Entrevista
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Los Gandules:

“Chopin es puto pop”

Al entrar en la sala Clamores, atisbamos un sofá en el escenario. Sobre él descansan dos guitarras. Se nos ponen los pelos de punta.

Tobo y Dun Gandul nos reciben en su lujoso camerino de dos por dos metros, pertrechados con sus míticas batas y pantuflas, listos para la acción. Una leve bruma se escapa cuando entramos, a lo Lluvia de Estrellas, pero con más gracia.

Queríamos empezar preguntando por vuestras influencias

Tobo Gandul [Roberto Montañés]. Pero… ¿las influencias en serio? ¿o en broma? [Risas].

Dun Gandul [Santiago Díaz]. Nosotros siempre decimos que Bon Jovi.

T. ¡Es nuestro Norte! Física e intelectualmente. Nuestro modus vivendi es sin duda el suyo.

¿Cómo fueron vuestros inicios en la música?

T. [Tobo Gandul] Yo empecé tocando con Los Berzas.

D. [Dun Gandul] Yo empecé con Objetos Perdidos, pero era un pasatiempo. El verdadero profesional era Tobo.

¿Y cómo os dio por empezar esto vosotros dos?

T. Principalmente porque entre dos tocamos más a repartir.

D. Sí, aquí lo importante es el dinero, porque este no es que sea un grupo muy de sexo, drogas y Rock&Roll… Ni siquiera es un grupo de música. Es otra cosa.

¿Cómo os definiríais?

T. Pues no sé. Uno rubio, uno moreno; uno gordo y otro más flaco.

D. Si venís a vernos os daréis cuenta de que esto no es música.

Entonces, ¿no sois músicos?

T. Hombre, ¡si las canciones son de otros!

D. Y luego en directo… es más humor que música.

T. Digamos que las canciones sirven de hilo conductor para las chorradas. Así que… no. [Risas]

¿Qué tal lleváis la fama? [Risas]

T. ¡No somos famosos!

D. En Zaragoza sí nos reconocen por la calle, pero yo creo que pasan de nosotros.

T. Dicen: “¡Mira estos gilipollas!”.

¿Cómo os conocisteis?

D. Solemos decir que nos conocimos en el ascensor del hospital…

T. Sí, pero… no es verdad. No es verdad… ¡Es mentira!

D. La cosa es que los grupos ahí en Zaragoza nos conocemos todos.

Y cuando empezasteis, ¿qué decía vuestra familia?

T. Pues al principio no sabían nada.

D. Lo mantuvimos en secreto hasta que esto fue un chorro de dinero. ¡Aquellos coches nos delataron!

¿Cómo va vuestra agenda?

T. Pues tenemos muchos conciertos. Nuestro manager convence a hosteleros incautos, dispuestos a que vayamos a tocar. Poco a poco lo que hemos hecho es una especie de ruta, hay sitios en los que siempre repites. Aquí en la Clamores, en Valladolid alguno… se van juntando.

Da la impresión de que disfrutáis mucho en el escenario.

T. Son muchos conciertos, aunque parezca que siempre lo pasamos bien, se sufre a veces.

D. Lo que hacemos tiene mucha improvisación. Hay días en los que estás muy bien y días en los que lo que apetece es irte a casa ya. Porque no estás fino, y se pasa mal.

T. Influyen muchos factores: el público, el sitio, lo que hayamos comido…

D. Pero luego siempre están las canciones que son como una especie de salvavidas. Si no estás fino, siempre están los temas que más o menos funcionan. Pero hay días que son un poco duros, aunque es anecdótico. Mal, mal se podrían contar con los dedos de las manos de un alpinista.

¿Vuestras bromas son todas improvisadas?

D. No nos gusta cuando se repiten.

T. Pero repetimos.

D. Porque hay veces que ves que funciona y dices: “Hay que usar material pesado”. [Risas]. Está el caso de Rastreator.

T. Es una historia que yo no quería que se repitiera, nunca. Pero no puede ser. Haciendo tantos bolos al final hay veces que está un poco guionizado, sin querer.

D. Cuando reformamos el repertorio la cosa sale más fresca, nos sorprendemos a nosotros mismos. Y cuando estrenamos las canciones, una vez hechas, al cantarlas en directo, darte cuenta de que…

T. ¡Has hecho una chorrada que te parece que va a ser la bomba, y luego la gente se queda: “¿pero estos dos gilipollas?”!

D. Y al revés. Que estás ahí, tranquilamente, y dices: “¿Por qué se ríen ahora? ¡Si ahora no toca!”.·Eso sí, intentamos pasárnoslo bien, tocar las que nos gustan. Por ejemplo, la del “Osito come bayas” es una canción que no la soportamos. Y, sin embargo, nos la piden mucho. ¡Muchísimo! ¡Oye, el Osito! Y… ¡bah!

T. ¡Pues os la ponéis en casa!

Contadnos vuestro último proyecto.

D. Es un encargo semanal relacionado con una noticia, para el programa Levántate y Cárdenas en Europa FM. Te ponen un corte de la noticia y hay algo que les ha llamado la atención. Por ejemplo “contorsión riesgosa”. Y entonces tenemos que hacer una canción con esa expresión.

T. Son canciones que hacemos en un rato. Las otras están más pensadas.

D. Es algo que hacemos como churros.

T. No hay intención de sacarlas como un disco, aunque estén así en la web, y en directo no creo…

D. Puede que toquemos alguna…

T. La de Burt Lancaster

¿Hay temas que intentéis evitar en vuestras canciones?

T. Sí, política y actualidad se intentan evitar. Bueno, actualidad, en los directos, en el palique, sí lo tratamos. En las canciones no.

D. Las de Cárdenas son una excepción porque son un encargo. La de “Paco” por ejemplo no creo que las hubiéramos hecho nosotros.

¿Cómo es vuestro proceso creativo?

T. Ponemos Kiss Fm y el Canal Historia a la vez. Y sí, es cierto. “Ginecólogo rumano” [“Obstetricia en Bucarest”] salió así. Y “Hindenburg” también. Y alguna más.

D. Al principio estábamos menos sobrios. Pero ahora ya no. ¡Y se nota!

T. Sí, ¡son peores! Sobre todo en que parece que es más fácil que la gente entienda algunas cosas. Son nuestras primeras canciones, para el final del concierto, cuando ya todo el mundo va un poco más…

D. En cuanto a cómo componemos, en el caso de Levántate y Cárdenas lo más difícil era elegir la canción, porque ya teníamos la idea, el tema, pero en general comenzamos de otra manera. Tú estás escuchando una canción en cualquier sitio y “te suena a”. Con ese estribillo ya…

T. Hay algunas que tienen que ver simplemente con la fonética.

D. Quizás sean las más graciosas, porque no te lo esperas.

T. Pero yo creo que las que no tienen que ver con la fonética tienen mejor historia. Por ejemplo “Todo cuerpo en un fluido flota” [Risas] o “El hombre de suelo de autobús” no tienen nada que ver con la fonética.

D. Las canciones más chulas son las que van contando una historia. Una vez elegida la canción quedamos juntos y con un diccionario de rimas, ¡bastante malo, por cierto!

T. Intentamos que nos venga sin mirar el diccionario, eso para empezar. Pero cuando ya dices “Bueno, parece que no estoy muy allá…”, coges el diccionario de rimas y siempre hay alguna palabra que te lleva a algún lado. ¡Aunque mola que de vez en cuando no rime! Si rematas con una palabra que no rima a veces tiene más fuerza, más potencial.

D. Hay veces que coger una palabra y ponerla en plural es muchísimo más gracioso. O cambiar el artículo… Un definido lo cambias por un indefinido y es muchísimo más gracioso. ¡Es flipante!

T. Estás ahí y dices “¡Vamos a cambiarlo por ‘un’! y ¡buaaah!”.

Os lo pasáis muy bien, ¿no? ¿Más haciendo las canciones que en los conciertos?

T. ¡Ostras! Pues, mira, a mí antes me gustaba más tocar que hacer las canciones, y ahora… está equilibrado. E incluso más hacer las canciones.

Esto del humor, ¿lo estáis estudiando? ¿Tenéis el “manual del buen humorista”?

T. No, no, ¡ha salido solo! ¡Qué va! ¡Si la mitad de las veces no tenemos gracia! Bueno, ¡la mayoría! Digo yo que la mitad… Pero, ¡no! Ha sido como sin querer, ensayo y error. Una cosa que pasa con las de Cárdenas es que no las repasamos. Las hacemos y ya está. Y las nuestras sí. Dos minutos y medio… ya está bien, ¡quítala! ¡Suficientemente larga! La duración es muy importante.

Así acaba la canción de “Beicon”, con la música de “Besos” de El Canto del Loco.

T. [Canta] “Todas las mañanas me despierte el beicon…”. A mí me gustaba la idea de que tuviera la plancha al lado de la cama, y que según se friera el beicon le salpicara en la cara. Y luego te vas a dormir y tienes un pestazo ahí en el dormitorio a beicon [Risas]

D. Y sobre todo eso, las canciones son muy visuales si os dais cuenta. Las oyes y nosotros pensamos también en imágenes.

T. A ver, ¡que está quedando esto que parece que sabemos lo que hacemos!

D. No, pero sí que pensamos así. Queremos que se vea, un poco.

T. Y luego que tampoco hace falta explicarlo todo. Está bien quitar cosas. Cuando quitas hay cosas que no hace falta decir porque vas a ese sitio sin querer. Incluso eso se puede interpretar de otra manera, y también mola. Bueno, me parece demasiado esto, ¿eh? ¡Parece que somos Bon Jovi de verdad!

Hemos oído un rumor…

D. Si es un rumor ¡seguramente será cierto!

Dicen que os lleváis, en el fondo, fatal con los Escafandra.

T. No, no… hay buen rollo, ¡les admiramos! Lo que pasa es q ellos pasan un poco de nosotros. Son muy suyos. Hay una barrera idiomática que no nos permite a veces…

D. Ellos cantan en español porque les parece un idioma exótico.

T. Sus padres estuvieron veraneando mucho tiempo en Torremolinos y algo les quedó. Ellos tienen un recuerdo de su infancia, cuando iban en verano a la playa…

D. Ellos llegan, actúan y se van. Y por eso, como nunca les ven con nosotros, hay rumores, infundados, de que se llevan mal con nosotros. ¡Pero no es cierto!

¿Estarían disponibles para una entrevista?

D. Vale, si tenéis traductor de alemán… Son un poco escurridizos…

¿Para reíros vosotros qué os ponéis?

T. A mí el humor me gusta que sea algo absurdo. Yo soy fan de Muchachada Nui, Monty Python. Luego lo que venga después que se parezca. Faemino y Cansado, Chiquito… Chiquito es Dios. Es un maestro.

D. El que hace los vídeos del Intermedio, que ha hecho el video de Amaral… el último. Alberto González Vázquez. Mola mucho ese tipo.

¿Qué escucháis en vuestro tiempo libre?

D. De grupos de humor, Los Babas y Los Ganglios son los que más nos gustan.

T. Hombre, también está Mamá Ladilla, por supuesto… Juan Abarca, con quien nos llevamos muy bien.

D. Luego, grupos anteriores españoles, No me pises que llevo chanclas… Cosas que hayan sido música y humor.

T. Pero, vamos, yo creo que tampoco nos fijamos mucho en lo que hacen. Yo creo que lo nuestro es más humor que música. Claro, ellos sí se preocupan por hacer las canciones… No nos podemos comparar.

Vosotros cogéis la guitarra, tocáis los acordes y cantáis.

T. Sí… preferimos hacerlo bien para que no sea muy cargante, pero…

D. La gracia está en que lo intentamos hacer bien…

Bueno, y ya para terminar, queríamos preguntaros ¿qué creéis que es la musicología?

T. ¡Es una carrera que hizo la hermana de un amigo! [Risas].

¿Escucháis música clásica?

T. Yo no solía escuchar música clásica, pero un día me bajé… bueno, ¡pillé unos discos! Cien discos de la Deutsche Grammophon a saco. Me los pongo y está guay, porque cuando no controlas de música clásica no ves las estructuras, son piezas largas y hay que tener paciencia. Con el tiempo poco a poco lo vas pillando. Anda, mira, ha repetido lo de allá, ha hecho una variación sobre esto… Y eso es a lo más que llego. Mi top. Empezar a reconocer ese tipo de cosas. La verdad es q mola mucho, ¿eh? El último que oí que me flipó fueron los Nocturnos de Chopin. Y flipé porque, ¡hostia! ¡me parecía pop! ¡Es puto pop! Hay bajadas de… Bueno, ¡estoy flipando ya! Luego, como no reconozco bien las épocas, hay veces que pincho uno y digo: “¡Uff… esto es un coñazo!”. Sin embargo lo del Bach sí que mola. ¡Ojo! que estoy hablando y no tengo ni idea, ¿eh? No penséis que estoy intentando nada porque éste es el máximo nivel al que llego. Cosas más complicadas ya no me gustan tanto. Empecé con lo del Mozart porque decían que era lo más fácil…

D. De hecho, ¿no íbamos a hacer el Carmina Burana?

¡Spoiler! ¡Spoiler Alert!

T. No, no, no os penséis que va a ser nada espectacular. ¡Será una mierda seguro! Podéis estar tranquilos.

Los Gandules se disponen a entrar a la prueba de sonido, no sin antes deshacerse de sus batas, con las que, para no perder su identidad, nos han acompañado toda la entrevista. Antes de que se vayan resolvemos una de las dudas existenciales de sus fans.

¿Cómo aguantáis el verano con las batas?

T. Yo me compré una de verano y no molaba. Mola más ésta, da más calor.

D. ¡Y te recuerda que estás haciendo un trabajo!

Ya con un pie en el escenario una última mirada y una advertencia.

¡No pongáis eso de la música clásica! ¡A ver si vamos a parecer unos gilipollas!

Nando Gayá Rude
Roberto Velilla

Fotografía: Roberto Velilla.

Publicado en mayo/junio 2014

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