Jorge Pardo y Miguel Sempere partiendo la pana

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Raquel López Fernández

Miguel Sempere y Jorge Pardo. Tempo Club, 11 de octubre de 2017.

La noche del 11 de octubre unos cuantos músicos y unos cuantos curiosos nos reunimos en el Tempo Club, calle Conde Duque, en el contexto de Alternativas 2017. Este proyecto, iniciativa de La Noche En Vivo y que cuenta con el apoyo de la Comunidad de Madrid, tiene como objeto “vincular a las salas de conciertos con aquellos artistas que suponen el presente y el futuro de la creación musical en sus más diferentes facetas y estilos”. Así pues, de esta intención/lema se nos ofrece un formato donde el artista consagrado ya no es que sea programado junto a, sino que interactúa con los artistas llamados emergentes, aquellos de talento menos conocido.

Así pues, en este primer concierto del ciclo nos encontramos con Jorge Pardo y su proyecto Djinn Electronic y Lequno, el grupo que lidera Miguel Sempere, guitarrista y compositor, y miembro de otras bandas como el Gato Charro y SacaTuBoN. Pudimos escuchar temas de su primer álbum, bautizado como el grupo, un disco que atraviesa muy distintos estilos. Pasamos de una canción íntima pop con ramalazos de jazz a un rock’n’roll cañero que provocaba salir a bailar, y después un tema de tangos flamencos y otro de ritmo latino. En este sentido, tanto concierto como disco parecen una tarjeta de presentación donde Miguel Sempere demuestra todas las facetas que ha desarrollado y está desarrollando con asombrosa maleabilidad. En el directo extraen más colores y hubo varios solos donde el grupo se explayó con ganas. Adrián Alameda estuvo a la batería, Javier Santana al bajo y Daniel Resino en el piano; todos impecables en ejecución y comunicación. El grupo tiene un sonido muy construido y lleno de sutilezas. Quizás de otra forma no hubieran podido afrontar un repertorio tan variado, pero Lequno demostró un total dominio del sentido musical en cada caso. Destacó la colaboración con Rodrigo Herrero, clarinetista que no deja indiferente por la frecuencia de su sonido y que se marcó varios solos.

El saxofón de Pardo y el característico sonido que extrae de su flauta se fundieron en los dos últimos temas que tocó el grupo, “Río Púrpura” y “Free Tangos”, de rumba y salseo, intercalándose sobre todo con el clarinete de Rodrigo Herrero y la guitarra de Sempere. Como se ha dicho antes, sorprende la gran versatilidad del grupo en cuestión de estilo. Todos los músicos se sintonizan y te embaucan, en el mejor de los sentidos.

De gran contraste fue la propuesta que lanzó Jorge Pardo en este concierto, donde tocó con su hermano Jesús Pardo, a las máquinas, y el percusionista Alex Drums. Nos mostró una faceta mucho más onírica y experimental, siguiendo la línea de sus discos Djinn (2016) e Historias de Radha y Krishna (2014), de los cuales pudimos disfrutar algunos temas. Sin duda, para los acostumbrados al acústico, las máquinas y los sintetizadores son unos terribles seductores, en el peor de los sentidos. Hace algo más de dos años llevan probando con ordenadores y bases pregrabadas, que utilizan no como fin en sí mismo sino como medio para propulsarse a esferas planetarias. No diré que se trataba de música ambient pero se acercaban por momentos. Tras leer la descripción del proyecto “Metaflamenco Djinn” me siento algo más tranquila por aventurarme a lanzar esta afirmación: “Un mundo de detalles tímbricos y remates, amalgamas rítmicas y sutilezas sonoras […] como un fractal colorido, poliforme y perfecto que te maravilla”.1 Ahora se lanzan al directo y a las jams. Se les podrá ver en esta faceta el 30 de noviembre en el Fernando Fernán Gómez, dando cierre al Festival de Jazz de Madrid.

Aun con toda esta búsqueda de sonoridades y estilo, no faltaron seguidillas y tangos, que se marcaron con la Roland TR-909 (la archiconocida caja de ritmos de los clubes), así como escalas fundamentales del flamenco (como la frigia y su variante de dominante) e incluso palmas, que el público no pudo evitar soltar.

Jorge Pardo, que se paseaba a menudo entre el público para que comulgáramos con él, invitó a Miguel Sempere a subir de nuevo al escenario. Jorge Pardo proponía y Sempere respondía y añadía enjundia a la conversación que se entabló. Fue uno de los momentos más mágicos del concierto. Algunos de los temas con los que nos engatusaron fueron “Estaba soñando… la dejé dormir” y “Ni contigo ni con nadie”, aunque también dejaron mucho espacio a la improvisación y a un ligero desvarío maquinal. Finalizaron con “Afrokrishnabeat/Granada Backstage”.

Fue un concierto lleno de contrastes a nivel estilístico, muy variado. Disfrutamos de una faceta menos conocida de Jorge Pardo y de unos increíbles músicos como lo han demostrado ser los componentes de Lequno. En febrero del año próximo presentarán oficialmente su primer disco, que ya ha circulado y rodado en conciertos. Sin duda, los veremos muy a menudo en distintas salas madrileñas.

 

 

Raquel López Fernández

1 “Se adentra en la esencia del flamenco por lo más grande del cante para llevarlo más allá de los confines de sus fronteras actuales” (http://jorgepardo.com/metaflamenco-djinn/). Actuales, presentes, del ahora y aquí.

Fotografía: Alejandro Pozuelo.

     
     
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