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Festival Sónar Barcelona y Sónar+D: los herederos de los compositores de posguerra (III)

¿Últimas reflexiones?

Día 2 – Viernes 19 de junio

Después de las emociones del primer día, el recinto de Sónar de Día era ya como una segunda oficina en la que siempre había trabajado. Ese día Síneris comenzó la jornada con la conversación entre Holly Herndon y la periodista Kate Hutchinson sobre lo que he querido llamar la revolución post-Internet. En la actual sociedad de la información, cuestiones como el espionaje o el control político ya se dan por hecho hasta el punto de aceptarlas y convivir con ellas sin mayor reparo. En este sentido Holly Herndon (EE.UU.) está llevando a cabo una investigación en la Universidad de Stanford a través de un proceso creativo musical que implica las dudas sobre el exceso de información. Ella misma ha producido el software, que pudo experimentarse durante su concierto en este mismo festival, que modifica su voz para ser adoptada por su propio ordenador. De esta forma, sonidos generados en red o sobre el escenario eran procesados en tiempo real mientras la perfomer mantenía una conversación con el público. Sí, tú le mandabas un mensaje por whatsapp a un número que se te facilitaba en una pantalla al fondo del escenario y ella iba contestando a las preguntas que se le hacían, visualizadas en esa misma pantalla. Aprovechando el diálogo saludó a Ada Colau, quien, por lo visto, estaba en la sala, y se cagó en la Troika. A ver quién supera eso el año que viene.

Continuando con temas de estudio pero no tan controvertidos, se presentaron Xavi Serra, Ariel Tagar y Peter Kirn con su ponencia reveladora sobre la desoccidentalización de la música por medio de la tecnología. Aplicaciones móviles, programas de composición (Sequel) o producción (ACID XPress) están pensados desde la óptica etnocentrista musical de Occidente y si, realmente, queremos alcanzar la interculturalidad, deberemos tener en cuenta el desarrollo de las TIC en este aspecto.

Cambiando de luces, llegó el momento de estrenar Sónar de Noche con el incondicional hip hop psicodélico de A$AP Rocky (EE.UU.). Hip hop porque él es un rapero de libro: nacido en Harlem, su verdadero nombre es Rakim (leyenda del hip hop), su padre fue encarcelado por venta de drogas y su hermano fue asesinado cuando era un crío. Psicodélico porque la base musical proviene de mixes trance y electro psicodelia. Verdaderamente, un resultado muy curioso que no defraudó a su público gracias a esa forma de ser nigger con actitud que desembarcó en el lanzamiento a los asistentes de agua, camisetas y de sí mismo junto a otros que le acompañaban vocalmente. Esto último resultó en un aparatoso rescate del rapero por parte de los cuerpos de seguridad y en éxito rotundo, sobre todo por la calidad de los técnicos de sonido y luces.

Con el subidón de A$AP, nos cambiamos todos de escenario para escuchar a Die Antwoord (SU). Pese a su buen sonido electro-rap, ya casi absoluto rave, a mí me siguen pareciendo perturbadores: esas letras angustiosas, esos ritmos violentos que te dan ganas de salir corriendo muy lejos… Ellos mismos se definen como zef: “punk, futurista, indestructible”, un nuevo concepto que deberíamos incluir en el estudio de los estilos musicales urbanos actuales, porque cada vez más gente se aferra a este fenómeno ya no sólo en su actitud, sino en su música y en su forma de vida.

Otros artistas de la noche y muy destacables fueron Roisin Murphy (IR), quien a sus cuarenta y dos años se ha convertido en la Madonna de la electrónica, fusionando sonidos jazz, dance y techno, con vestimentas vanguardistas y puestas en escenas tan arriesgadas que uno se pregunta si ella es la verdadera Lady Gaga de nuestros tiempos.

Tampoco podían faltar Samuel Long (más conocido como Sophie, RU) y Sonny John Moore (Skrillex, EE.UU.). El primero con su sonido de videoconsola Mario Bros y el segundo con su dubstep de máquina recreativa de baile, ambos incitándote a saltar y moverte descontroladamente sin cesar.

En definitiva, una noche para recordar.

 

Día 3 – 20 de junio

El último día del Festival Sónar Barcelona prometía grandes aventuras. El periplo se inició con Bitbrain Technologies, empresa fundada en Zaragoza y especializada en aplicaciones de neurotecnología. Usando las últimas herramientas de decodificación de señales cerebrales se hizo una demostración de las áreas del cerebro de Chelis que se activaban (iluminaban en este caso) mientras realizaba una sesión dj, al igual que con algunos voluntarios del público. ¡Brutal!

Después vino ROLI, un sintetizador polifónico basado en el hardware del piano pero con sus teclas de goma blanda, lo que permite realizar la vibración de cualquier instrumento del que pueda imitar su sonido, por ejemplo, de una guitarra o de un bajo. ROLI está pensado para mejorar los espectáculos de música electrónica al ofrecer la posibilidad de improvisar sobre el escenario sin necesidad de tener un ordenador portátil.

Finalmente, el amabilísimo Matthew Moldover presentó sus nuevos controladores de sonido que le permitieron mostrarse como el verdadero hombre orquesta del futuro.

Volviendo al terreno de los escenarios, los grandes descubrimientos de ese día fueron BadBadNotGood (CA), tres excelentes músicos que usan elementos del hip hop y de la electrónica afincándolos en el Post-Bop, una suerte de jazz improvisado que no sigue ni las convenciones del bop ni la aparente libertad de las formas del nuevo jazz según el musicólogo de la Universidad de Boston Jeremy Yudkin.1

Tampoco puedo dejar de nombrar a WIFE, el proyecto de James Kelly, ex miembro del grupo black metal Altar of Plagues. Todavía él mismo no sabe qué es su proyecto, aunque muchos lo han etiquetado en post-dubstep. Yo lo calificaría de oscurantismo electrónico… Habrá que estar atentos a este muchacho porque promete.

Nombres ya más conocidos y que no faltaron en el cierre del Sónar fueron Bomba Estéreo (CO), FKA Twigs (RU), Cashmere Cat (NO) y Annie Mac (IR).

Estos tres últimos tuvieron que luchar en horario contra Duran Duran y The Chemical Brothers, y según las estadísticas salieron muy bien parados. Personalmente, son los mejores representantes de un sonido más pop (FKA Twigs), de la electrónica más purista (Cashmere Cat) y del mejor dance de estos años (Annie Mac).

De esta forma se cerró un magnífico festival muy recomendable para todos aquellos musicólogos, músicos o curiosos que quieran experimentar el panorama de estilos urbanos actuales, en especial la electrónica.

Recomendación personal: ID, por lo menos, una vez en vuestra vida. Será una experiencia que recordaréis siempre.

Andrea P. Envid

1 Yudkin, Jeremy (2009). Miles Davis, Miles Smiles and the Invention of Post-Bop. Indiana University Press.

 

Publicado en febrero 2016

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