Erik Satie: una figura visionaria

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La extravagante personalidad de Erik Satie (1866-1925) junto con su peculiar animadversión por las normas lo han convertido en uno de los artistas más interesantes del panorama musical. A través de su legado compositivo y aportaciones en el campo estético se aprecian de manera transversal las nuevas corrientes, enmarcadas en la modernidad, que buscaban alejarse de la tradición. Aunque tenía un objetivo común con ellos, Satie siempre rechazó formar parte de los nuevos movimientos artísticos. Con todo, es considerado una figura de referencia para los compositores de las vanguardias.

Satie cultivó una música lacónica, sencilla, sin contenido emocional y despojada de toda retórica, que contrastaba con los postulados estéticos del romanticismo e impresionismo. Música de mobiliario,1 un proyecto que creó junto a Milhaud, es un claro ejemplo de música destinada a entretener sin ningún tipo de trascendencia ni pretensión intelectual. Mientras que el romanticismo definía al artista como un ente superior, Satie no se consideraba más que un amateur. Además de oponerse al sentido metafísico de la música rechaza especialmente la “intensidad pasional, cromatismo y gigantismo wagneriano”.2

Su ironía y sarcasmo atentaban directamente contra la expresión artística de lo sublime, a través de las indicaciones que escribe en la partitura para los intérpretes. Algunos de los títulos más destacados son: Embriones disecados y Tres piezas en forma de pera. Las anotaciones plasmadas en la partitura, de carácter humorístico, rompen la distancia entre compositor e intérprete y, como sostiene Robert Morgan: “proporcionan un moderno y esencialmente paródico substituto de las indicaciones propias de la interpretación tradicional, que Satie consideró contaminadas por el exceso emocional del Romanticismo”.3 Algunas de ellas son: “retarda educadamente” y “silencio muy serio”. Incluso sustituía los términos convencionales de los movimientos por expresiones como: “Sobre terciopelo amarilleado” y “Como un ruiseñor con dolor de muelas”. Sin embargo, Satie hacía una clara advertencia: “Prohíbo leer en voz alta el texto durante el transcurso de la ejecución musical. Todo incumplimiento de esta observación levantará mi justa indignación contra el petulante”.4

Esta actitud provocativa5 de Satie despertó el interés de los nuevos compositores, pero él siempre se negó a formar parte de una escuela o movimiento, aunque sus tendencias estéticas lo convirtieron en una referencia de las vanguardias neoclásicas del Grupo de los Seis.A pesar de que hay teóricos que incluyen a Satie en el neoclasicismo, coincidimos con Axel Cabrera en su afirmación de que “hay que considerar su estética como el origen de otras y no un derivado de las mismas”.6 Este aspecto es el que nos permite calificarlo de visionario. Si bien es cierto que elementos del lenguaje compositivo (claridad, sencillez de las líneas melódicas) o incluso la temática coinciden con los postulados de este movimiento, él mismo se burla del neoclasicismo en la Sonatina Burocrática (1917).7 Para él, la antigüedad griega es una fuente de inspiración, así como el canto gregoriano y el arte gótico (Quatre Ogives, 1886), que son las bases sobre las que construye la concepción de un nuevo tipo de melodía posromántica.

Pero no sólo ha sido vinculado con el neoclasicismo. El carácter repetitivo de las estructuras musicales junto con un estatismo armónico facilita que sea considerado un antecedente del minimalismo (Vexations). De hecho, compositores como Varèse han viso en Satie un precursor de la música electrónica.8 Además, en su lenguaje armónico se percibe una influencia del jazz y del “orientalismo” –aspecto en común con el impresionismo y romanticismo–: cuartas superpuestas, libertad en el encadenamiento de acordes, acordes de séptima y novena sin resolver (Gymnopédies), al igual que tritonos melódicos, modos y escalas artificiales (Gnossiennes), y poliacordes. Por su sátira y humor se lo ha relacionado con la estética del dadaísmo (Relâche y Mercure en 1924), pero también con el futurismo.9

Satie fue un compositor que en un principio desarrolló su actividad artística al margen de los circuitos oficiales pero que a partir de 1915 se convirtió en todo un referente de la música francesa al ser propuesto por el Grupo de los Apaches como el nuevo modelo, aboliendo de esta manera a Debussy. Sin embargo, fue más un innovador de apariencia que de fondo. De hecho, sus aportaciones estético-literarias son mucho más destacables que sus avances en el campo de la composición. Un ejemplo de ello son las barras de compás, aunque “dio el paso radical de eliminar el compás y sus barras divisorias en la partitura de Sylvie10 a nivel auditivo se siguen percibiendo. Como compositor fue bastante criticado, ya que muchos afirmaban que el humor era una estrategia para esconder sus deficiencias técnicas. No obstante, Satie hizo del humor y del absurdo un leitmotiv para responder a estas críticas.

Si bien es cierto que son muchas las corrientes artísticas con las que se le ha asociado, no es correcto considerarlo padre de estos movimientos vanguardistas, sino más bien un precursor de la estética de lo absurdo. Aunque no creó escuela –porque tal y como muestran sus escritos atentaba contra su personalidad–11 Satie dejó una huella innegable entre sus contemporáneos. Sin llegar a asociarse a ninguna tendencia cultural contribuyó al avance estético de las vanguardias. Es sin duda alguna un visionario, una de las figuras claves para entender la modernidad: independiente, rebelde, original e inconformista.

Jeris Grace Rosado Mitte

Bibliografía

Cabrera, Axel. “Una introducción a la interpretación de la obra de Erick Satie”. NovaMusik, 23 de noviembre de 2016, (consulta: 12 de febrero del 2018).

Davis, Mary. Erik Satie.Madrid, Turner Música, 2008.

García Laborda, José María. La música en el siglo XX. Primera parte, Modernidad y emancipación: (1890-1914).Madrid, Alpuerto, 2000.

Myers, Rollo. Erik Satie.New York, Dover Publications, 1968.

Morgan, Robert. La música del siglo XX: una historia del estilo musical en la Europa y la América modernas.Madrid, Akal, 1999.

Sanz, Teo. “Una estética del absurdo: la música de Erik Satie”. Revista Criteri. Blog cultural amb una mica de tot, 5 de marzo del 2013, (consulta: 12 de febrero del 2018).

Satie, Erik. Editado por Ornella Volta. Cuadernos de un mamífero.Barcelona, El Acantilado, 1999.

Satie, Erik. Memorias de un amnésico y otros escritos. Madrid, Ardora Ediciones, 1994.

1 “La música de mobiliario es básicamente industrial […] Queremos establecer una música compuesta para satisfacer las necesidades útiles. El arte no entra dentro de estas necesidades. La música de mobiliario crea vibración; no tiene otra finalidad; desempeña la mima función que la luz, el calor, el confort en todas sus formas”. Satie, Erik. Memorias de un amnésico. Madrid, Ardora Ediciones, 1994, p. 101.

2 Morgan, Robert. La música del siglo XX: una historia del estilo musical en la Europa y la América modernas.Madrid, Akal, 1999, p. 68.

3 Ibid., p. 69.

4 Satie, Erik. Cuadernos de un mamífero. Barcelona, El Acantilado, 1999.

5 Esta actitud mordaz está muy presente en Memorias de un amnésico, fruto de una colaboración del autor con la Revue musicale SIM (1912).

6 Cabrera, Axel. “Una introducción a la interpretación de la obra de Erick Satie” [en línea], NovaMusik. 23 de noviembre de 2016, (consultado el 12 de febrero del 2018).

7 “Aportación irónica de Satie al neoclasicismo de moda. Sigue compás a compás la sonatina de Clementi op. 36 no. 1 y conserva su esquema rítmico […]”. García Laborda, José María. La música en el siglo XX. Primera parte (1890-1914). Modernidad y emancipación.Madrid, Alpuerto, 2000, p. 99.

8 Esto es por el uso que hace de las unidades musicales “que se combinan por medio de sucesiones, realizadas aparentemente por azar, sin que se den conexiones estrictamente lógicas entre ellas, por lo que cada unidad puede preceder o seguir a otra”. Morgan, Robert: La música del siglo XX: una historia del estilo…, p. 68.

9 En su ballet Parade incluye ruidos cotidianos: sirena, motor de aeroplano, máquina de escribir y balazos. Cabrera, Axel. “Una introducción a la interpretación de la obra de Erick Satie…”.

10 Davis, Mary. Erik Satie.Madrid, Turner Música, 2008, p. 30.

11 “No existe la escuela de Satie. El satismo no puede existir. Me mostraría hostil a él. En arte no se precisan esclavitudes. Siempre me he esforzado por confundir a los seguidores, por la forma y por el fondo, en cada nueva obra. Es el único medio de que un artista no haga escuela, es decir, de que no se convierta en un pedante”. “Pas de casernes”, en Le Coq, nº 2 (junio de 1920) consultado en Erick Satie. Cuadernos de un mamífero. Barcelona, El Acantilado, 199, p. 173.

     
     
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