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Flamenco y musicología
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¿Una relación “peligrosa”?

Al igual que el título de la película protagonizada por Ben Affleck y Jennifer López (Gigli, aunque en España se estrenó como Una relación peligrosa en 2003) el flamenco y la musicología viven una relación ciertamente complicada.

Es obvio que el flamenco forma parte de la cultura musical no sólo ya de España, sino también de lugares tan alejados como Japón o Estados Unidos. Tampoco nadie duda de que contiene elementos propiamente musicales (aparte de otras características relacionadas con aspectos sociológicos, culturales o económicos) que deben ser estudiados y analizados para comprender su mecanismo interno. Pero bien es cierto que hoy día, a pesar del tiempo que lleva esta música soltando quejíos y zapateaos, el flamenco aún no ha encontrado su lugar en ninguna de las disciplinas científicas que existen. Ni siquiera en la Flamencología.

Esta ciencia relativamente reciente fue inaugurada con el libro del argentino Anselmo González Climent titulado Flamencología: toros, cante y baile publicado en 1955. Ya sólo el subtítulo sorprende y pone en guardia acerca del tópico flamenco-toros (usado hasta la saciedad) que vamos a encontrar en su interior. Climent fue el primero que acuñó dicho vocablo pero antes de él se escribió, y mucho, sobre el flamenco. Y es que los estudios tradicionales se han basado en criterios poco científicos y no verificables, tomando como fiable una literatura que se limitaba a relatar la vida de los artistas y a defender conceptos sobre la pureza, la ortodoxia, la autenticidad y la “incuestionable” aportación gitana al flamenco.

Sus características musicales también han intentado encontrar su ámbito de estudio en diversas disciplinas -desde la Etnomusicología hasta el Folclorismo- pero con resultados no siempre satisfactorios. Es el caso de los trabajos de Felipe Pedrell que en su Cancionero popular musical español analizó las melodías de la música de tradición oral en Andalucía tomando para ello ejemplos de algunos palos del flamenco. Ejemplos que, dicho sea de paso, le sirvieron después de inspiración para sus propias composiciones. Este interés por la música popular española (y el flamenco se consideraba como tal) que tenía Pedrell se lo transmitió a su más aventajado discípulo, Manuel de Falla, quien más allá de su labor compositiva dedicó buena parte de su trabajo a profundizar en los elementos del cante jondo. Otro etnomusicólogo o folclorista –como él mismo se hacía llamar- que se interesó por el cante flamenco fue Manuel García Matos, quien examinó conceptos teóricos (como los orígenes) y transcribió numerosos cantes de intérpretes flamencos. Como síntesis de todos estos estudios se puede destacar que el eje vertebrador ha sido el análisis de la línea melódica del cante y una escritura fidedigna del ritmo, obviando en casi la totalidad de los casos los otros dos pilares básicos del flamenco: la guitarra y el baile. Igualmente, aspectos tan importantes para el flamenco como los históricos, culturales y sociales se han mantenido en un segundo plano.

Más actuales son los estudios que desde la Antropología y la Sociología se han realizado sobre el flamenco. Éstos sí han considerado que el flamenco, además de su contenido musical y como manifestación sociocultural, está relacionado con factores contextuales que rodean la expresión artística. No hay que olvidar que el flamenco no sólo implica la música que el cantaor, el tocaor o el bailaor interpreta. El mismo cante flamenco obedece en la mayoría de los casos a un ritual que se repite con mayor o menor analogía. El artista forma parte de una sociedad que se encuentra en constante cambio y evolución, con unas características concretas y un espacio social determinado para la ejecución del flamenco. Uno de los elementos básicos del flamenco como manifestación cultural es su papel identitario. La música desempeña una función representativa para los grupos sociales y el flamenco en concreto se ha erigido como característica definitoria del pueblo caló y andaluz (aunque no con la misma intensidad y forma para todos los individuos). Desde la Antropología, la profesora Cristina Cruces Roldán ha analizado en
varios trabajos estos conceptos relativos al flamenco.

Y muy relacionado con la Antropología, el estudio del cante flamenco como actividad artística y todo lo que ello implica (actitud, conducta, comportamiento, simbología, etc.) ha sido examinado desde la Sociología. No hay que olvidar que la expresión del flamenco tiene lugar en un contexto social, donde el discurso artístico articula la relación entre individuo y arte. Las características sociales de Andalucía también tienen su reflejo en el flamenco. Además de ser un producto heredado, supone también una creación intelectual por parte de los sujetos que lo interpretan. En el lado opuesto se encuentra el oyente o aficionado, que reproduce una conducta ritual adecuándose al contexto donde se produce. El arte flamenco también actúa como ente comunicador entre el artista y el aficionado, provocando situaciones de catarsis como resultado de la expresión emocional. En muchos casos se trata de contextos festivos donde nace la interacción entre individuos, provocando la aceptación de los rasgos ritualistas propios del flamenco. Será por tanto objeto de la Sociología el examinar cómo se produce esa comunicación, cómo es esta creación artística llamada flamenco y qué relación tiene con el contexto social donde se produce. Gerhard Steingress ha dedicado también algunos trabajos a analizar el flamenco desde el enfoque sociológico.

En los últimos años vemos cómo el poder del mercado y las relaciones económicas se han convertido en el motor de la sociedad. Es por ello que un buen número de estudios se han centrado en responder a interrogantes sobre el volumen de beneficio, oferta, demanda y otro sinfín de conceptos relacionados con la actividad económica. La industria de la música no se mantiene al margen de la dictadura de los mercados y se realizan estudios que profundizan en los aspectos económicos de la actividad musical: beneficios, remuneración de los artistas, impacto en mercados extranjeros, etc. Y siendo el flamenco un agente activo y objeto comercial de la industria cultural de Andalucía, se pueden encontrar trabajos dedicados a examinar todos los aspectos económicos que rodean al flamenco: beneficios por la venta de discos, por las actuaciones en directo, su potencial dentro de las políticas culturales andaluzas, las pérdidas provocadas por la piratería, la creación de empresas y productos relacionados con él, etc. Dicho llanamente: la cantidad de dinero que mueve el flamenco. No hay que olvidar que uno de los reclamos turísticos culturales más potentes de Andalucía es el flamenco, por lo tanto, las directrices y estrategias referentes a su gestión como producto “de consumo” cobran cada vez más protagonismo. Las mismas administraciones se han percatado de la potencialidad del flamenco como recurso económico.

Y desde la musicología han aparecido investigaciones centradas en varios aspectos de este arte. En algunos casos, las herramientas metodológicas y de análisis propias de la disciplina se han aplicado al flamenco. Estas técnicas de investigación han dado lugar a la obtención de resultados de alta calidad científica. Estos trabajos han ampliado el número de transcripciones tanto de cante como de guitarra y han analizado armónicamente el desarrollo musical de los palos flamencos. Todo ello ha dado lugar a la creación de un corpus de partituras que ha permitido acercar el flamenco a músicos y estudiosos que deseaban aplicar sus conocimientos musicales a la interpretación. De igual manera, se han realizado trabajos históricos (con técnicas de investigación modernas y resultados verificables) que han intentado desentrañar los orígenes de este arte. En la mayoría de los casos se ha echado mano de ciencias como la Etnomusicología para realizar un enfoque sincrético del estudio del flamenco.

Después de todo lo dicho nos hacemos esta pregunta: ¿por qué no encuentra el flamenco su lugar en ninguna de las disciplinas científicas? La respuesta más rápida pero no la más sencilla es que se debe a la abundante cantidad de ámbitos donde se puede adscribir el flamenco. Al flamenco se le considera manifestación artística popular y como tal muchos estudiosos lo han clasificado como folclore. Pero desde un punto de vista musicológico, atendiendo a los postulados teóricos de la ciencia folklórica, el flamenco no cumple con las características básicas y no puede considerarse como tal. Si consideramos la tradicionalidad como uno de los rasgos que definen al folclore, el flamenco (conformado como género artístico) se remonta a principios del siglo XX, algo más de 100 años, poco tiempo si lo comparamos con otro tipo de manifestaciones mucho más antiguas. La característica del anonimato también es un síntoma de folclore, pero en el flamenco se produce la identificación tanto de los intérpretes como, en la mayoría de los casos, de los estilos establecidos y personalizados por algunos cantaores. Y por último, el folclore se produce colectivamente, sin embargo, en el flamenco es característico la individualidad, entendida como motor y medio de expresión. El cantaor utiliza el flamenco como vehículo de exteriorización de sus sentimientos y emociones personales, hablando casi siempre en primera persona.

Por tanto, y para ir concluyendo, hay que afirmar que el flamenco no puede vincularse con una ciencia concreta porque es algo más que música, algo más que ritual, algo más que un comportamiento. Los múltiples planos de los que consta este arte hace necesaria la participación de varias disciplinas para llegar a tener una visión holística de su conjunto. Cada una de ellas aporta las herramientas metodológicas y teóricas para indagar en la parcela correspondiente al ámbito de estudio. Una de las carencias que se observa hoy día en la mayoría de los estudios sobre flamenco es el desinterés hacia los nuevos roles y usos que está tomando la música (y el flamenco) en la sociedad contemporánea, por lo tanto es deber del ámbito musicológico el propiciar técnicas y métodos que puedan servir para el estudio del flamenco como popular music, ampliando así la tipología de enfoques y adecuando su el estudio a los mecanismos y sistematización de las investigaciones en el resto de áreas científicas para que el fenómeno flamenco pueda ser explicado, comprendido e interpretado.

Juan Pedro Escudero

Publicado en verano del 2012″ alt=”verano

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