Judith Jáuregui íntima y luminosa

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Judith Jáuregui íntima y luminosa

La evolución del impresionismo

Aura, Judith Jáuregui. Listz, Debussy, Mompou. Judith Jáuregui, Berli Music, 2014.

En estos momentos frenéticos en los que la prisa y el ruido nos rodean, el nuevo disco de Judith Jáuregui se nos presenta como una isla serena y silenciosa. Es su trabajo más íntimo y delicado. El primer disco lo dedicó a Robert Schumann, y el segundo a Alicia de la Rocha, en el que interpretaba obras de Granados, Albéniz y Falla. En éste cambia el carácter y realiza un recorrido por el impresionismo en sus diferentes etapas a través de un repertorio por el que la pianista se siente especialmente unida desde la infancia.

El comienzo es ya una declaración de intenciones al interpretar las Seis consolaciones de Franz Liszt. Estas piezas nos sumergen desde el principio en el mundo espiritual del compositor, el cual es más reconocido por su virtuosismo que por su vertiente íntima. En ellas Judith Jáuregui despliega una musicalidad y un lirismo embriagadores. Los juegos de agua de la Villa d’Este es otro ejemplo de la pureza del sonido y el dominio de los diferentes planos que la pianista despliega a lo largo de todo el disco.

A continuación interpreta Estampas de Debussy y su Isla alegre. Aquí nos encontramos ya en pleno impresionismo. La sonoridad es etérea, y la intérprete desborda imaginación a través de una riquísima paleta de colores. En Isla alegre llegamos al momento más extrovertido del disco. En éste la serena intimidad deja paso al movimiento. La pieza está perfectamente colocada, proporcionando un descanso al oyente en la intensidad introspectiva que hay hasta ese momento.

Finalmente, Judith Jáuregui afronta dos obras de Federico Mompou: Impresiones íntimas y las Scènes d’enfants. Mompou es la esencia; la intimidad y la soledad hechas música. Es un compositor que dice tantas cosas con tan pocos medios que hace de su ejecución algo especialmente complicado. Jáuregui consigue que se solapen intérprete y obra, destilando pureza y sinceridad a lo largo de una música tan diáfana. Hay momentos en los que el sonido es cristalino y otros en los que es vaporoso, adaptándose al carácter de cada pieza. La emoción está siempre presente haciendo de cada una de ellas, por su riqueza y corta duración, pequeñas joyas fugaces.

El disco ha sido producido por el reputado Cristopher Alder, ganador de nueve premios Grammy y productor de artistas como Maurizio Pollini, Claudio Abbado y Anne Sophie-Mutter. Merece especial atención la presentación y diseño, abriéndose con el poema Otoño de Juan Ramón Jiménez, que introduce al oyente en el ambiente sonoro. Las notas están a cargo del musicólogo Luca Chiantore.

Cada vez son más los artistas que autoeditan sus proyectos. Judith Jáuregui, a través de su propio sello Berli Music es un ejemplo de ello. Por eso esperamos con ilusión su continuidad; la calidad tanto en la interpretación como en el formato hacen de este tipo de discos algo fundamental y atractivo para cualquier melómano.

Javier Martínez Luengo

Publicado en marzo2015.gif” id=”mes” border=”none”/>

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