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Trabajo en Red

La labor de los actores de la cultura de base: Estrella García en Asturias

El pasado miércoles 23 de mayo de 2012, la sala Triángulo del madrileño barrio de Lavapiés acogió el XVIII Congreso de la Red Nacional de Teatros Alternativos, plataforma que representa a un conjunto de espacios escénicos de titularidad privada. Su actividad va destinada a fomentar el sector cultural del entorno en el que se ubican tratando de ofrecer soporte a propuestas escénicas que no tienen cabida en los teatros públicos o comerciales mediante una gestión de financiación mixta.

Dicho congreso se convocó tras un periodo de reflexión en el que se gestó su informe de viabilidad en relación a los datos de 2011. A partir de este informe se trató de perfilar una serie de conclusiones con el fin de motivar acciones concretas para solventar la difícil situación que atraviesan actualmente. Ante la incertidumbre de las nuevas medidas que la política cultural pueda adoptar, el sector demanda a la administración pública ser consultado para determinar un posible cambio en el sistema. Para ello, por consenso se establece una serie de términos concretos desde los que generar un diálogo a este respecto.

Este tipo de iniciativas proliferan desde diferentes campos relativos a la promoción de la cultura de base1 que denuncian la malograda gestión por parte de la administración pública y reclaman la asunción de responsabilidades de sus representantes en la actual situación de crisis de las industrias culturales y creativas.

La vacilante coyuntura de este sector provocó el cierre de dos salas de la Red en 2011 y la dudosa supervivencia de otras tantas. Afortunadamente, la incesante actividad de muchos emprendedores también aportó motivos de celebración en el Congreso y se dio la bienvenida a la recién asociada sala El Huerto de Gijón. La entrada de este espacio cobra valor porque llena el vacío de teatros de iniciativa privada que existe en Asturias tras el cierre de la sala Quinquilimón en los 90 y el Teatro Arango a principios de 2000. El Huerto, con un aforo de sesenta butacas, recibe a espectadores no sólo de la región asturiana, sino de provincias cercanas como León o, incluso, Valladolid. Su directora, Estrella García, ha hecho de éste un lugar versátil para acoger propuestas escénicas de pequeño y mediano formato y está, como ella misma dice: “[…] abierto a todos los profesionales que quieran sembrar, regar y ver crecer sus proyectos e inquietudes”. Asimismo, alberga residencias artísticas en las que ofrece toda una infraestructura técnica para el montaje y exhibición de trabajos de compañías como Inquiquinante Danza, dirigida por el también asturiano Miguel Badás.

Además, en el local de al lado Estrella García lleva años desarrollando una importante labor formativa de danza respaldada por una amplia experiencia docente, siendo un gran referente los veinticinco años que ha cumplido a cargo de la dirección del Taller Kaos que surge en la Universidad Popular de Asturias con un grupo de gente no profesional interesado por la danza y lo performativo.

La actividad de esta asturiana incombustible también abarca la dirección de la compañía ZigZag Danza fundada en 1992 y que desde 2000 está constituida como sociedad limitada. Durante este tiempo han abordado once montajes de muy diferentes magnitudes tanto a nivel nacional como internacional, pero siempre desde un punto de vista íntimamente relacionado con la pluralidad. La colaboración transversal con otros profesionales de la música, el teatro, artes plásticas y de la danza (su compañía interpreta repertorio de Ramón Oller o Marie O’Card) le lleva a generar una producción ecléctica y abierta. Su labor ha sido reconocida en varias ocasiones y cuenta en su palmarés con el Premio a la Mejor Autoría/Coreografía de Asturias a las Artes Escénicas 04 y a la Mejor Interpretación en 05 y obtiene cuatro nominaciones a los Premios OH! 2010. Además, es cofundadora de la Asociación de Compañías Profesionales de Teatro y Danza de Asturias, así como de la Asociación de Profesionales de la Danza.

Y es que si reconocemos a Estrella como un referente es, además de por su labor creativa, por su capacidad de gestión y dinamización cultural, organizándose de manera autónoma al margen de las instituciones, que le han servido de poco apoyo hasta el momento. Lidera una empresa privada que presta un servicio público sin recibir prestación alguna y, para sobrevivir, supera las difíciles condiciones que se le imponen creando una amplia red de actividades y colaboraciones. Estrella asume que, por difícil que sea, alguien tiene que seguir trabajando para que la tesitura cultural mejore, y promueve el trabajo en red, en relación con otras compañías dedicadas a las artes escénicas de manera profesional en Asturias, bajo el lema “Yo te ayudo, tú me ayudas”. La reivindicación es muy clara: establecer una estructura común que contribuya a la categoría profesional del artista. Como ella misma explica, ZigZag Danza S.L hace frente a una serie de gastos muy elevados, derivados de las formas jurídicas a las que han de someterse como empresa cultural. Si sumamos a esta precaria coyuntura la dificultad para la exhibición –espacios escénicos inadecuados y una preocupante morosidad en los pagos de los espectáculos– la empresa se ve obligada a solicitar créditos bancarios para mantener su producción y a los profesionales a los que proporciona empleo: profesores, bailarines, actores, músicos, técnicos y personal administrativo.

Empero, la verde Asturias supone un árido campo difícil de cultivar a causa de una política cultural sin línea de acción específica… Desde 1995 hasta hoy, cuatro partidos políticos se han sucedido en la presidencia del Principado cuyos constantes cambios han dado lugar a una política cultural descentralizada. En lo que respecta a las artes escénicas, las partidas destinadas a subvencionar la producción no contemplan la rama de la danza. Además, con un presupuesto muy limitado de apenas cincuenta mil euros, las posibilidades de obtener ayudas son muy remotas e insuficientes y van destinadas a proyectos puntuales que impiden impulsar acciones a medio o largo plazo.

Estas condiciones son impuestas con total impunidad por una administración pública que se permite destinar 350 millones de euros en la construcción del Palacio de Congresos de Oviedo, inaugurado el pasado año. El diseño del edificio fue encargado al famoso arquitecto Santiago Calatrava, cuyo discutido genio quizás tenga que devolver parte de su desorbitado caché por el desprendimiento de una pieza de forjado y hormigón de 500 metros cuadrados desde una altura de quince metros, según una sentencia del Juzgado de Instrucción Número 2 de Oviedo. Además, por un defecto del sistema hidráulico la visera móvil que corona esta mole carece de movimiento. Tras diez años, el Principado de Asturias aún no ha elaborado un plan estratégico de gestión sostenible para este proyecto.

Quizás deberían preguntar a personas que, como Estrella, practica un movimiento en zigzag de ayuda mutua entre actores culturales para encontrar y defender alternativas de gestión viables, compartir esfuerzos, y demostrar el valor de la labor social que se desempeña por muy adversas que sean las circunstancias.

Patricia Roldán Ponce

1 Encontramos otro ejemplo desde la plataforma, que acuña este mismo término: http://www.culturadebase.net/manifest/manifiesto_cdb.html

 

Fotografía procedente de “Extensión Universitaria Universidad de Oviedo”

Publicado en verano del 2012″ alt=”verano

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