Crítica
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Staier a la francesa ossia nostalgia de la musicalidad

El clavecinista alemán ofrece un recital con obras de compositores barrocos franceses y J. S. Bach

Obras de D’Anglebert, De Grigny, F. Couperin y J. S. Bach. Auditorio Nacional (Sala de Cámara), Ciclo Universo Barroco. 20 de marzo de 2014. Andreas Staier, clave.

Hace tiempo que Andreas Staier es incuestionablemente uno de los grandes nombres de la interpretación historicista de música para teclado, ya sea al clave o al pianoforte. Su acercamiento riguroso y el virtuosismo que ha venido demostrando en cada uno de los repertorios en los que se ha adentrado hasta la fecha le han hecho labrarse una merecida fama. Aunque principalmente ha desarrollado una carrera en solitario, también ha dejado su impronta en el género del lied –fundamentalmente como acompañante del tenor C. Pregardien– como intérprete de conciertos del clasicismo y primer romanticismo –en especial con Concerto Köln– o incluso en la música de cámara. Desde que abandonó a mediados de los años 80 la mítica formación Musica Antiqua Köln para iniciar su carrera en solitario, sus intereses han sido muy diversos; junto a los grandes autores –de Bach a Schumann, pasando por D. Scarlatti, Haydn, Mozart, Beethoven y Schubert–, Staier ha prestado atención a compositores como Byrd, Purcell, Soler, C. P. E. Bach, Dussek, Salieri, Steffan o Clementi. Sin embargo, centrándonos en la música barroca, la música francesa permanecía hasta ahora fuera de su repertorio. Por ello, cuando se anunció su presencia en sustitución de Trevor Pinnock con un programa repleto de compositores franceses, los amantes de la música antigua tuvimos un doble motivo para alegrarnos.

La Suite nº1 de las Pièces de Clavecin de 1689 de Jean Henry D’Anglebert, uno de los más grandes autores de la música francesa para tecla anterior a François Couperin, fue la obra que Staier eligió para comenzar su recital. La música de D’Anglebert –contenida, elegante, de cierto rigor contrapuntístico, incluso severa en ocasiones– se adecúa muy bien al estilo de Staier quien, aunque sin llegar a las cimas de Rousset o Scott Ross, ofreció una interpretación muy convincente, combinando precisión y elegancia.

El programa continuó con obras de Bach –la Fantasía para clave en la menor BWV 904 y los Contrapunctus V y VI de El Arte de la Fuga– y del propio D’Anglebert –dos fugas compuestas originalmente para órgano publicadas en 1689–, piezas que tienen en común su carácter contrapuntístico y el aire inequívocamente francés, pues las muestras del quehacer bachiano que Staier eligió para completar el programa se caracterizaban todas ellas por su inspiración francesa. Esta es una música en la que Staier se encontró muy cómodo, desplegando sus abundantes medios y respondiendo a los desafíos técnicos que plantean estas piezas con aparente facilidad.

Lo más original del programa fue una obra de Nicolas de Grigny, compositor francés de finales del siglo XVII que dedicó su corta vida al órgano. Su Dialogue sur les Grand Jeux del Premier Livre d’Orgue de 1699 es una breve pieza chispeante, llena de ideas que Staier supo aprovechar para lucirse, aunque en algunos momentos se echaran de menos las posibilidades tímbricas que puede ofrecer la interpretación de esta obra al órgano.

François Couperin es posiblemente el mayor maestro de la escuela clavecinística francesa. La envergadura, variedad y enorme calidad de la literatura que escribió para este instrumento lo convierten ineludiblemente en uno de los compositores a los que, más tarde o temprano, se debe enfrentar todo clavecinista que se precie. Por ello esperábamos con curiosidad la interpretación de Staier, quien eligió varios números del Seconde Livre de Pièces de Clavecin. Igual que hemos dicho que la música de D’Anglebert se adecúa perfectamente al estilo riguroso del músico alemán, las obras de Couperin necesitan de una mayor flexibilidad en la interpretación, de un sentido del ritmo que debe jugar con el rubato –concepto que se suele asociar con la música romántica pero que es perfectamente aplicable al barroco– para resaltar los atractivos melódicos y armónicos de la música, y aquí es donde Staier se estrelló. En algunas piezas su ejecución no pudo resultar más inadecuada, por ejemplo La Bersan, con un tempo excesivamente rápido, o Les bergeries, faltas de delicadeza, mientras que Les baricades misterieuses sonaron muy metronómicas. Para esta música más importante que la técnica resultan el gusto y la musicalidad y sin ellos las composiciones devienen insustanciales y vulgares. Después de lo escuchado, no parece que sea la música de Couperin –ni por añadidura Rameau, Forqueray o Duphly– un terreno en el que Andreas Staier tenga algo realmente interesante que aportar. Su rigidez, la escasa sutileza en la ornamentación y la tendencia a convertir las piezas rápidas en meros ejercicios de virtuosismo no le sientan bien al estilo francés.

En la segunda parte, el músico de Göttingen volvía a la obra de J. S. Bach. En concreto interpretó la Partita nº4, música que como la mayor parte de la compuesta para clave en la primera mitad del siglo XVIII en Alemania acusa un evidente influjo francés. Pero estamos hablando de Bach y, claro está, su personalidad está por encima de cualquier ascendiente. Gran parte del prestigio de Staier se ha asentado precisamente en este repertorio y cabía esperar por tanto una gran interpretación. Pero no fue así. Tras una correcta obertura, ya en la Allemande Staier empezó a mostrarse sorprendentemente fallón, aunque eso no fue lo más grave. Imprecisiones aparte –que en un concierto pueden ser perdonables–, el discurso musical se atrancaba por momentos y las líneas del contrapunto no se mostraban con claridad. La tendencia de Staier a correr no ayudó y alcanzó su punto culminante en un Menuett irreconocible y una vertiginosa Gigue convertida en una muestra de virtuosismo gratuito. En estas ocasiones uno no puede dejar de añorar a Scott Ross. Para que no me acusen de nostálgico, Blandine Rannou también me vale.

Imanol Temprano Lecuona

Fotografía: http://www.cndm.mcu.es/es/universo-barroco/andreas-staier-clave/span-classdate-display-singlejueves-20-marzo-2014-1930span.

Publicado en mayo/junio 2014

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