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La etnomusicología y su recorrido histórico

¿Cómo se ha estudiado la música?

“Para entender por qué una determinada música existe debemos también entender cómo y por qué la conducta que la engendra es como es, y cómo y por qué los conceptos subyacentes se organizan para conseguir la forma sonora deseada”1

Alan Merriam

Una breve historia de la etnomusicología

La etnomusicología es la rama del saber cuyos objetivos se centran en el conocimiento de todo fenómeno musical con pertinencia étnica.2 Para Aguirre Baztán es el estudio de la música culta de las sociedades llamadas “no occidentales”, por un lado constituye un área de la musicología, y por otro se relaciona directamente con la antropología. En sus inicios esta disciplina estuvo atraída por músicas exóticas extra europeas. Según datos históricos recopilados por Max Jardow Pedersen, los europeos se interesaron por la música hacia finales del siglo XVIII en países como Inglaterra, Francia y Holanda, donde se inician recopilaciones de canciones populares. Ya en el siglo XIX algunos investigadores interesados por la música y con recursos limitados comenzaron a anotar melodías y textos de índole musical. “Se comenzaban a sentar los orígenes de la disciplina bajo el positivismo como musicología comparada”. Considerada como parte de la musicología, en el año 1885 se definieron sus objetivos como la comparación con propósitos etnográficos de las obras musicales, especialmente las canciones tradicionales de los diferentes pueblos de la tierra, y su clasificación según sus diversas formas.3

Tras el invento del fonógrafo a finales del siglo XIX Thomas A. Edison hizo posible que la música se grabara y se transcribiera de la mejor manera. Autores como Stumpf (grabaciones de música indígena en los EE.UU, canciones de los indios Bellakula), o Béla Vikár (grabaciones de música campesina en México) comenzaron a usar la música durante sus experiencias de campo en diversas partes del mundo, que posteriormente etnomusicólogos anotaron rítmica y musicalmente.“La primera grabación de música étnica parece ser que fue realizada en 1890 por J.W. Fewkes, un estudio sobre los indios Passamaquoddy”.4 Por todo esto la innovación del fonógrafo supuso un fenómeno relevante que permitió crear archivos fonográficos por primera vez, de manera que la antropología y la música se encontraron en el tiempo para poder dar lugar a la investigación etnomusicológica.

Los inicios de la música y los estudios que se realizaron dentro del paradigma evolucionista de la antropología vinieron de la mano de la escuela berlinesa (Stumpf, Hornbostel, Fischer, o Scheneider entre otros). Bajo este mapa mental de la evolución unilineal se intentaba establecer lo más arcaico en términos musicales para la construcción de diversas secuencias de menor a mayor complejidad.5Se definió la etnomusicología como “musicología comparada”. Hasta los años 50 aproximadamente el material que se recopiló fue escaso y se realizaron comparaciones con estilos musicales de otras áreas. Jardow Pedersen asegura que fue en 1957 cuando Kunst usó en sus publicaciones el término “Etnomusicología”. De esta manera, la metodología de la disciplina va dejando de lado los métodos musicológicos para acercarse más a los antropológico-culturales. Fue entonces cuando música y antropología comenzaron a unirse en el estudio de la música como parte de la cultura: los estudios culturales se sirvieron de la música para adentrarse en un contexto determinado. Es en la escuela americana donde autores como F.Boas6 o G.Herzog se acercaron a un estudio de la cultura que engloba a la música como un elemento más. No se puede decir con exactitud que en otras zonas geográficas no existiera esta tendencia, pero la protagonista de esta etapa fue la escuela americana, donde el estudio de las áreas culturales fue adquiriendo más sentido y donde históricamente la música ha sido estudiada más que en otras áreas como Reino Unido o España.

Líneas de investigación

La etnomusicología de los años sesenta se caracteriza por dos líneas de investigación que han predominado hasta nuestros días: la musicológica y la antropológica. Para la primera, lo que importa es la música como tal, la cultura quedaría en un segundo plano, como un elemento de la música. Se prioriza el análisis de la estructura musical, por tanto la transcripción musical debe ser lo más fiel posible a la recopilación musical para señalar las polifonías, los ritmos, el texto o la estructura.

El lema de la línea antropológica es la música como cultura. Aquí destacan trabajos como los de Merriam o Blacking. Según esta perspectiva las formas culturales son el tema principal y la música aparece como producto de ellas. “Esta segunda línea de investigación se ocupa por tanto de la función, del simbolismo, de la aculturación, el cambio, las actitudes y los valores, los actores (portadores de la tradición), de la conceptualización de los fenómenos sonoros desde el punto de vista ‘emic’”.7 Es necesario aquí destacar el trabajo de Alan P. Merriam, para quien la música debe estudiarse en su contexto cultural. Merriam defiende que el estudio musical en su contexto no depende de la clase de música que uno escoge o del grupo social que uno estudie sino que todas las manifestaciones musicales pueden estar sumergidas en diversos temas de estudio. De acuerdo con la autora, no es necesario centrarse sólo en los aspectos musicales, se deben observar las estructuras conductuales (instrumentos musicales, vida de los músicos, organización musical, identidad, etc.). Es obvio que la música es una parte importante de la vida moderna y de nuestra comprensión de ella, y que articula nuestro conocimiento de otros pueblos, lugares, tiempos y cosas, y de nosotros con relación a ellos”, dice Stokes.8 Volviendo a Aguirre-Baztán, durante la segunda mitad de siglo, además de los estudios que intentaron comprender la música como cultura, se desarrollaron modelos de análisis etnomusicológicos tomados de la lingüística, de los cuales se ha beneficiado tanto la perspectiva formalista como la culturalista. Una antropología de la música, para el autor, debería situar sus objetos más allá de la diferenciación restrictiva que implica la dicotomía música culta/música popular, liberada del espacio y tiempo como criterios que definen su actividad investigadora. Se pueden establecer muchos nexos de unión entre las diferentes manifestaciones musicales y los ámbitos de la vida cotidiana (religión, usos y funciones sociales, festividades, etc.). El etnomusicólogo actualmente no se interesa o estudia sólo las músicas denominadas “étnicas” ya que toda música es étnica puesto que manifiesta expresiones de su contexto cultural propio. Para Blacking, los individuos tienen la capacidad de imprimir un sentido musical al mundo, y que pueden, a través de ciertos tipos de ejecución y afinación con otros, transformar estructuras de cognición y afecto en formas culturales y sociales.9

¿Por qué estudiar la música desde la antropología?

Como investigadora entiendo que la etnomusicología es el estudio de los fenómenos musicales dentro de un contexto cultural o una sociedad concreta, “La música como parte de la cultura”. La etnomusicología nos ofrece la posibilidad de adentrarnos en una sociedad determinada a través de la comprensión de los fenómenos musicales que en ella se puedan dar. Podemos dar respuesta a preguntas como: ¿Quién hace la música? ¿Para quién? ¿Cuál es el fin si lo hay? ¿Qué usos sociales podemos distinguir alrededor de/y con la música? ¿Qué función social presenta?, etc.

Hoy día, la etnomusicología ha dejado de tener como objeto de estudio lo “exótico” y han surgido una serie de cambios que han posicionado el trabajo de campo como aspecto principal en el estudio de la etnomusicología, que desde finales del s. XIX era referida como musicología comparada. El ámbito de investigación de un etnomusicólogo puede ser cualquier tipo de música de cualquier sociedad, sin limitarse a ninguna zona en concreto y estando siempre abierto a muchos temas que pueden ser estudiados a través de la música y con la música. Pocos han sido los estudios sobre música en la comunidad antropológica en España y es cada vez más amplio el interés por indagar sobre un elemento que ofrece muchas ventajas a la investigación antropológica. Es necesaria, a mi juicio, una investigación musical dentro de la antropología social y cultural puesto que a través de la música podemos descubrir características culturales que enriquecerían cualquiera de nuestras investigaciones.

En mi caso particular, me dispongo a estudiar los usos y funciones sociales en una comunidad de la costa central de Venezuela a través de sus prácticas musicales ya que considero que puede aportar un material bastante significativo para el conocimiento antropológico-musical de nuestro país. De la mano de la música y de la antropología pretendo descubrir un contexto que ofrece muchas oportunidades relevantes.

Jara Romero Luque*

* Doctorando en Ciencias Sociales: Antropología de la Diversidad Cultural: Ciudadanía, Movilidad y Conflicto de la Universidad de Granada.

1 MERRIAM, ALAN P. The Anthropology of Music. Evanston, 1964.

2 AGUIRRE BAZTÁN, A. Diccionario temático de Antropología. Ed. Marcombo-Boixareu Universitaria, Barcelona. 2ª Edición, 1993, pág. 279.

3 Ibid.

4 Ibid., pág. 280.

5 Ibid., pág. 281.

6 Franz Boas, padre de la antropología americana, quien intentaría comprender las sociedades a través de sus historias particulares, rechazando las teorías evolucionistas anteriores a él.

7 AGUIRRE BAZTÁN, Diccionario temático…, pág. 282.

8 STOKES Martin. Ethnicity, Identity and Music, Oxford, Nueva York 1994, 1997, pág. 3.

9 Blacking, John How Musical is Man, Seattle, 1973

Imagen tomada de: http://kmprensa.com.ar/category/archivo/page/2.

Publicado en febrero 2014

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