la boca de algún lobo, 
para perturbar su fortaleza;
que molesta al aparecer
y con gusto es olvidada al yacer. 

Un mal olor,
un mal recuerdo, 
una mala cara, 
una caricia falsa,
una sonrisa rota,
una fantasía austera,
una diosa. 

Al fin y al cabo, una diosa
nacida de la barba de un mendigo, 
de la arrogancia de un banquero rico, 
de la palabra arrepentida, 
del piojo de una niña,   

de una flor
a la que arrancaron de la tierra
para delirar en el asfalto
del que será su nuevo hogar. 

Una diosa, diva, musa, mujer, 
que trenza el cabello de su llanto
y arruga sus manos en el hilo del manto
que su propia ilusión calcinada
le obligó a tejer.

Némesis

Imagen tomada de: https://www.pinterest.es/pin/406520303849437349/.

     
     
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