Regreso

Otro verano más acaba de tocar a su fin. Nuevos proyectos, nuevos cursos, una nueva temporada entran con fuerza y energía al suave compás de las hojas de los bosques que se mecen ya amarillas ya rojizas, al suave compás de los pequeños insectos que zumban casi por última vez antes de caer en el aletargamiento invernal, al suave compás de las manos que recogen los frutos ya maduros que el estío y el trabajo han producido… Pero no sólo al suave compás de, también al compás furioso estrepitoso y tempestuoso del tiempo que nos envuelve. Recortes, hachazos y disparos quieren acabar con la realidad más profunda del ser humano. Por suerte, y pese a quien le pese, no hay poción ni brebaje que nos haga olvidar que las artes son parte inherente al hombre. ¡Qué bien lo sabían los antiguos y qué amnesia enrarecida inunda ahora la atmósfera! Reflexionemos, leamos a los clásicos que aún nos siguen hablando desde ultratumba, escuchemos y abramos las orejas. Que la música musa no es entretenimiento banal y ¡ojo y recelo hacia quien quiera hacer creer lo contrario! Y al suave y ¿suave? compás de las lluvias Síneris regresa, amante fiel y constante de su musa la música.

Fotografía: Mario Muñoz Carrasco.

Publicado en octubre 2013

 

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