Esquizofrenia psicodélica

Iglooghost lanza dos EPs mutuamente maximalistas que relatan la batalla cósmica entre dos deidades imaginarias

DE ÓRBITAS LUNARES Y MÚSICA...
Fourth Muse Atelier

Ruth Piquer

FESTIVAL SÓNAR BARCELONA Y SÓNAR I+D
Desempolvar los orígenes

Andrea P. Envid

LA LUZ LÁSER Y LA ELECTRÓNICA...
La evolución del impresionismo

Andrea P. Envid

 

Clear Tamei (2018, Gloo) / Steel Mogu (2018, Gloo), Iglooghost

Conozco un montón de pequeños dioses. Son reales. Me dicen que hay muchos más de los que puedo imaginarme, pero no les creo. Mientras estaba produciendo los discos, un dios con una gran nariz redonda no paraba de infiltrarse en mi casa, mientras que yo no paraba de dormirme cuando trabajaba en las canciones.1

La historia va como sigue. Hay dos dioses, Tamei y Mogu, cada uno de los cuales está detrás de los dos EPs. Mogu es un xao: una entidad que emerge cada vez que un iglooghost (i.e., un fantasmaiglú) es creado por un tamei. Los xao son seres sombríos, condenados a vagar por los intersticios marginales de las dimensiones, controladas por los tamei. Pero “ser un xao sucks” (da asco), por lo que el xao Mogu se ha propuesto acabar con Tamei (“un pequeño Diös Red”, tal y como cierra su LP debut, Neo Max Bloom) para acabar con el horror de existencia a la que han sido condenados. Así, dos polos en disputa comienzan a configurarse. Uno, paladín del orden cósmico –Tamei–, emanación del universo, cuyo fin es mantener el equilibrio interdimensional; otro, basura cósmica, subproducto oscuro del hiperorden –Mogu–, que ya no ve otra manera de destruirse a sí mismo más que acabando con todo lo que existe.

Esta es, a su vez, la polaridad que los dos EPs buscan reflejar. Clear Tamei ofrece un sonido donde se cumpla el conocido principio de Leibniz: máxima diversidad de cosas bajo un mínimo número de principios. ¿Cómo es esto posible? ¿De qué manera podemos maximizar la variedad e intensidad del sonido mientras que minimizamos su disonancia? Consideremos los tres atributos fundamentales de una canción: por lo que respecta al ritmo, Iglooghost(Seamus Malliagh) nos satura, como siempre, con unos compases frenéticos, en los que, aunque no tengamos las repeticiones ininteligibles de Neo Max Bloom, apenas se mantienen lo justo para permitir la continuidad; las melodías, si acaso, recuerdan a una canción pop de los 2000 pasada por los espejos de la calle de los gatos –y puede que de algún que otro JRPG (Japanese Role Playing Game, o la versión japonesa de los videojuegos de rol)–. Ambas variables dan un resultado bastante alejado de lo que tenderíamos a asociar con un orden canónico. Es necesario compensar con la tercera variable: la armonía. La clave de Clear Tamei, la manera en que trata de reflejar la máxima de Leibniz que acabamos de mencionar y que constituye la paradoja que le da todo su valor, consiste en expresar una armonía tanto más intensa cuanto más tenga que luchar contra los elementos, cuantos más locos sean los malabares que se vea obligada a hacer. Todo ello acompañado de unos nuevos sonidos en la paleta del productor –instrumentos de cuerda y momentos de piano– que refuerzan la imagen idiosincrásica comúnmente asociada a las composiciones altamente armónicas. “Clear Tamei”, punto central de este acto, condensa como ninguna otra canción todas estas particularidades.

Nada que ver con Steel Mogu. Mientras que el otro EP buscaba ofrecer un concepto de pureza matemática, orden y contención dentro del plano armónico, si hay algo que este trabajo trata de explotar es el componente dionisíaco de los sonidos electrónicos. Aquí la armonía brilla por su ausencia, y los ritmos hiperacelerados simplemente son liberados a fin de maximizar su poder destructivo. Unos bajos agresivos refuerzan la violencia de los ritmos, que han perdido todo aquello que compensara su naturaleza esquizofrénica. En este sentido, si bien Clear Tamei transmite deliberadamente un clasicismo cyborg, Steel Mogu encuentra en la pérdida de todo orden el recuerdo de unas convenciones más propiamente electrónicas, donde el simulacro armónico es intercambiado por la saturación ravera, aunque siempre en ambos casos dentro del marco sonoro y narrativo que Malliagh pone de base para la experimentación.

Y sin embargo, la avalancha rítmica no pierde capacidad de sorpresa, puesto que si antes hablábamos de una compensación, Mogu, como enemigo natural de Tamei, encontrará en la exacerbación de sus propias contradicciones la punta de lanza que quiebre la red electrónica sobre la que reposa su propia miseria. Es un kamikaze, y no tiene miedo de mostrar sus armas al descubierto. Su baile es al compás de un IDM y un jungle cuyas identidades han quedado borrosas en este nuevo escenario de 808s salvajes.

Y no obstante, ambos EPs comparten una misma evolución, que expresa tanto el proceso de venida al mundo de cada uno de los dioses como la batalla exotemporal que entre ambos se está produciendo: los vacíos bastardos de “First Voids” (Steel Mogu) contrastan con los simétricos y productores “New Vectors” (Clear Tamei), del mismo modo que la “Negra Luz Ultra” (SM) se infiltra entre los recovecos de la red divina que Clear Tamei traza para mantener a Mogufuera del espacio de control. Pero en ambos se entrevén unas fluctuaciones similares, una idéntica distribución de los flujos intensivos, como si el diagrama que dibujara el transcurso de la batalla fuera el mismo para ambos actores. Tanto frente a la lucha por el mantenimiento del orden sonoro, como a la destrucción del espacio que lo hace posible, un proceso de evolución paralelo parece unir a ambas criaturas y ambos lados de la narrativa. Luz y oscuridad serían dos variables complementarias, una no podría vivir sin la otra, su lucha resultaría, al final, imaginaria, y esta epopeya psicodélica que se juega en los intersticios del hiperespacio no sería nada más que una ilusión en la intermente del circuito simbólico. ¿O no?

Existe un peligro. Ese peligro es el de creer que la lucha no es real. Que ahora mismo Mogu y Tamei no se encuentran batallando, respectivamente, por la eternidad del ser y la extinción total. El orden, si es eficaz, quiere pasar desapercibido. La incredulidad, por tanto, juega a favor de Tamei. Pero, ¿quién está en condiciones de desear la extinción del cosmos? ¿Quién puede realmente verse implicado en la batalla? Mogu, no lo olvidemos, no busca la extinción del cosmos por sí mismo: busca su propia extinción, a través de la destrucción de un cosmos al que está para siempre atado –o, al menos, mientras este dure–. Ello imposibilita a Mogu tener aliados, ver más allá de su propia inmediatez, de su propio deseo. Pero si Mogu existe, entonces la lucha existe; de lo contrario, Tamei no habría visto su reinado perturbado. Y si hay lucha, si existe la posibilidad de destruir el orden armónico establecido por Tamei, entonces existen otras posibilidades, otros mundos. Todos esos ritmos hiperacelerados, esas melodías alienígenas, expresan en Iglooghost un mensaje bien claro: la construcción de nuevos patrones, a través de nuevas armonías, es posible.

Quién ganará la batalla, fuera de las posibilidades abstractas, no se puede saber, porque se juega en unas dimensiones del espacio-tiempo fuera de las nuestras, ajenas a nuestra comprensión, lo que nos ayuda a entender de dónde surgen sonidos como los que escuchamos en este conjunto de EPs. Malliagh ha entregado su cuerpo a los dioses de sus sueños desde hace tiempo, cuando en su primer EP nos contaba las historias de un gusano viajando por el hiperespacio, o como en la comedia esquizofrénica de Neo Max Bloom, donde la apertura a lo ininteligible era interpretada al modo de una aventura sinestésica.

 

Todo este viaje resulta en una serie de texturas con un sabor tan alienígena como su narrativa que, hasta ahora, ha mantenido su unidad y coherencia. Es por eso que, si hubiera algo que desear para lo que Malliagh vuelva a traer consigo, es que se abriera un poco más a esos demonios, que explote su contrato con ellos y nos traiga experimentos desde mundos diferentes, antes de que toda esta trama se agote ante nuestra mirada, más capaz de acostumbrarse a lo nuevo que lo nuevo de expresar todas sus posibilidades.

Bosco García

1 Declaraciones ofrecidas a Exclaim: Enlace

     
     
Persíguenos en Facebook Persíguenos en Twitter Visítanos en Instagram Canal de YouTube Spotify ¡Suscríbete!