Mignon en la obra de Robert Schumann

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Numerosas han sido las ocasiones a lo largo de la Historia en las que los músicos han recurrido a la literatura como fuente de inspiración para sus composiciones. Esto se dio de manera especialmente intensa a lo largo del s. XIX, y si hay un escritor que inspiró a sus contemporáneos y a las generaciones posteriores fue Johann Wolfgang von Goethe. Robert Schumann no fue una excepción, admiró profundamente al escritor de Frankfurt y llegó a realizar varias composiciones inspiradas en sus obras. A continuación explicaré las relacionadas con Mignon, uno de los personajes que aparece en la obra Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister.

Goethe publicó la novela entre los años 1795 y 1796. Se encuadra dentro de lo que se conoce como género de novelas de aprendizaje. En ellas, el protagonista pasa por una serie de etapas a lo largo de su vida en las que se enfrenta a unos avatares y experiencias que hacen que se vaya formando y desarrollando personalmente. Esto provoca que al final de la obra haya sufrido una evolución en muchos aspectos personales que irán desde lo moral a lo psicológico, pasando por lo físico, lo ético, etc. En la novela de Goethe el que experimenta estas pruebas y vicisitudes es Wilhelm Meister. Sin embargo, el personaje en el que se han fijado los compositores, y que finalmente ha servido de inspiración para llevarlo a sus obras, ha sido Mignon. Numerosa ha sido la cantidad de grandes compositores que han puesto música a las canciones que aparecen a lo largo de la novela. Tal es el caso de Beethoven, Hugo Wolf, Anton Rubinstein, Karl Zelter, Jean Sibelius, Franz Listz, Fanny Mendelssohn, Chaikovski, Franz Schubert y un largo etcétera. Además, Ambroise Thomas llegó a componer una ópera titulada Mignon, que poco tuvo que ver finalmente con la historia que se narra en la novela. No obstante, sólo me centraré en la obra de Robert Schumann.

Goethe llegó a decir a Schiller que había escrito la novela sólo por el personaje de Mignon: la historia de una niña que pertenece a una compañía de saltimbanquis y que es maltratada por parte del director. Wilhelm es testigo de ello, y decide hacerse cargo de ella después de abonar unas monedas a cambio de poder llevársela con él. Ya desde un principio el personaje muestra la indefinición que lo caracterizará durante toda la novela. Y es que la primera vez que Wilhelm la ve desconoce si se trata de un chico o una chica, debido a que nuestro personaje se encuentra en una edad preadolescente. No sabe hablar bien alemán, y lo mezcla con el italiano, que es en realidad su lengua materna. De hecho, Goethe se inspiró en una joven saltimbanqui que conoció en Italia a la hora de conformar el personaje de Mignon.1

Donde verdaderamente encuentra la niña su modo de expresión es en el canto y en el baile. A lo largo de la novela canta una serie de canciones a través de las cuales los compositores inmortalizaron su figura y con las que sobrevive al paso del tiempo. Éstas se acompañaban por otro entrañable personaje, el arpista. De las diez canciones que aparecen a lo largo de la novela, cuatro eran interpretadas por Mignon, cantando con el arpista la canción Nur wer die Sehnsucht kent (Sólo quien el ardiente deseo conoce).2 Esta última la escribió Schumann para soprano y piano. Sin embargo, Franz Schubert llegó a hacer una versión a dúo para voz femenina y masculina (D 877 nº1) en la que cantan ambos personajes. Pero lo que llama también la atención es que además de esta versión Schubert compuso nada menos que otras seis del mismo poema. Serán el D 310 a y b (en dos tonalidades diferentes), el D 359, el D 481, el D 656 y el D877 nº 4.

Por su parte, Robert Schumann abordó la obra de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister en el año 1849, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Goethe. En un principio había pensado en componer una ópera sobre la novela, sin embargo, no pasó de ser un mero proyecto. En este momento los Schumann se encontraban residiendo en Kreischa, cerca de Dresde, donde se habían trasladado debido a una revuelta. En esta villa concluyó el Álbum de canciones para la juventud op. 79, que consta de 29 canciones en que se aumenta progresivamente la dificultad técnica a medida que se va avanzando a lo largo de la obra. Termina con el lied Mignon, en el que Robert pone música a la canción En el país del limonero en flor. Por fin Schumann se había decidido a poner música a la obra de Goethe. Este mismo año, también en Kreischa, decide componer para las canciones que aparecen en la novela. Pero sólo le pondrá música a nueve de las diez canciones que en total aparecen. La obra llevará por título Canciones, cantos y réquiem del Wilhelm Meister de Goethe op. 98.3 Dentro de ellas se encuentran las cuatro que canta Mignon, volviendo a musicar de nuevo la que aparecía al final de su Álbum de canciones para la juventud op. 79. Las otras tres serán: Sólo quien el ardiente deseo conoce, Di que no hable, di que calle y Quiero aparentarlo hasta serlo.

En la novela Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, Schumann observó una gran teatralidad en la escena del funeral de Mignon,4 por lo que decidió componer un pequeño réquiem utilizando el propio texto de la novela. Esta obra es la que verdaderamente le distingue del resto de compositores, ya que ningún otro puso música a dicha escena. Al principio fue compuesto para coro, voces y piano. Pero unos días después, en concreto entre el 9 y el 12 de septiembre, decide orquestarlo.5 La obra está formada por seis números y su duración no llega al cuarto de hora. Pero no por su brevedad deja de tener el encanto de las pequeñas joyas que brillan con luz propia. Y es que el Réquiem para Mignon op.98b, al igual que el personaje en el que está inspirado, y siendo ambos supuestamente algo pequeño y secundario en la obra de sus respectivos autores, nos cautiva desde el principio, inspirando un gran cariño por ese personaje indefinido, que a veces no se sabe si es chico o chica, si habla alemán o italiano, si siente amor carnal hacia Wilhelm Meister, o si se trata del amor de una hija hacia un padre... Con estas dos composiciones, Schumann aporta unas de las mejores páginas que se han dedicado a la novela de Goethe.

Y lo que le distingue del resto de colegas es precisamente esta pequeña obra. Resulta llamativo observar cómo Schumann decide componer un réquiem para un personaje ficticio, lo que muestra una vez más su mundo psicológico, en el que le resultaba tan complicado discernir dónde se encontraba la línea divisoria, siempre tan difusa, que separa la realidad y la ficción. Este elemento constante en la vida de nuestro compositor encuentra cobijo en un personaje tan indefinido como Mignon. Precisamente, debido a su muerte, el resto de los niños que aparecen en la obra retornan a la vida en el cuadro número cinco como si de un acto de purificación se tratase. Como apunta Eugenio Trías en el capítulo dedicado a Robert Schuamnn de su libro El canto de las sirenas: “La muerte y la enfermedad, o la crisis mental profunda, hacen posible la anhelada esperanza del despertar en la salud y en la vida”.6 Es posible que encontrara un paralelismo entre la muerte de Mignon y la posterior purificación y retorno a la vida del resto de niños con su enfermedad mental y la esperanza por encontrar un equilibrio que le devolviera de nuevo la salud. Schumann siempre encontró sosiego en la lectura de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, y recurrió a ella en varias ocasiones para componer, lo que demuestra cierta identificación por parte del compositor con la obra en general, y con el personaje de Mignon en particular. Es como si la evocación de la muerte del personaje y posterior vuelta a la vida del resto de niños provocaran paralelamente en él una esperanza hacia restablecimiento de su salud mental.

Javier Martínez Luengo

1 SEGUÍ, Virginia. Los personajes femeninos en la novelística de Goethe III. Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister. ALENARTE Revista Cultural y Artística.

2 Todas las traducciones de los títulos de las diferentes canciones se deben a SALMERÓN, Miguel. Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister. Madrid, Cátedra, 2000, a excepción de Nur wer die Sehnsucht kent (Sólo quien el ardiente deseo conoce), que pertenece a PÉREZ CÁRCELES, Fernando. Los lieder de Schumann. Madrid, Hiperión, 2010.

3 PÉREZ CÁRCELES, Fernando. Los lieder de Schumann. Madrid, Hiperión, 2010.

4 Ibid.

5 Ibid.

6 TRÍAS, Eugenio. El canto de las sirenas Barcelona, Galaxia Gutemberg, 2012, pág. 295.

     
     
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