Anarquía en Perm. Viva la libertà!

Teodor Currentzis y MusicAeterna

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El director de orquesta greco-ruso Teodor Currentzis (Atenas, 1972) tiene haters y followers en todos los campos. Sus grabaciones y directos no dejan a nadie indiferente. Para muchos, todavía es un desconocido fuera del mainstream; y no, no ha hecho ningún cameo en Mozart in the Jungle (cancelada).

Currentzis, antes de ser la sensación del momento, pasó por su Grecia natal y San Petersburgo como estudiante, y por Novosibirsk como director musical de la Ópera. Como lo que quería hacer rompía con la tradición, tanto en lo que se refiere a interpretación como a modelo de carrera en la música clásica, optó en 2011 por el exilio a Perm (la antigua Mólotov) para llevar a cabo su revolución. Eso sí, acompañado por su orquesta MusicAeterna, la hermandad –como dice su director– que fundó en 2004 junto a los destacados intérpretes que eligió y decidieron seguirle. Se trata de un conjunto flexible que varía dependiendo del programa, los instrumentos escogidos o la época, muy lejos del encorsetamiento que supone una orquesta convencional. Como afirmó el propio director en una entrevista para Babelia, “crear esta orquesta ha sido para mí como formar una familia, pues no sólo nos conocemos, sino que tenemos las mismas ideas y respiramos juntos”.1 Así pues, esta familia tuvo que alejarse de los centros tradicionales de poder donde impera la cultura de masas para montar un proyecto que Currentzis tilda de utópico y con una metodología anarquista de trabajo. Tras realizar estas declaraciones, se le puede observar dirigiendo la obertura de Le nozze di Figaro con una camiseta de la Columna Durruti, la imagen también es importante.

Para entender cómo funciona el líder, hay que ver su método de trabajo. Como buena muestra, el documental de Alexey Loginov Conduction: la exigencia es extrema hasta la extenuación, en esa conjura colectiva que realizan en busca de la mejor interpretación posible. No dejan pasar ni una, y eso se traslada al resultado sonoro. Los intérpretes le siguen, creen en él: “Es un grupo de entusiastas surgido de mi filosofía sobre la interpretación musical. Aquí nos preparamos durante una semana para tocar un acorde. Y nadie dedica tanto tiempo para encontrar la verdad”.2

El exilio es real: el Krai de Perm se encuentra en la llanura europea oriental, con un frío clima continental a unos 1.400 km de Moscú, y a 1.800 km de San Petersburgo. De Perm, con un millón de habitantes, destaca su industria, un ilustre como Serguéi Diáguilev, y una interesante vida cultural gracias a entidades como el PERMM, museo de arte moderno, en un ejemplo de descentralización de la oferta cultural. Pues es aquí donde Currentzis con su actitud anti-sistema ha llevado adelante su proyecto como Director Artístico del Teatro Estatal de Ópera y Ballet de la ciudad, con MusicAeterna como orquesta y coro principal. Y es que, sin disponer incomprensiblemente ni siquiera de una web propia, su orquesta ha tocado en las salas más prestigiosas de Europa. Además, desde la temporada 2018/2019, Currentzis es Director Principal de la SWR Symphonieorchester, la orquesta fundada en 2016 fruto de la fusión –o reestructuración, no sin polémica– de la Radio-Sinfonieorchester Stuttgart des SWR y la Sinfonieorchester des Südwestrundfunks.

En el ecléctico catálogo discográfico del tándem Currentzis/MusicAeterna se incluyen el Dido y Eneas de Purcell (2008), el Réquiem de Mozart (2010) y la Sinfonía nº 14 de Shostakóvich (2010) para el sello Alpha, antes de fichar por Sony. Para Sony Classical destaca su grabación de la trilogía Mozart-Da Ponte: Le nozze di Figaro (2014), Così fan tutte (2014) y Don Giovanni (2016). El proyecto arrancó en 2012 con Le nozze di Figaro, seguida de Così fan tutte un año después. En el caso de Don Giovanni, la registró en 2015, pero Currentzis decidió descartarla. Sony Classical aceptó este hecho insólito en el actual mercado discográfico, inmerso en un “[…] desmoronamiento del complejo de grabación industrial […]”.3 En la era post-digital, el cambio de modelo ha hecho que impere el streaming para que el negocio siga siendo lucrativo, pero menos que en el siglo anterior: “así es como hemos elegido escuchar la música. […] Hemos tomado una decisión. Estamos satisfechos sin poseer nada de música siempre y cuando podamos tenerla toda”, dice Greg Milner. 4 Completan su catálogo discográfico un disco con música de Rameau titulado The Sound of Light (2014), La consagración de la primavera de Stravinsky (2015), el Concierto para violín de Chaikovski con Patricia Kopatchinskaja como solista, y Les noces de Stravinsky (2016), Gentle Emanation y Tristia II de Vyacheslav Artyomov –esta vez con la Orquesta Nacional Rusa–, y por último la Sinfonía nº 6 de Chaikovski (2017).

Pero vayamos a las grabaciones de las óperas. En este proyecto, la motivación de Currentzis era clara: no estaba satisfecho con la visión de Mozart que ha llegado hasta nuestros días fruto de la tradición, por lo que, para crear, primero tuvo que deshacer. Tras diez años de estudio del proyecto, se planificó el trabajo de la siguiente manera: once días y noches con sesiones de grabación de hasta catorce horas. Un total de 238 pistas, un proyecto de cuatro años, y un acuerdo que incluía el poder de realizar unas no-compromise studio recordings, es decir, grabar sin la obligación de tener que comercializarlas. De las tres, la de Don Giovanni es sublime, más si cabe teniendo en cuenta el perfil del protagonista, una persona carente de sentidos: “no puede recordar ni imaginar a las mujeres seducidas, es un bárbaro, una bestia […]”.5 O, más directo, nunca he leído a nadie resumir el argumento con tanta precisión como James Rhodes:

Esta obra se centra en un noble joven y arrogante […], que va por la vida follándose, violando y asesinando a todo lo que pilla por delante, que maltrata y cabrea a todos los demás miembros del reparto hasta que se topa con algo que no puede matar, golpear, eludir ni engañar: una estatua gigantesca del Comendador, el padre asesinado de una chica a la que Don Giovanni trató de violar, y a quien este asesinó en un duelo después de la agresión.6

Currentzis cree que, dentro de 500 años, esta música tendrá exactamente el mismo impacto en cada oyente que tiene hoy en día, de ahí su grandeza. Y esa es la singularidad de Mozart: siempre es contemporáneo, siempre moderno. El director afirma que, si Mozart dispusiera de MusicAeterna, lo que proponen es lo que hubiera querido hacer. Para Don Giovanni buscó el “sonido Salzburgo”, una mezcla entre las resonancias en las antiguas iglesias de Salzburgo y el sonido barroco mediterráneo. La orquesta realiza una interpretación históricamente informada sin perder de vista que es una grabación de estudio, y por tanto, sacando matices que se pierden en el escenario. En palabras de Currentzis:

Cada interpretación es una especie de parto; y tienes que soñar, y tienes que esperar hasta que ocurre el milagro. Si no eres así en música pierdes la idea principal de la música; que la música no es una profesión, no es una reproducción: es una misión. Ve a tocar con tus palabras, ve a tocar con tus sonidos a las personas que van a morir y verás quién es la verdadera audiencia, quién tiene un aprecio real de la música.7

Teodor Currentzis aporta otra visión de Mozart. Desde la publicación de esta grabación, el éxito de la dupla Currentzis/MusicAeterna no ha parado de crecer, y el 28 de julio de 2018 debutaron en los Proms con la Segunda y la Quinta de Beethoven. En The Guardian se dice: “Currentzis, por supuesto, rezuma estilo: es un showman dentro y fuera del podio. Pero incluso si él es el capitán, MusicAeterna sigue siendo esencialmente un equipo […]”.8 Entre el 15 y el 23 de agosto, interpretaron nada más y nada menos que las nueve sinfonías de Beethoven en el Festival de Salzburgo, por citar algunas de sus actuaciones.

El éxito del modelo de Currentzis hace tambalear el modelo tradicional, por lo que se abren diferentes opciones para el futuro: que siga considerándose a Currentzis como rara avis (cosa que vende, no hay duda) y por tanto su proyecto y sus interpretaciones junto a MusicAeterna algo exótico, una rareza dentro de la industria. Podría llevar su orquesta a otra ciudad culturalmente más relevante, incluso cambiar de país. O quizás, con el tiempo y ante el poder reaccionario, su modelo se convierta en el nuevo estándar, formándose agrupaciones musicales entorno a un líder como MusicAeterna, fuera de las maquinarias de las orquestas tradicionales, de las pruebas tras la cortina y de los ciclos de conciertos que poca novedad presentan.

Sobre esta última cuestión, los siguientes datos presentados en un estudio por Miguel Ángel Marín dan para una profunda reflexión colectiva acerca de la industria de la música clásica. Analizó 4.761 conciertos celebrados en 283 ciudades, la mayoría en el norte de Europa y Norteamérica. Si bien se interpretaron obras de 1.914 compositores diferentes, el 20 % de los ciclos sinfónicos los ocupan tan solo seis compositores:9 Beethoven, Mozart, Bach, Brahms, Schubert y Debussy, donde hay que bajar hasta el puesto 34 para que aparezca el primer nombre de un compositor vivo. 10 En la ópera, el 50 % de las producciones son de Mozart, Verdi, Puccini y Wagner. Si a estos sumamos a Rossini, Donizetti, Richard Strauss, Bizet, Janáček y Handel, ya suponen el 75 %.

Volviendo al tema, quien no conozca a Currentzis y a MusicAeterna, la trilogía Mozart-Da Ponte es toda una declaración de intenciones. Eso sí, han demostrado que no se quedan solo ahí, como por ejemplo en The Riot of Spring, donde con una sola nota, el oyente pasa a ser ejecutante en un cuarto de hora de sonido en el que la atención es plena. Que se difunda, se escuche, hable y escriba. Como dice Don Giovanni en su fiesta: “È aperto a tutti quanti, Viva la libertà!” (“A todos está abierto. ¡Viva la libertad!”).

             

Igor Saenz Abarzuza

1 Rodríguez, Pablo. Teodor Currentzis: “Hablo con ese sordo loco que era Beethoven”, El País [En línea] consultado el 27 de diciembre de 2018.

2 Ibid.

3 Milner, Greg. El sonido y la perfección. Una historia de la música grabada. Madrid, Léeme Libros/Lovemonk, 2015, p. 381.

4Ibid., p. 412.

5 Losada, José Manuel. “Don Giovanni: la subversión sensorial”. Revista de Filología Románica, 5 (2007), p. 137.

6 Rhodes, James. Fugas. O la ansiedad de sentirse vivo. Barcelona, Blackie Books, 2017, p. 171.

7 Every performance you give is a kind of pregnancy, and you have to dream and you have to wait the time until you will see the miracle happening. If you’re not like that in music, you lose the central idea of music, that music is not a profession, not a reproduction: it’s a mission. Go to play your words, go to play your sounds to the people who are going to die and you will see which is the real audience, which has the real appreciation for music.

8 Jeal, Erica. “Prom 18: MusicAeterna/Currentzis review – more Beethoven-sounding than ever before”. The Guardian, [En línea] consultado el 27 de diciembre de 2018.

9 Ruiz, Jesús. “El ‘big data’ prueba el conservadurismo en la música clásica en vivo”. El País [En línea] consultado el 27 de diciembre de 2018.

10 Marín, Miguel Ángel. “Challenging the Listener: How to Change Trends in Classical Music Programming”. Resonancias, 22, 42 (2018), p. 117.

Fotografía procedente de Facebook

     
     
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