Crítica
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Francisco López Capillas interpretado con facistol

El “Ockeghem de México”

Francisco López Capillas. Missa Re Sol, Missa Aufer a nobis, Motetes. Capella Prolationum, Ensemble La Danaserye, Lindoro, 2014.

Cada vez es mayor el número de formaciones y musicólogos que están llevando a cabo proyectos en pos de la recuperación del patrimonio musical español e iberoamericano. Esta sana costumbre nos está ofreciendo una gran cantidad de satisfacciones a la hora de descubrir música y compositores que cayeron injustamente en el olvido. En este caso le toca el turno a Francisco López Capillas (1614-1674) a través del trabajo que ha realizado la Capella Prolatonium, el Ensemble La Dansery y el musicólogo Javier Marín López, registrado por el sello Lindoro. En él se han grabado dos misas parodia del compositor nacido en Ciudad de México. Éste fue nombrado en 1645 maestro de capilla en dicha institución, siendo el primer criollo que ostentó dicho cargo. De su obra se conservan un total de 50 composiciones, en las que se encuentran casi todos los géneros litúrgicos de la época: misas, himnos, responsorios de Semana Santa, motetes, secuencias, una pasión, una lamentación, cánticos del magnificat y algunos salmos bicorales. Thomas Stanford y Lincoln Spiess en su libro sobre los archivos de México bautizaron a Francisco López Capillas como el “Ockeghem de México” debido a su extraordinaria técnica polifónica.

Las dos misas parodia que se recuperan en el registro son: Missa Re Sol y Missa Aufer a nobis, que fueron previamente representadas antes de su grabación por Capella Prolatonium y el Ensemble La Dansery, dentro del XVII Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. Junto a ellas también se han registrado los modelos paródicos en los que López Capillas se basó para su composición. La Canción Re Sol, atribuida a Juan de Riscos (ca. 1570-1637), e interpretada por ministriles, y el motete Aufer a nobis, del propio López Capillas. También se ha recuperado en la grabación una tradición habitual de la época, que consistía en intercalar un motete en mitad de la misa y otro como colofón.

Pero la mayor novedad que aporta el disco, aparte de la recuperación de estas dos misas, es la manera de interpretar este tipo de repertorio. Ambas pertenecen al llamado repertorio “de facistol”, en el cual los intérpretes se colocan alrededor del libro de coro o facistol. Éste, aunque anterior a la policoralidad, se siguió practicando hasta el siglo XIX, tiempo en el que ambos repertorios convivieron. De hecho, la policorarildad se reservaba para celebraciones litúrgicas de mayor importancia y para las grandes festividades y eventos. Aunque esta música estaba escrita para un coro a cuatro, cinco o seis voces, se sabe que también se combinaban con instrumentos tales como chirimías, bajones o cornetos, ofreciendo un tipo de sonoridad más recia y grave, opción por la que se ha optado en el cd. Esta sonoridad era diferente a la policoral, que sin embargo utilizaba instrumentos más modernos como arpa, clarines u oboes.

Durante la grabación los intérpretes se han colocado alrededor del libro de facistol, proporcionándoles una experiencia diferente a lo que estaban acostumbrados. Esta disposición hace que cambien ciertos aspectos, como la manera de situarse tanto de los cantantes como de los ministriles, ya que los intérpretes más altos tienen que ponerse detrás para que todos puedan ver la partitura. También se modifica la percepción sonora al estar los ministriles colocados dentro del propio coro. Sin embargo, aunque el resultado de esta práctica cambia con respecto a la policoral, la percepción no llega a ser tan evidente para el oyente durante la escucha del disco como lo es durante la representación en directo.

Para la grabación se ha recurrido a la realización de un facsímil a tamaño real hecho para la ocasión. Éste se ha basado en el manuscrito M/2428 de la Biblioteca Nacional de España, lo que significa que los intérpretes han leído en la notación mensural blanca original en que están compuestas las obras, lo que hace que la interpretación sea más fiel a los criterios historicistas. Este tipo de escritura carece de barras de compás, y la prosodia del texto cobra mucha importancia. Además es necesaria una referencia rítmica constante para que no se produzcan desajustes. Para ello uno de los cantores se ha encargado de marcar el tactus.

También cabe señalar las notas que acompañan al disco. Han sido realizadas por el musicólogo Javier Marín López y por Fernando Pérez Valera, miembro del Ensemble La Danaserye. Destacan por su extraordinaria documentación acerca del compositor y su obra, ilustrando cómo era la interpretación musical en las capillas de la época según las fuentes originales. Esta información resulta de gran utilidad para que el oyente pueda entender mejor lo que está escuchando y con qué criterios se ha realizado la grabación. Pero como siempre en la música, lo mejor es escucharla y disfrutar de este gran trabajo.

 

Javier Martínez Luengo

Fotografía: tomada de Ladanserye.com

Publicado en octubre 2015″ id=”mes” border=”none”/>

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