“Hello”

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Héctor Fouce

Viernes 23 de octubre de 2015. Hoy hace más de un año. “Hello” sale a la luz como primer single de estudio del nuevo disco de la cantante británica Adele. Inmediatamente la canción se convierte en un éxito. Se extiende por todos los medios audiovisuales como una plaga y la expectación sobre el lanzamiento inminente de su novedoso trabajo no para de crecer. Desde entonces no ha dejado de sonar en la radio e incluso este verano la hemos seguido escuchando. A casi nadie sorprende este tipo de procesos o protocolos que han acontecido con millones de canciones y que las conduce a convertirse en elementos imprescindibles de la cultura contemporánea como por arte de magia. Nada nuevo bajo el sol. No obstante, es inevitable que sigan surgiendo interrogantes sobre el modo de utilización de fórmulas que siguen resultando –al menos en el caso de Adele– todo un acierto.

Realicemos un seguimiento del recorrido de la canción desde su etapa gestacional a la difusión y consecuente creación de significados en el contexto social. Es decir, toda una panorámica inductiva del viaje en que se embarca cualquier pieza musical popular.

 

“Hello”, it’s time to analyze…

La construcción interna de “Hello” nos da muchas claves de su éxito. Desde sus pilares básicos ya hay pistas que indican el camino que tomará esta canción. El primer rasgo que se debe tener en cuenta es la construcción musical propiamente dicha; es decir, la armonía utilizada, que constituye el elemento en torno al cual se estructura toda la pieza. La tonalidad elegida es Fa menor. No podía ser de otro modo si lo que se pretende crear es una balada, en línea con los anteriores trabajos de Adele, caracterizados por ese halo de melancolía. Desde esta primera elección ya se marca el curso de la canción, que no surge por “inspiración”, sino con un planteamiento previo enfocado a crear un tema sumido en la tristeza.

La secuencia de acordes, que se repetirá durante todo el tema, inicia la canción a modo de introducción:

La elección de estos grados de fa menor en el registro más grave del piano no es sólo fruto de las musas. Se pretende crear una atmósfera de vaguedad, a la par que sobriedad, ya que son más cercanos a lo modal que a la tensión tonal. La frase armónica termina en el VI grado, en una cadencia rota que crea una sensación de suspensión o indeterminación, pero siempre eludiendo la creación de dramatismo musical; es decir, huyendo del uso de la sensible precediendo a la tónica.

Este patrón armónico permanece invariable hasta la preparación del estribillo, en que aparece un acorde de do menor (v) –primera aparición de un grado tonal–, como indicativo de que se aproxima una sección climática. En el estribillo cambia el orden de aparición de los acordes, pero es, en esencia, idéntico al resto de la canción. Este bucle armónico en el que se desarrolla la canción remite directamente a los patrones de géneros como el góspel o el blues, sobre los que los cantantes improvisan y construyen la melodía. No hay que perder de vista que su sencillez la convierte en asequible para cualquier intérprete amateur de piano, lo cual amplía su campo de difusión.

El estilo vocal está en consonancia con este tipo de géneros. Ciertos clichés ya funcionaron a la cantante en anteriores trabajos, 1 por lo que su uso parecía ineludible. Nos referimos a la emulación de la técnica vocal de la música denominada “negra” en el estribillo: voz natural de pecho, tesitura extrema, combinada con falsete y giros melódicos improvisatorios (típica del góspel, soul, blues, etc.); en contraposición con la imitación del habla de melodía monótona en las estrofas iniciales, un rasgo distintivo de la cantante desde sus primeros discos. Ambas perspectivas vocales funcionan como elemento de contraste y crean un antagonismo entre las estrofas y el estribillo en que se aglomera el dramatismo de la canción. En este sentido, se ajusta a una organización convencional, a la forma usual de la canción, basada en la alternancia estrofa-estribillo. Los recursos instrumentales no se alejan del marco de lo usual en la música popular. Bajo y guitarra eléctrica, batería, piano y teclado. El protagonista es sin duda el piano, a fin de establecer un ambiente más intimista.

La grabación introduce novedades respecto a trabajos anteriores de la cantante. En esta ocasión, los instrumentos aparecen ecualizados para velar su sonoridad y hacer énfasis en las frecuencias graves, eliminando las agudas, algo que queda reforzado por la tesitura grave explotada en el piano. En la voz 2 destaca sobremanera la utilización de efectos como la reverberación,que establecen una espacialización del sonido, creando una sensación de lejanía, una suerte de “recuerdo” sonoro. Esto contribuye notablemente a acentuar el carácter global de la canción.

¿Es todo esto fruto exclusivo de la creatividad? En realidad no, es determinante la intervención en la mezcla de Tom Elmhirst –que ya había colaborado con Adele en su álbum 19 y que estuvo detrás de temas como“Rehab” de Amy Winehouse– o del ingeniero de sonido Tom Coyne, otro titán de la industria musical. Ambos conocen a la perfección los recursos que están abocados al éxito y no los utilizan ingenuamente.

 

“Hello” from the other side…

Tras el análisis interno de la canción, llega el momento de desvelar la otra cara de la moneda, the other side: cuál ha sido su telón de fondo y qué ha suscitado en el contexto actual. “Hello” supuso la ruptura de un bloqueo creativo que sufría la cantante desde su último disco 3 y la primera colaboración con Greg Kurstin, su productor, con quien coescribió el tema. Tardó seis meses en completarse, un proceso lento del que resultó un producto que parece familiar pero al mismo tiempo novedoso.

¿Es un eslabón más de su trayectoria, similar a los anteriores? De algún modo, se encuadra en la estandarización a la que se refería Adorno en 1941. Se camufla bajo el disfraz de la “falsa novedad”, pero ofrece un resultado muy parecido a otras baladas como “Someone Like You” del álbum 21:temas con voz y piano, de estructura repetitiva, en que el amor y el pasado son invitados imprescindibles. Detrás de ello se encuentra el sello XL Recordings, en principio independiente, pero que en realidad está asociado a su vez con Columbia Records, una empresa subsidiaria de Sony Music Entertainment. Esta es una de las principales discográficas que monopolizan el tránsito musical del mundo occidental según indicaba Negus en 2011. Este entramado evidencia cómo lo que comenzó como “independiente” –el disco 19 sólo firmó con XL Recordings– ha terminado por insertarse en el mainstream. Sin embargo, se ha logrado con gran maestría crear una continuidad en los tres discos. En primer lugar mediante la cronología establecida en los títulos –19, 21 y 25–, que asocian la creación musical con un recorrido vital y que implican tácitamente que habrá discos a lo largo de todas las etapas. 4 En segundo lugar, conservan el estilo musical ya descrito que supone el sello por excelencia de la cantante. Todo ello ha mantenido la supuesta “autenticidad” ‒ término acuñado por Simon Frith‒ y fidelidad a su imagen: intimista y sincera.

Otro factor importante es lo óptimo del momento en que emergió esta canción. 2015 fue un año en que las listas de la radio nos ametrallaron con baladas románticas, quizá como reflejo de la cultura popular. 5 Desde las de Ed Sheeran – “Thinking Out Loud”, pasando por Sam Smith –“Stay With Me”– hasta Jennifer Hudson –“I Run”–. Ha caído una tormenta de sentimentalismo en la que “Hello” no era sino una gota más. Esto no ha supuesto, sin embargo, que pasase desapercibido. La campaña que ha acompañado al single ha sido toda una estrategia trazada a la perfección. Tras la expectativa creada por el silencio de Adele durante cuatro años, sin apenas entrevistas y apariciones públicas, se comenzó a urdir su reaparición: renovada, con una imagen física muy cambiada y saludable, y con un trasfondo de madurez tras la maternidad. Su intervención radiofónica en el estreno de “Hello” en el show de Nick Grimshaw en BBC Radio 1 fue decisiva; así como su aparición televisiva en que interpretó “Hello” en directo por primera vez en la franja horaria estrella de la BBC 6, el 20 de noviembre, que coincidía con el estreno de su disco 25.El respaldo de la cadena británica por la música nacional fue la clave para la estrategia de promoción. Una semana después ya estaba entre los primeros puestos del UK Single Charts y de la lista norteamericana Billboard Hot 100. Veni, vidi, vici.

 

Goodbye to “Hello”

A partir de esta estrategia, sólo cabía esperar el toque final del producto dado por el consumo. 7 La creación de identidades y, sobre todo, de identificaciones era relativamente previsible y venía principalmente de la mano de la letra de la canción. En el seno de una sociedad tecnológica, el medio primitivo, pero aún usual, es el teléfono. Como si se tratara de La voix humaine de Poulenc, “Hello” establece un monólogo con el teléfono sin esperar contestación, tildado de un carácter nostálgico más que trágico. Se refiere a la distancia –tanto espacial, como temporal– y pide perdón por partirle el corazón. Está en línea con el amor romántico, de cierta dependencia y abismal profundidad. En ningún caso se llega a saber el género del receptor, ni tampoco se realizan referencias directas al género del emisor, excluyendo interpretación vocal femenina de Adele. Esto la aleja, en cierto modo, de los roles de género. Es más, Lionel Richie escribió una canción homónima, con la que es imposible no establecer una analogía. También realiza una emotiva retrospectiva sobre el pasado perdido, acompañado por el piano, e incluso compartiendo secuencias de acordes con la de Adele. Subyacen códigos musicales que enlazan con ideas extramusicales como el desamor o el perdón. 8

En todas estas referencias tan medidas, que buscan la creación intencionada de significados, también tiene lugar la creatividad. La inserción de la música en un contexto comercial y su tratamiento como producto no implica necesariamente la erradicación de la creatividad en pro de una producción serializada. Es indudable que influye en gran medida en cómo se concibe, pero considerarlo como determinante sería quizás reduccionista. Se siguen fórmulas de éxito, se elaboran campañas de publicidad, se alude a clichés y a códigos culturales, pero en el momento de la creación de un tema, de algún modo, sigue presente la inspiración. ¿Podríamos afirmar que todo este marketing es arte también? Una pregunta con muchas respuestas, que dejamos en manos de los lectores. De lo que no cabe duda es que la inmediatez se ha convertido en un modo de creación, en una dinámica imparable y a la que parece que le quedan “Hellos” para muchos años.

Zoila Martínez Beltrán

1 En su primer álbum, 19, la técnica vocal es más reducida y menos arriesgada, se tiende a emular el habla. Sin embargo, a partir de 21, se comenzaron a explotar recursos cercanos a géneros asociados con las voces “negras”.

2 Los coros han sido grabados con la propia voz de la cantante, evocando el efecto de tape delay.

3 COLLINS, Hattie. “Adele interview: world exclusive first interview in three years”. i-D, 29 Oct. 2015.

4 Ibid.

5 En relación con lo afirmado por Shuker.

6 Se creó un programa especial para la ocasión: Adele at the BBC, un acierto de marketing que promocionó aún más su canción.

7 En línea con las ideas marxistas.

8 Tal y como afirma Phlip Tagg en relación con la existencia de patrones de acordes idénticos para todas las canciones de amor de los años cincuenta.

 

Bibliografía

ADORNO, Theodor W. On Popular Music. Studies in Philosophy and Social Science. Nueva York, 1941.

COLLINS, Hattie. “Adele interview: world exclusive first interview in three years”. i-D, 29 Oct. 2015. (https://i-d.vice.com/en_gb/article/adele-exclusive-full-cover-story-i-d).

FRITH, Simon: Taking Popular Music Seriously: Selected Essays. Ashgate Publishing. Reino Unido, 2007.

NEGUS, Keith. Producing Pop: Culture and Conflict in the Popular Music Industry. Londres, Goldsmith, 2011.

Fotografía: Dailymail.
Transcripción de partituras: Ana López.

     
     
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