Entrevista a Gabriela Martín León:

“Lo que no pueden expresar oralmente lo saben hacer de forma corporal”

LAURA KUMIN:
"La danza no es una cosa extraña, ajena..."

Patricia Roldán y Ana Rodrigo de la Casa

LA CRÍTICA EN LA DANZA
Discutiendo lo indiscutible

Patricia Roldán

HOMENAJE A UNA JOVEN COREÓGRAFA
Recordando a Virginia Caballero

Ana Rodrigo de la Casa

Una mañana de septiembre de 2013 me surgió la oportunidad de acudir a las aulas del centro de la Fundación Psicoballet Maite León de Madrid, dedicado a la danza integrada, donde los procesos de aprendizaje y de creación se dan en grupos mixtos de personas con y sin discapacidad. Allí tuve la suerte de ser atendida por la hija de la fundadora y actual directora del centro: Gabriela Martín León, profesora y coreógrafa de la escuela y la compañía.

Me invitó a realizar un pequeño recorrido por las aulas del centro, todas ellas con barra y espejo, como en cualquier otra escuela de danza. Cuenta también con un salón de actos, una oficina donde varios empleados se encontraban trabajando en la administración, gestión y difusión de la Fundación y una hermosa sala de música, con piano y varios instrumentos, especialmente de percusión. Por último, entramos en una acogedora sala de maquillaje y vestuario donde nos sentamos a charlar largo y tendido frente a unos enormes espejos enmarcados en bombillitas, que nada tienen que envidiar a los camerinos de los más glamurosos teatros.

Ahora, algo más de un año después, vuelvo a cruzar la puerta de este fascinante edificio de Ciudad de Lineal envuelto en fantasía para juntarme con su amable directora, quien con su característico tono de voz cargado de dulzura nos habla de lo que es la danza integrada, de la situación actual de la escuela, las actividades de la Fundación Psicoballet, su historia, sus ilusiones de futuro y sobre todo, de danza y arte.

¿Qué es la Fundación Psicoballet?

Psicoballetfue la primera compañía de danza integrada. Nació en los años 80, sin apoyos del Estado porque no se consideraba como algo que tuviese que ver con la cultura ni con la educación. Comenzaron a realizar actuaciones en el año 82 y en el 86 se creó la Fundación, hasta que por fin en 1992 se inauguró el centro. Ganamos el premio Reina Sofía y eso supuso un cambio, porque aparte del reconocimiento, nos permitió tener un centro permanente y desarrollar mejor las actividades. Ese mismo año participamos en la Expo del 92, en el espacio de artes escénicas y discapacidad.

¿Cómo se organiza la escuela?

Hay alumnos a partir de los 3 años y están organizados por edades. Consideramos importante no dividirles por grupos de discapacidad, si no por los intereses de cada grupo de edad. Para acceder a las clases el alumno primero tiene una reunión, luego está un mes a prueba y finalmente, si funciona, pasa a formar parte de la escuela. Asisten a clase dos días por semana y realizan actividades de danza, teatro, percusión y maquillaje. Cada una consta de unos 15 alumnos, aunque existen clases individuales si se necesita apoyo. En estos contextos podemos encontrar cualquier tipo de discapacidad física o intelectual.

En cada clase hay dos profesores que suelen estar especializados tanto en la materia de danza como en la de educación especial. Si no es así buscamos que uno esté especializado en una cosa y el otro en la otra. Los profesores se coordinan por áreas, igual que en cualquier otro proyecto educativo.

Los alumnos más destacados son seleccionados para formar parte de la compañía, lo que supone muchas horas de ensayo y un sacrificio mayor. No todos los alumnos quieren asumir esa responsabilidad.

¿Qué tipo de profesionales trabajan en la Fundación?

En Psicoballethay 25 personas contratadas, algunos con discapacidad que trabajan como apoyo con los profesores. También hay voluntarios. Si alguien quiere formar parte, manda un mail, y se le concierta una entrevista; pero procuramos tener mucho cuidado con quién participa porque hemos tenido experiencias… no muy buenas.

Cuéntanos cómo surgió vuestra compañía…

Esta compañía estaba formada anteriormente por dos grupos de 40 personas. Eran muchos y actualmente estamos intentando hacer espectáculos más pequeños. Ahora mismo dentro de la Fundación está la compañía profesional Fritsch[el nombre está tomado del segundo apellido de Maite León]. Generalmente se forman dos elencos de unos 8 o 9 bailarines que llevan en la escuela desde los 3 años. El objetivo es buscar salidas profesionales.

Y es que buscamos la participación de coreógrafos profesionales para llevar a cabo proyectos de forma conjunta. Nuestros integrantes crean la compañía con ellos y esto a la vez les sirve como puente profesional. La compañía ya ha participado con Amaya Galeote, Antonio Ruz, Patricia Ruz, Enrique Anodeiro y Jorge Grundam.         

¿Cómo definirías el concepto de “danza integrada”?

Hemos intentado cambiar el término de “danza integrada” por “inclusiva”, pero ninguno de los dos me convence. Lo ideal sería no tener que usar ningún término y describirlo como lo que es: una compañía de danza contemporánea.

Del mismo modo que se han desarrollado coreografías con bailarines profesionales, tenemos previsto preparar un nuevo espectáculo con personas sin discapacidad, sin la necesidad de tener experiencia en el mundo de la danza. Aun se está creando y ni siquiera tiene nombre. Ya lo hemos empezado a hacer en Jet Lack con la participación de hermanos de personas descapacitadas, para que exista entre ellos y las actividades que realizan juntos una relación positiva. Yo he sido hermana de una persona con discapacidad y pasas muchas horas en el médico o en el logopeda, en situaciones que a veces son negativas y que a según qué edad son complicadas de asumir. Por eso buscamos que los hermanos sean voluntarios, o en la compañía o formando parte de los talleres, y que desarrollen una actividad que les resulte positiva.

Otra especialización es la danza comunitaria o social con gente sin discapacidad. Esto cuesta un poco incluso por parte de los propios alumnos de Psicoballet. En ocasiones son reacios a estas actividades comunes.

¿Cómo se prepara una obra?

Todos tienen una gran rapidez a la hora de improvisar. Aunque pueda no parecerlo, resulta fácil trabajar con tanta gente: los mayores cuidan de los pequeños. La forma de montar el espectáculo depende de la obra y del coreógrafo; hay unos bailes más definidos y otros más libres. Yo, por ejemplo, trabajo siempre con música, otros coreógrafos la introducen más tarde.

Se realiza una propuesta temática y se van creando las líneas generales, luego se consolida y se prepara la producción. Aunque hay otras formas de procesar. A veces piensas en una cosa y a la hora de adaptarla no funciona, en estos casos la compañía busca soluciones a las opciones que les das y rápidamente trabajan entre ellos y transforman la idea.

¿Con qué problemas os encontráis a la hora de llevar a cabo un espectáculo?

Hay problemas con los programadores para que confíen en el éxito de este tipo de actuaciones, que consideran vendibles a un público muy cerrado o temen que sea de baja calidad.

Por otro lado algunas compañías se niegan a actuar en teatros que no están adaptados a personas con discapacidad, pero yo creo que bastante difícil es ya integrar estos espectáculos en las programaciones, así que hay que intentar poner facilidades. Si te tienes que echar la silla al hombro para subirla al escenario, lo haces. Ya casi todos los teatros están adaptados para que entre el público haya gente con discapacidad, pero no para que la haya sobre el escenario. Solo los teatros nuevos tienen en cuenta esta posibilidad.

Al ser difícil entrar en los circuitos profesionales, preparar espectáculos con destacados coreógrafos acredita cierto trabajo de calidad y da algo más de seguridad a los programadores.

¿Qué supone la creación de FEAPSpara Psicoballet?

Es importante citar el trabajo de FEAPS (Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual o del Desarrollo) de Madrid, donde se agrupan varias Fundaciones de Discapacidad Intelectual con una fuerte comisión de cultura. Busca realizar nuevas actividades en las que gente con discapacidad asista como público, salir a eventos culturales que no sean los de siempre, que los espectáculos sean accesibles, con un programa de lectura fácil o adaptado para las personas sordas por ejemplo. Acercarles a nuevos espectáculos; que vayan a ver cosas diferentes. Fomentar la participación en la cultura de las personas discapacitadas al mismo precio que el resto.

¿Cuál es la actual situación de las asociaciones y compañías de danza integrada?

Hay centros culturales como la RESAD, El Círculo de Bellas Artes, el Matadero o la Casa Encendida que llevan a cabo ciclos de discapacidad. En Madrid, por ejemplo, hay otras dos compañías que trabajan muy bien, Danzáss y Tinglao.

Este es un buen momento, porque justo está recién creada la Federación Nacional de Arte y Discapacidad FNAD,que engloba a varias compañías de danza integrada como Psicoballet, Moments Arts, o Paladio Arte de Segovia, entre otras. Hay mucha ilusión puesta en esta Federación.

Creo que estas compañías deben ser tratadas como lo que son, profesionales, ya que tras cada actuación hay muchísimas horas de ensayo y se debe respetar la dignidad del artista. No hacer espectáculos “grotescos” (a menos que eso sea lo que se busque transmitir), no vestirlos con algo con lo que no te gustaría que te vistiesen a ti, o cualquier cosa que dañe su imagen.

Hay compañías que están trabajando muy bien, como la de Marisa Brugarolas Ruedapiés, Assido, Danza mobile, Super-Arte de Granada, Fundación Igual-Arte de Galicia, Crei Sants o Jordi Cortes de Liant la Troca, que viene del mundo del baile en Reino Unido y se nota en su modo de tratar la danza de una forma natural, muy realista. También ha sido muy importante el trabajo de Nadia Adame, una bailarina que tuvo un accidente y desde entonces ha bailado con compañías de todo el mundo.

Fuera de España, destacar a Dançando con la diferençia de Maderna, con los que hemos realizado varios intercambios y actuaciones, Candoco de Inglaterra, con un nivel muy avanzado, Stop Gap o Axis Dance Company. Anotar que en Israel se esta trabajando muy bien y están naciendo compañías muy buenas. Justo en España se celebró hace dos veranos, el I Festival Una mirada diferente en el Centro Dramático Nacional.     

¿En qué proyectos estáis trabajando actualmente?

Hay cuatro compañías o grupos dentro de la Fundación: Psicoballet, la escuela, la senior y la de alto rendimiento. Actualmente tenermos en cartel varias obras como: “Obsolescencia programada”, “Un mar de sueños”, “La Gioconda”, “Para los que sueñan” , “Maquina letal”…

El verano pasado uno de los grupos actuó en el Festival Fringe mostrando una parte del espectáculo que están terminando de montar: “Mesa para tres” compuesto por tres partes, cada una de un coreógrafo: Amaya Galeote, Antonio Ruz y Patricia Ruz. Recientemente han representado Des/ Embolturas, la pieza de Galeote en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Estamos dentro del Programa Municipal de Artes Escénicasdel Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón y de Pinto, de la Concejalía de Familia, Asuntos Sociales y Mujer, para realizar espectáculos. En julio llevamos a cabo la “Escuela Artística de Verano” con hermanos y personas sin discapacidad. Nos gustaría abrir el espacio para que fuese más inclusivo, que personas ajenas a la escuela viniesen a realizar talleres con nosotros y a bailar.

También formamos al profesorado con una titulación propia, y se realizan talleres monográficos los fines de semana. Ofrecemos asesoramiento para que nuevas compañías de cualquier punto de España se establezcan, se intenta que a lo largo de tres años puedan alzar el vuelo. Siempre hay mucha colaboración entre las compañías.

Asimismo realizamos actividades de integración en los colegios que organizan la Semana de la discapacidad. Es muy enriquecedor porque se muestran de forma positiva, creando piezas juntos y trabajando en un proyecto común. Potenciando el arte como medio de inclusión en la sociedad. Hemos trabajado tanto en empresas, como con niños con familias desestructuradas, en hospitales, o con colectivos en exclusión social como los chicos de Aldeas Infantiles. Actualmente estamos realizando actividades con miembros del Centro Español de Solidaridad del Proyecto Hombre de Madrid. En este momento, solo los profesores han realizado coreografías con ellos, pero la idea es desarrollar un espectáculo con los miembros de Psicoballet. Desde 2013 también participamos en el Festival Internacional de Música y Danza que organiza el Ayuntamiento de Granada, en los cursos Manuel de Falla, con miembros de la tercera edad.

¿Cuál es la mayor ilusión de Psicoballet?

En la compañía hay gente desde los 3 años, la idea es dar salida a todos. Que la compañía profesional tenga un espacio permanente para desarrollarse con otras entidades. Potenciar sus integrantes para que tengan una vida laboral. Aunque están arropados por las asociaciones sigue habiendo una notable limitación social.

Lo fundamental es contar con coreógrafos externos, pues como he comentado, generalmente sirve de puente para hablar con los programadores. Nos encantaría poder abrir nuestra danza a la comunidad, compartirla con gente de todo tipo. Es la lucha diaria, cómo proponérselo a las salas. Es un cambio cultural muy grande. Cuesta.

Por otro lado, sería ideal que nuestros bailaines pudiesen formarse en escuelas profesionales como la RESAD o conservatorios (aun no están adaptados para eso). Para crecer dentro de un circuito y un ambiente académico profesional. Tenemos convenios en colaboración con Universidades, y alumnos universitarios realizan prácticas, tesis y cursos en la Fundación, pero aun falta que ese intercambio sea bidireccional.

El dificilísimo paso es conseguir quitarnos “la etiqueta” y ser tratados como cualquier otra compañía. Cuando trabajamos con otras asociaciones no hablas del asunto social, sino de cosas propias del arte y el espectáculo:cómo has colgado a tal bailarín o cómo has desarrollado tal escena. Arte.

¿Qué es lo que más has aprendido?

Cómo alguien que aparentemente no te entiende te abre un mundo inmenso. Te das cuenta de que el problema somos nosotros, que no sabemos expresarnos correctamente, y vas buscando nuevas vías de conexión. Por ejemplo, hay gente que, aunque no evolucione nada en danza, es un artista en maquillaje.

A una chica que no bailaba apenas (como un mueble), le puse un foco con música y se movía de la forma más bella. Entonces te das cuenta de que el problema eres tú. A veces lo que no pueden expresar oralmente lo saben hacer de forma corporal. Tienen un mayor conocimiento de su cuerpo y exploran con él nuevas posibilidades.

La complicidad que se crea cuando pasas horas trabajando con estas personas es enorme, como cuando nos metimos a ensayar en los Teatros del Canal, horas y horas, Obsolescecia programada”. Pasas tanto tiempo con ellos que tu ritmo se frena, porque sus vidas giran a otro ritmo, distinto al frenético y agobiante en el que vivimos nosotros.

Se les permite viajar, ser independientes, tener una vida plena, cambian de espacios, viajan a diferentes teatros donde tienen que buscar su sitio en el escenario.

Son bailarines, son artistas.

 

Estíbaliz Calvo Álvarez

Fotografía: Estíbaliz Calvo Álvarez

     
     
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