Entrevista a Kike M

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Entrevista a Kike M

“Como artistas tenemos que encargarnos de dar con la persona que está buscando tu música y no lo sabe”

Kike M (Salamanca, 1991) es un artista ecléctico que oscila entre la figura de cantautor y la de líder de banda. Residente en Madrid, sus letras directas y su carisma arrollador le han granjeado el cariño del público que recibe siempre con alegría sus conciertos en la capital. Publicó su primer EP, Pobladores del suelo, las nubes y el mar, en 2018, y ahora se encuentra preparando su nuevo trabajo, ANTIPERSONAL, buscando financiación mediante crowdfunding. Aprovechando este momento fundamental para el devenir de su próximo proyecto, hemos hablado con él para que nos cuente un poco más sobre su música y sobre ANTIPERSONAL, que combina sus dos facetas artísticas: la música y el diseño gráfico.

Fuerza, libertad, sinceridad, energía; esas son algunas de las palabras que se suelen escuchar al público cuando escuchan tu música, aunque es difícil definir tus canciones. ¿Cómo es la música de Kike M, según Kike M?

Es muy complicado autoetiquetarse, pero supongo que son canciones que se mueven entre el pop, el rock, el folk y la música independiente; quizá últimamente también con un toque de música celta. En cuanto a letra van un poco los tiros por donde has apuntado: trato las cosas que me pasan y hablo mucho de la búsqueda de la libertad.

Naciste en Salamanca, pero en 2015 te trasladaste a Madrid. ¿Cómo ha cambiado la capital tu música?

Lo ha cambiado todo. Venía de formar parte de una banda de pop-rock y en Madrid fue empezar de cero. Gracias sobre todo a los micros abiertos he crecido un montón como artista y he aprendido mucho de la experiencia de gente que está en la misma situación que yo. La ciudad en sí te da muchas oportunidades en cuanto a sitios donde tocar, lugares donde escuchar música y variedad de gente con la que encontrarte.

Se te puede encontrar dando conciertos en solitario, como cantautor; en otros se te ve como líder de banda, ¿con qué formato te identificas más?

A mí siempre me ha tirado más la banda, aunque a lo largo de estos años ha habido conciertos en los que me he sentido muy a gusto yo solo y en los que llegas a un nivel de expresividad que en el formato de banda no es tan perceptible, o hay más estímulos que te hacen no darte cuenta de esos detalles. El formato de cantautor, de guitarra y voz, me ha enseñado un montón y es como más he girado, pero siento que lo que quiero hacer es música en directo con banda. Es más complicado por un tema económico y de logística, pero disfruto muchísimo con la complicidad que se genera en el escenario y con lo que pueden aportar otros músicos a mis canciones.

Tu primer EP salió en 2018, Pobladores del suelo, las nubes y el mar, y en él vas acompañado de la banda. ¿Quiénes son los integrantes?, ¿siguen siendo los mismos desde entonces, o ha cambiado la formación?

La banda cambió. Cuando quise grabar ese primer trabajo me puse en manos del guitarrista actual, José Bueno, que sí se ha mantenido en la formación. Él me presentó a otros dos musicazos: Juanga Amores a la batería y Marco Niemietz al bajo, y con este power trio, el violín de Manu Clavijo y mis acústicas se grabó ese EP. Ahora están Isaac González al bajo, Gabriel Vidanauta a la percusión y los ya mencionados José Bueno a la guitarra y Manu Clavijo al violín.

Aquí has conocido a muchos músicos, y de hecho has realizado bastantes giras junto a otros cantautores. ¿Cómo es la experiencia de tocar por España como cantautor, sin banda?

Lo de girar es una cosa con mucho riesgo. Yo creo que se hace no tanto por sacar pasta, que es imposible, sino por el hecho de intentarlo. Desde el principio he querido moverme porque aunque enganches solo a una persona de toda la gente que puede estar viéndote en otra ciudad, si insistes y sigues yendo a esas ciudades poco a poco va creciendo el asunto. Lo que pasa es que es muy complicado porque las condiciones no suelen ser las propicias, aun yendo en solitario hay una serie de gastos que no se suelen cubrir. Pero te da un montón de vivencias muy chulas.

Además de músico eres también diseñador gráfico, de hecho estudiaste Bellas Artes en Salamanca. ¿Cómo combinas la música con el diseño?

La motivación para venir a Madrid fue hacer un máster de diseño web, pero al final no fue lo que esperaba y tiré más por el diseño gráfico, que ya venía haciéndolo desde la carrera. Así que empecé a combinar la música con el trabajo de diseñador: estuve tres años en el departamento de marketing de una empresa, pero hace dos años decidí dejarlo y tomar un camino de freelance. Me gustaría mucho centrarme en el diseño gráfico y en las ilustraciones para artistas porque es el mundo que más me gusta y donde me siento más cómodo.

¿Puedes numerarnos algunos músicos y bandas para los que hayas trabajado como diseñador o ilustrador?

Pues he trabajado para un montón de gente: Aitor Flamingos, Rubén Artabe, Santi Guzmán, Borja Picó, Elenitakatá, Diego Cruz, Erdian, Kinfolks, Gabriel Vidanauta y María de la Flor, Roura, The Walking Beard, Eva McBel, Ángel Calvo… Y seguro que se me escapan algunos.

    

Esta faceta tuya como ilustrador está más presente que nunca en tu nuevo proyecto ANTIPERSONAL, un disco-fanzine que estás financiando ahora mismo por medio del crowdfunding. Cuéntanos sobre ANTIPERSONAL, cómo nace, qué es, qué nos ofrece.

ANTIPERSONAL es en esencia un disco-fanzine porque quería que tuvieran relación las ilustraciones con cada uno de los diez temas, que serán grabados con banda. Lo he querido llamar fanzine porque es una manera sencilla de referirse a ello: un fanzine muchas veces es colectivo aunque también lo puede sacar un solo artista, y es una revista independiente de poca tirada. Mi intención es hacer mil copias tanto de esta revista como del CD físico que irá dentro de ella. En el fanzine, aparte de estar las letras de los temas, hay ilustraciones, diseños gráficos, fotografías, alguna reflexión personal, collages

¿Por qué “ANTIPERSONAL”? ¿Por qué “Kike M”?

El concepto del disco es reflexionar sobre la identidad artística, y por eso dentro del fanzine aparecerá siempre mi nombre artístico tachado, y es también una manera de relacionarlo con el crowdfunding y que sea una cosa entre mucha gente. Aunque las canciones en sí las haya hecho yo, la intención es la de regalarlas a los demás y que las hagan suyas. Por eso he hecho también un cancionero, para que todo el mundo las pueda tocar y llevar a su terreno. Aunque dentro de las letras quizá no haya una reflexión tan exhaustiva sobre la identidad artística, sí hay muchas veces una lucha interna contra uno mismo, y de eso también va el disco.

¿Por qué te decidiste a lanzar un crowdfunding?

Decidí ponerme a hacer esto igual que otros muchos artistas para financiar el disco, que se grabará en Acrola Estudios de la mano de Ángel Cáceres. El crowdfunding consiste en hacer una reserva del disco y de más sorpresas que he preparado para ofrecer como recompensas, como un cancionero ilustrado, camisetas, tote bags, pósteres, una escapada rural con concierto acústico… La motivación principal es el tema económico, pero también la oportunidad que te da para conectar con la gente que ya te sigue e incluso tener un pequeño altavoz para que gente nueva pueda descubrir la música que hago.

¿Cómo ha afectado la situación del estado de alarma en el proyecto?

Me pilló a la semana de haberlo sacado, y he tenido que adaptar la planificación que tenía, sobre todo en cuanto a promoción, porque por la plataforma me dieron la oportunidad de alargarlo, que es lo que me ha salvado un poco. Si no, el crowdfunding hubiese acabado hace unos días sin llegar al objetivo. Supongo que la gente está mirando por su bolsillo, como es normal, y al final el arte va después de la lista de la compra o pagar el alquiler. Quizá por ese motivo ha habido gente que no se haya sumado.

Desde que comenzó el crowdfunding has estado muy activo en redes. ¿Cómo de importante crees que son las redes sociales para un músico? ¿Cómo te están ayudando en el crowdfunding?

El hacer vídeos en directo para festivales por streaming le ha venido guay al crowdfunding, porque da una mayor visibilidad. De todos modos, creo que deberíamos encontrar otro tipo de vías. Ahora en el confinamiento solo existe esta posibilidad, pero creo que molaría encontrar otra manera de promocionarse. Creo que como artistas tenemos que encargarnos de dar con la persona que está buscando tu música y no lo sabe, encontrar a esas personas que a lo mejor no te siguen en redes o no han dado contigo, y seguro que hay más caminos aparte de las redes sociales. Pero son muy importantes, quizá Facebook e Instagram son las que más uso yo, sin embargo Twitter lo tengo más abandonado. Hay gente que se centra más en YouTube, que también esta guay porque es totalmente audiovisual.

Gestión de redes, elaboración de recompensas, grabación de videos promocionales, composición, organización del resto de músicos… ¿Te estás encargando tú solo de todo? ¿Cómo es estar a tantas cosas a la vez?

Pues qué te voy a contar, es una locura, pero bueno, una locura elegida. Es la vida de mucha gente que lleva sus propios proyectos, el estar un poco a todo. Creo que me podría venir bien una persona que me llevara el tema de los conciertos, porque se me da muy mal contactar con las salas y organizarme calendarios. Es estar un poco al día y hacer un trabajo de oficina, que quita mucho tiempo pero luego es muy satisfactorio. Sería maravilloso poder dedicarse solo a la música, y tener todo el tiempo para hacer canciones. Creo que ese es el sueño de cualquiera que esté en esto.

¿Cuáles son tus influencias musicales que más presentes estén en ANTIPERSONAL?

¡Venga, la más difícil para el final! Yo creo que hay una influencia clara de la música folk y celta, porque hace tres años descubrí el festival Ortigueira y me enganché mucho a ese tipo de música, que de alguna manera se ha traducido en algunas sonoridades y melodías. Hay también mucho rock, que lo llevo escuchando toda la vida, y todas las influencias que pueda haber recibido del mundo cantautor, aunque no es la música que más escucho. Escucho mucho Coetus, un grupo de música folk de la península, y quizá haya una influencia rítmica por ese lado. Y poco más, lo que yo haya podido transformar de lo que escucho a lo que hago.

El crowdfunding aún no está completo, falta un último empujón: ¿qué le dirías a nuestros lectores para animarlos a colaborar para sacar adelante ANTIPERSONAL?

Es un disco en el que he volcado todo lo mejor que puedo dar de mí. Artísticamente es el disco que más me va a representar. Si les gusta apoyar la música, puede ser una buena oportunidad. ¡Qué difícil esto de venderse a uno mismo! Que lo hagan suyo, que echen un vistazo a la campaña porque hay recompensas bastante guapas. Es complicado porque es apostar por algo que todavía no has escuchado, pero yo quiero que sea un discazo y voy a poner todo de mí para que suene estupendamente y que además venga envuelto en toda esa parte visual a la que también he dedicado muchísimo tiempo. Va ser un disco liberador, para desahogarse en casa, para ponérselo y desconectar. Quien se atreva que se sume.

Y para acabar: un libro, una película, un álbum y, por ser tú, un artista plástico.

Me leí hace un par de años Blancas Bicicletas [de Joe Boyd], que va de un productor musical de los años 60; una película, Call me by your name; un disco, el último de Ombligo [Banda sonora para una película que no existe, 2020]; y en cuanto a artista plástico, Studio Muti, que no es un artista en concreto sino un estudio que tiene muchos ilustradores y que mola mucho, es muy inspirador.

Gonzalo Hormigo Fraire

La foto es autoría de Pablo Nuño Galache, de Coyote Producciones. Todos los diseños son autoría de Kike M (@kikemdesign).

Publicado en abril 2020

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