Crítica
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De la partitura a la música

Misticismo y recogimiento para celebrar los 400 años de Tomás Luis de Victoria

Tomás Luis de Victoria. Selección de obras en 10 CDs. Ensemble Plus ultra, Michael Noone. Archiv y Fundación Caja Madrid.

Con motivo de la celebración de los 400 años de la muerte de Tomás Luis de Victoria (1548 – 1611) en 2011 la Fundación Caja Madrid publicó 10 CDs monográficos de la obra del compositor y organista que ahora han sido recopilados en colección. Acostumbrados desde hace tiempo a la publicación de cofres con todas las sinfonías de Beethoven, las Sonatas de Mozart o los Conciertos de Brandemburgo de Bach, tenemos por fin un nuevo corpus con el que engrosar nuestra discoteca. Las interpretaciones, todas a cargo de L’Ensemble Plus Ultra dirigido por Michael Noone, cuentan con una participación extraordinaria dirigida por Juan Carlos Asensio Palacios, y otra de His Majestys Sagbutts and Cornetts.

Tomás Luis de Victoria está reconocido hoy en día como el gran compositor español del tardo renacimiento, hecho que se confirma en estos 10 CDs. Contienen motetes, salmos, antífonas, himnos y secuencias, además de, naturalmente, misas y magnificat. Los criterios que han llevado a la selección de las grabaciones presentadas son muy interesantes: Michael Noone y su ensemble han grabado las obras compuestas por Victoria durante los 25 años que vivió en Madrid, versiones que solamente han llegado a nosotros a través de manuscritos y obras que cuentan con la presencia de alternatim. Por otro lado, resulta reseñable el hecho de que un salve, tres misas y seis magnificat se presenten en calidad de primera grabación mundial, provenientes de un manuscrito conservado en la Catedral de Toledo.

En su interpretación el Ensemble Plus Ultra convence plenamente en su entonación y declamación, sin perder en ningún momento la intención del dictado sacro. Su expresividad está ligada al contexto litúrgico del texto entonado y la fusión de las voces es casi milagrosa, gracias, sobre todo, a la elección de los tempi, respetuosos con la acústica de los lugares de grabación, y una delicada atención a la inteligibilidad de la palabra cantada. Sin embargo, a pesar de estos grandísimos resultados a veces se siente la falta de un impulso rítmico más variado para dotar de una mayor agilidad y plasticidad a las más de 90 piezas que se incluyen.

La misa Laetum sum, a 12 voces, es uno de los mejores resultados de todo el corpus de grabaciones. La masa sonora vocal, con el añadido de cornetos, dulzaina, chirimías y sacabuche (del francés antiguo sacqueboute, es decir, tira-saca, en definitiva, el antepasado del trombón) resulta uniforme y muy bien calibrada en la alternancia de un vasto abanico dinámico. Otra arista es el salmo Super flumina Babilonis compuesto cuando en 1573, en el Collegio Germanico di Roma donde Victoria era profesor de música, decidieron separar para siempre a los alumnos alemanes de los italianos. Para la intensa ceremonia de despedida Victoria compuso esta pieza a la que Michael Noone nos transporta con una delicadeza destinada a subrayar la circunstancia para la que fue escrito el salmo. No faltan, obviamente, la Missa Pro defunctis y el Officium Hebdomadae Sanctae, dos monumentos de la liturgia musical cristiana que la sensibilidad de Victoria, retirado a una vida casi monástica en el Real Monasterio de las Descalzas Reales los últimos años de su vida, infunde una espiritualidad casi mística. Michael Noone y su ensemble respetan la austera pero profundísima escritura del compositor, regalando una de las mejores grabaciones existentes hasta el momento de las dos obras.

Por último, cabe subrayar el trabajo musicológico llevado a cabo por Esther Arranz López, Graeme Skinner, Samuel Rubio, Higinio Anglés, Nancho Álvarez, Juan Carlos Asensio Palacio y el mismo Michael Noone. Demasiado a menudo se olvida esta silenciosa labor que resucita a la música del papel, cuando en realidad es tan importante como la de los intérpretes. A la Fundación Caja Madrid le debemos el mérito de haber patrocinado el entero proyecto Tomás Luis de Victoria dentro de la colección “Los siglos de oro”, apoyando el trabajo musicológico previo y produciendo de forma directa todas las grabaciones.

Paolo Cascio

Traducción del italiano: Cristina Aguilar

Publicado en mayo 2012

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