Editorial
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Consciencia

Como es invierno y desde el lugar que escribo no nieva y apenas llueve pero hay una humedad pasmosa y las noches se llenan de niebla, gusto a veces comparar dicho fenómeno meteorológico con la música, sin olvidar que lo uno forma parte de la naturaleza y lo otro lo forma del arte. A la vez, en puntos particulares del tránsito, incluyo un elemento clave que, por cierto, con abuso es utilizado: la luz.

Hago un inciso aquí: Navidad es época de luz y los colores nuevos que alumbran las calles, los árboles, los bares… están bien, o quizá estuvieron bien alguna vez. La armónica belleza, humilde sencillez, choca con la saturación abigarrada y el despilfarro salvaje: ¡crímenes sin juez!

Así que la luz, decía, ese elemento clave y que, por cierto, con abuso es utilizado, se filtra y se cuela en mis divagaciones nocturnas cuando consumo las horas pensando en la niebla como si música, furtiva, fuera.

Fotografía: María Cristina Ávila Martín

Publicado en agosto 2015

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