El oficio de un viejo rockero

John McLaughlin & The 4th Dimension en las Noches del Botánico

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Noches del Botánico. John McLaughlin & The 4th Dimension. John McLaughlin (guitarra), Gary Husband (teclado), Etienne Mbappé (bajo eléctrico) y Mark Mondesir (batería). Real Jardín Botánico Alfonso XIII. 19 de julio de 2016.

Vivimos tiempos de externalización. El palabro, cargadísimo de ideología y trasfondo, sirve para explicar el devenir de casos como el de UniversiMad o el de CompluJazz, citas musicales de cierta envergadura que formaban parte de la vida universitaria de la Complutense pero de las que actualmente conservamos poco más que un bonito recuerdo. Se habla de que la música desaparece de las aulas, lo que es preocupante, pero no lo es menos que también lo haga del espacio geográfico universitario. No obstante, para dulcificar la situación de decadencia, lo privado siempre se muestra en disposición. Así, Noches del Botánico ha impulsado un festival de verano en el Jardín de la Ciudad Universitaria haciéndose cargo, de alguna manera, de la herencia del CompluJazz.

La organización ha sido franca y ha evitado la tentación –tan veraniega– de definirse como festival de jazz porque Noches del Botánico ni lo es ni pretende serlo. Y es que la huella del CompluJazz se observa poco más que en el recinto que ambos comparten. Por lo demás, el nuevo proyecto ensaya un acontecimiento verdadera y abiertamente ambicioso, con mayor inclinación comercial pero también menos espontáneo. En definitiva, Noches del Botánico es un festival generalista con una fórmula inteligente que permite aglutinar públicos distintos y distantes y, por (pre)supuesto, incluir en el cartel sorpresas de renombre.

John McLaughlin es una de ellas. El guitarrista siempre ha perseguido el equilibrio (el mismo que desde la organización pretenden construir) y erigirse como figura de transición, como punto de encuentro y cesura entre dos géneros como el jazz y el rock. Sin embargo, pudiendo convocar al doble de asistentes al nadar su música entre dos aguas, la ecuación no salió y el inglés se encontró un aforo mediano cuando saltó a las diez de la noche a un imponente escenario que exhibe mejor salud que la facultad de Biología proyectada como telón de fondo del festival.

The 4th Dimension, el último proyecto de un McLaughlin más que veterano a sus 74 años, posee la misma vitalidad, agilidad e intuición que los dedos del guitarrista. Después de tantas décadas participando a partes iguales en las escenas del jazz y del rock, el músico posee tanto oficio como talento para escoger a sus compañeros y ahora lidera un cuarteto cuasi confederal,como si de una pequeña Commonwealth se tratara (quizá no sea casual el origen de sus componentes: un camerunés y tres ingleses con trazas de la India), donde la acción común no entra en conflicto con la soberanía, el pulso o la personalidad de cada instrumento. Tampoco con la guitarra, que siempre habla el mismo idioma, de McLaughlin.

Durante casi dos horas el cuarteto desarrolló una auténtica y épica jam session con momentos de fervor y gamberrismo guitarrero de viejo rockero que, por otra parte, no desdecía el estatismo tibetano de una música que en ocasiones deja de regirse por el tiempo cronológico, mixtura tan del gusto de McLaughlin desde proyectos como la Mahavishnu Orchestra o Shakti. Hubo también momentos para que el inglés invocara, citara y parodiara a sus maestros, desde John Coltrane a Paco de Lucía –reviviendo ese gran diálogo a tres guitarras (Al di Meola como tercero en discordia) que marcó la historia de la música del siglo XX–. En total, la noche dio para repasar en torno a una docena de temas pensados para la exhibición de técnica y elegancia de un cuarteto enorme y de un viejo rockero tan todoterreno como pragmático, que continuamente ha coqueteado con el jazz, si bien siempre ha estado más cerca de Jimi Hendrix que de Jim Hall o de Jimmy Page que del expeditivo Pat Metheny.

Juan Carlos Justiniano

Imágenes: Noches del Botánico.

     
     
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