Crítica
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Concerto italiano

Perspectiva de la nueva música italiana de los últimos treinta años

 

Obras de Fedele, Sciarrino y Francesconi. Ciclo de conciertos Fundación BBVA de música contemporánea. Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música, Madrid. 9 de noviembre de 2011. PluralEnsamble.

Los compositores italianos han tenido a lo largo de los siglos una primordial importancia en el desarrollo musical de Occidente, no sólo ha sido el largo camino de la tradición operística, sino también el de la música de cámara, cuyo repertorio ha ido madurando y creciendo a lo largo del tiempo. Tener una muestra de las últimas tendencias estilísticas de la música actual italiana ha sido posible en el marco del Ciclo de conciertos de la Fundación BBVA de música contemporánea: en esta ocasión se pudo apreciar a tres compositores italianos de destacada trayectoria, y la elección de las obras permitió apreciar la estética y evolución de los nuevos linderos de la música en Italia. Los autores presentados fueron Iván Fedele, Salvatore Sciarrino y Luca Francesconi.

Iván Fedele estuvo presente en la sala de conciertos, una circunstancia digna de destacar pues no siempre se cuenta con el compositor cerca: o está lejos geográficamente o peor aún, ha muerto. La presencia de Fedele brindó la oportunidad al autor de describir su línea compositiva; quien igualmente destacó el completo aforo, y es que, según sus propias palabras, no era común que hubiese tantos asistentes en un concierto de música contemporánea. La verdad sea dicha: estos conciertos en Madrid ya tienen un público, no lo menciono sólo por el quorum, pues en el intermedio y en los pasillos se pudo escuchar a la gente conversando en torno al concierto anterior, al actual o al próximo del Ciclo. De Fedele pudimos disfrutar de dos obras de su catálogo: Immagini da Esther (Imágenes de Esther, 2005) para grupo de cámara y Imaginary Islands (Islas Imaginarias, 1992) para trío de flauta, clarinete bajo y piano. Si bien ambas composiciones fueron escritas con una distancia significativa una de la otra, tienen en común tres elementos vitales a nivel estilístico: coherencia macroestructural, uso de elementos texturales acertados y un proceso de búsqueda que sumerge al oyente en sutiles colores, bien sea a través de combinaciones tímbricas o del uso de técnicas extendidas en los instrumentos.

De Salvatore Sciarrino, compositor a quien se le dedicaba el Retrato musical de esa noche, se interpretó Lo spazio inverso (El espacio inverso, 1986), el Trío nº 2, 1987, y Esplorazione del bianco II (Exploración del Blanco II, 1985). Sciarrino es un compositor que demuestra en sus creaciones un riguroso trabajo de reflexión y autocrítica en el momento de plasmar cada nota; ésta es la única manera de explicar el control riguroso de una estética musical propia y una coherencia estructural perfecta para cada obra. A pesar de la cercanía cronológica, estas composiciones representan búsquedas disímiles en los aspectos texturales, polifónicos y rítmicos.

Luca Francesconi es reconocido como fundador del Agon Acústica Informática en Milán, destacando en su labor artística el trabajo compositivo con nuevas tecnologías. En el programa del PluralEnsamble se interpretó A fuoco (A fuego, 1995) para guitarra solista y grupo de cámara: esta composición tiene una luz propia y un brillo que la hacen especial. El manejo de los materiales compositivos, la articulación de relieves entre el conjunto instrumental y la guitarra, el sentido de acumulación de tensiones en beneficio de un juego de memoria y sombras del inconsciente, hacen de ella una obra interesante y que sería estupendo si pasara a formar parte del repertorio cotidiano de guitarra.

Es imposible abordar el tema de la interpretación de forma objetiva, cada una de las piezas fue interpretada con la seriedad absoluta que viene caracterizando al PluralEnsamble: una ejecución perfecta, todo detalle fue trabajado y refinado para una escucha diáfana de los complejos texturales interpuestos en las composiciones. La puesta en escena bajo la dirección de Fabian Panisello fue impecable, realizando además una perfecta cohesión de grupo que permitió brillar a cada uno de los intérpretes. El guitarrista Paolo Renzi, quien participó en la obra de Sciarrino Esplorazione del bianco II, destacó de manera excepcional en A fuoco de Francesconi, su ejecución fue fundamental para comprender el discurso compositivo de este autor, realizando una interpretación que permitió interpolar la sonoridad de la guitarra con la amalgama del conjunto instrumental.

Esta vez, a través de la dedicación del PluralEnsamble, tuvimos la oportunidad de hacer un recorrido por los últimos treinta años de la creación musical de cámara de Italia. Y es que podríamos afirmar que Madrid no tuvo sólo un concierto más, sino una muestra retrospectiva, más que un retrato tuvimos un paisaje de los nuevos linderos sonoros de la península itálica. Visiones de una tierra muy cercana.

Luis Pérez Valero

Archivo histórico: entre febrero 2011 y enero 2012

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