Desde fuera

—¿Dónde te destinaron la pasada rotación?

—Al planeta Tierra, un poco soso.

—¿Ése es el sitio donde por gusto ejercen presión en el aire con patrones más o menos reconocibles y se ponen como tontos a escucharlos, a moverse o incluso a contar historias?

—Sí, y te aseguro que lo que te hayan contado no es una exageración. Reciben esas señales continuamente. A todas horas y en cualquier ocasión. Al parecer, la evolución les ha favorecido en la producción y reconocimiento de patrones visuales y sonoros.

—Qué curioso, ¿y por lo demás?

—Pues como todas las civilizaciones de ese tipo, poco racionales y con puntos que rozan lo estúpido. Se matan, se tratan mal y esas cosas.

—Y a ti, ¿qué te pareció la música?

—Pues al principio me gustó, es como cuando te dan un masaje. Pero no nos engañemos, al final suena tanto que ni se paran a reflexionar lo que es. Es como si un placentero masaje recibido durante mucho tiempo se tornara molesto. Inocuo pero molesto.

—¿Y volverías a la Tierra por placer?

—Pues quizás. Pero si volviera trataría de verdaderamente entender esas presiones en el aire, sus amplitudes, los números de onda, las frecuencias fundamentales y los modos normales. Qué mensaje tienen, si es que lo tienen. Desde luego, nosotros no sentimos lo que sienten los humanos cuando escuchan, pero podemos estudiarlo. Y cuando se estudia algo y se llega a comprender, aunque sea un poquito, siempre produce placer.

Fotografía procedente de http://ediebresler.wordpress.com/tag/wave-phenomenon/

Publicado en verano del 2013

 

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