Verano

Qué bien sería volver a ser niño de nuevo y exprimir, hasta su última gota, los maravillosos tres meses de verano. Tardes de inagotables juegos, de risas, de baños; de barcos piratas y cofres dorados misteriosamente depositados en grutas marinas; de persecuciones entre indios y vaqueros a todo galope por el Gran Cañón del Colorado… Qué bien sería volver a ser niño de nuevo… ¡oh!, pero ¿qué niño? Se me olvidaba que los tiempos cambian… Últimamente me pregunto si la esencia de la naturaleza humana no habrá sufrido algún tipo de mutación irreversible, o –y menos trágico– algún coscorrón en la parte correspondiente a su cerebro que le haya dejado en estado de aturdimiento severo. No pensemos en ello ahora. Es –o fue– época de descanso, retiro y gozo; de creaciones, ensoñaciones y curaciones. Época fecunda en obras. A mis oídos llegan innumerables músicas que fueron concebidas en bellos remansos de paz, junto a hermosas campiñas y lagos, a pie de montañas y mar. Aprovechen este tiempo con su calidez; escuchen y lean; vuelvan a viajar.

Fotografía: Isabel González Corredor.

Publicado en verano del 2014

 

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