El tesoro musical de la huertaEscúchalo en Spotify

La correlativa

AFRICA THE BEAT
Vida y música de los wagogo de Tanzania

Mario Muñoz Carrasco

LOS VISSUNGOS
Aquella voz que es escuchada nunca...

María Fernanda Cáceres Ayala

¡LOS MORENOS EN FESTEJO!
Acerca de la morenidad en las canciones...

María Fernanda Cáceres Ayala

Nos adentramos en la huerta murciana para reencontrarnos con la esencia del canto polifónico a capella. No hemos tenido que viajar demasiados kilómetros para descubrir un exotismo que bien podría tener mucho que ver con otros folclores mediterráneos como el corso, sardo o el sefardí; con una herencia bizantina todavía hoy muy discutida y estudiada por los investigadores.

Hablamos de unos cantos nacidos en la huerta murciana. Nacidos de lo más profundo de la tierra y de la fe de los hortelanos. Nacidos al abrigo de las llamadas cuadrillas o hermandades; cuadrillas de hombres del campo, rudos y sin ningún tipo de preparación musical académica cuyos cantos nada tienen que envidiar a los cantos religiosos “cultos” que podemos escuchar en nuestras iglesias. Cantos populares que nada tienen de vulgar, como bien dijo el profesor D. Manuel Muñoz Cortés hablando de los auroros allá por el año 1993: no conviene confundir lo popular con lo vulgar.

Cada cuadrilla, denominada “campana de auroros” (hoy ya muy escasas), constituye la expresión sonora de unas hermandades que según datos documentales nacieron en los albores del siglo XVII y se desarrollaron con mayor intensidad en el siglo XVIII y XIX, puestas cada una de ellas bajo la advocación de la Virgen María en cualquiera de sus devociones. El término “campana de auroros” viene dado por el único instrumento que acompaña a los cantores (la campana) y por la tradición de salir a media noche en días señalados del año litúrgico a cantar las alabanzas a la Madre de Dios y retirarse con las primeras luces del amanecer.

El auroro (cantor) es depositario de una tradición religioso-folclórica conservada y transmitida oralmente de generación en generación a lo largo de los siglos. Dentro de su amplio repertorio encontramos un canto que adquiere especial importancia por ser uno de los más primitivos y con más diferencias respecto al resto de su catálogo en la manera de cantarse y en la forma. Hablamos de la correlativa, un canto polifónico a capella, sin la campana que habitualmente acompaña sus cantos. Lo podemos escuchar el día de Jueves Santo y Viernes Santo en la plaza de San Agustín junto a la iglesia de Nuestro Padre Jesús en Murcia. El viajero que llega en esta época del año a esta plaza y escucha la correlativa se siente transportado a otra época y a otro lugar.

A diferencia de los demás cantos, en éste solo participan cuatro miembros de la cuadrilla que, colocándose en círculo cerrado comienzan a cantar, dando la entrada siempre el bajo, que fija el tono con gran precisión. Las dos voces extremas, es decir, la más aguda y el bajo van haciendo un bordón en octavas paralelas sobre la dominante y la tónica a las otras dos voces (principales) que con una textura homofónica en terceras van cantando la pasión de Cristo. El texto de la correlativa consta de cinco versos. Está conformada por un tipo de melodía silábica a lo largo de cada verso que se transforma en maravillosos melismas al final de cada uno de estos. No obstante también encontramos versos totalmente melismáticos. Melismas primitivos que evocan los cantos católicos orientales por su similitud en los giros y en la forma de ejecución. No en vano cuando el profesor D. Manuel Muñoz Cortés, allá por el año 1993, asistió a una misa de rito oriental católico en San Julián el Pobre en París destacaba la semejanza de estas músicas litúrgicas de raíz oriental y bizantina a las de los auroros de Murcia. Se ha discutido mucho acerca del origen de la correlativa y aún se sigue debatiendo sobre ello.

Según palabras del que fuera presidente de la Academia Alfonso X el Sabio, D. José Pérez Mateos en una conferencia impartida en el año 1942, la correlativa es una composición musical dividida en tres partes a su vez subdivididas en frases musicales separadas por acentuadas pausas. A causa de esto, el oyente puede pensar que se trata de composiciones distintas dentro del mismo carácter. La correlativa es un todo orgánico, aunque éste exija largo tiempo y prolongadas pausas para su interpretación, existiendo una perfecta correlación –tal y como dicta su nombre– entre las partes, que siendo distintas, obedecen a una unidad.

D. Emilio del Carmelo Tomás Loba (Universidad de Murcia) destacaba el marcado carácter culto que subyace en el canto de las correlativas, aunque fuese cantado por el pueblo llano y analfabeto, tal y como es recogido en infinidad de artículos periodísticos. La correlativa contiene en el presente y en su historia, aspectos culturales, religiosos, antropológicos y musicales de extraordinaria importancia. No en vano fue declarada por la Unesco en 2003, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Otilia Fidalgo González

Bibliografía

Del Carmelo Tomás Loba, Emilio. “Edit.um”, Ediciones de la Universidad de

Murcia, vol.1, año 2007. pp. 128-149. www.revistas.ucm.es [12/4/2013].

Díaz Cassou, Pedro. Pasionaria murciana, la cuaresma y la semana sta. en Murcia. Madrid, Fortanet, 1897.

García, Tomás. “Asociación etnomurcia”. www.auroros.com, [10/4/2013].

Gris Martínez, Joaquín. Los auroros en la región de Murcia. Murcia, Consejería de educación y cultura, 1993, pp. 245-262.

Hernández Valcárcel, Mª del Carmen. “Los Mayos y los Auroros”, Revista digital Murgatena, nº 55 (1979).

VV. AA. “Hermandad de Ntra. Sra. Del Carmen de Rincón de Seca”, Los auroros en la región de Murcia. Editora regional, Murcia, 1993, pp.137-155.

www.regmurcia.com [5/4/2013].

Imagen: Monumento a Los Auroros de La Huerta de Murcia.

     
     
Persíguenos en Facebook Persíguenos en Twitter Visítanos en Flickr ¡Suscríbete! Canal de YouTube Spotify ¡Suscríbete!