Con los pelos de punta

Cuenta la leyenda que el quince de mayo de 1953, la New Jazz Society intentó reunir en el Massey Hall de Toronto a los mejores, entre ellos Dizzy Gillespie y Charlie Parker, quien sin dinero para pagar su licencia de cabaret e outras cousas cambió su saxo por uno de plástico. Aquel duelo de solos entre ambos músicos supuso el “concierto del siglo” para la crítica, evidenciándose una vez más la calidez y calidad de Parker.

Lo interesante de estos cuentos más allá de los gustos, es imaginar la emoción que hay detrás, sea cual sea. ¡La clave es poner los pelos de punta! Justo lo que demanda la sociedad, EMOCIONES. ¡Haz que sienta algo, por lo que más quieras, emocióname! –grita ella. Para muestras y botones, el feroz estreno de Lo imposible en el cine.

Es complicado sortear la situación actual. La rabia grita y las bofetadas que continuamente recibe la educación musical en España resuenan en los tímpanos de San Pedro –si es que vive arriba– y porque parece que a la música no le queda otra que entender de déficits presupuestarios, desgraciadamente en déficits de atención es toda una experta. Pero el triunfo nunca ha entendido de resignaciones, y esa es la gran baza. Crear circunstancias continuar continuar seguir creando circunstancias and so on.

El objetivo es explotar el globo. Cabe apuntar con desafío.

Publicado en noviembre/diciembre 2012

 

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