Carta Blanca a Friedrich Cerha

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LA OTRA MITAD CREADORA
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Juan Carlos Justiniano López

Orquesta y Coro Nacionales de España. G. de Olavide: Índices, F. Cerha: Konzert für Schlagzeug und Orchester, Spiegel VI, E. Varèse: Amériques. Dir.: Arturo Tamayo. Juanjo Guillem, percusión. Diálogos. Ciclo I Concierto 17. Auditorio Nacional. 12, 13 y 14 de abril de 2013.

El rechazo, en muchas ocasiones, es consecuencia del desconocimiento. Y es incuestionable que uno de los factores que han ahondado en la brecha existente entre el creador de música actual y el público es, precisamente, de naturaleza comunicativa. En este aspecto no se le pueden reprochar esfuerzos a la Orquesta y Coro Nacionales de España que, con proyectos como Carta Blanca, pretende acercar la creación de un autor vivo al mundo exterior rompiendo la cuarta pared de la sala de conciertos. La experiencia, que en temporadas anteriores ha contado con Hans Werner Henze, Sofía Gubaidulina o Elliot Carter, en 2013 ha tenido a Friedrich Cerha como protagonista de diversos encuentros, conferencias y por supuesto conciertos.

La Carta Blanca a F. Cerha concluyó los días 12, 13 y 14 de abril con un concierto por triplicado en el Auditorio Nacional y con Arturo Tamayo al frente de una Orquesta Nacional a pleno rendimiento. El programa: complejo, de estrenos y descubrimientos, demostró la valentía de la ONE, porque parece cierto que la Orquesta Nacional –sin decir muy alto que todavía es la de todos– afronta proyectos más ambiciosos que el resto de agrupaciones españolas. Con coherencia, e hilando inteligentemente, se presentaron obras de tres compositores tan personales y, sin embargo, tan hermanados.

Y es que, las obras de G. Olavide, F. Cerha y E. Varèse parecen brotar de un impulso vital similar, como si sus idiomas naciesen de una gramática universal. Índices, la aportación de Olavide, surgió desde la incertidumbre, recreándose en un juego sintáctico que parte de elementos muy sencillos. Sirvió magníficamente de prólogo al Concierto para percusión y orquesta, con Juanjo Guillem enfrentado a una enmarañada partitura cuya concepción espacial nace de un eco y muere en el silencio. La segunda parte fue un camino progresivo hacia la apoteosis. Cerha, con la imagen poética Spiegel VI, dispuso y preparó el ambiente para el apabullante poema sinfónico Amériques de Varèse, la página dedicada al mundo que lo acogió, rápidamente arrancado de la ingenuidad y contaminado por el impacto estentóreo de la era industrial. Las capacidades plásticas de la ONE arremetieron contra un auditorio que cedió extenuado pero enfervorecido, respondiendo con ovaciones proporcionales al estruendo de la partitura.

Carta Blanca es una de las más interesantes aportaciones de la música actual en este país. Brinda la oportunidad de ofrecer diferentes visiones del arte de nuestro tiempo a un altísimo nivel y nos invita a ser testigos de la más viva creación, a explorarla con la presencia activa del compositor. Por desgracia, iniciativas como ésta no abundan ni siquiera en otros ámbitos menos marginales como el de la música contemporánea.

Juan Carlos Justiniano López

     
     
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