Las memorias de María, la Callas

Crítica
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Las memorias de María, la Callas

Sfogato: obra de Pedro Víllora con música de Bellini, Puccini y Bizet, entre otros. Dirección escénica: Alberto Frías. Escenografía e iluminación: Emiliano Suárez. Vestuario: Carola Baleztena. Piano: Manuel Burgueras. Reparto: Mabel del Pozo (María), Anabel Maurín (Bruna). Cantante: Silvia Vázquez (Callas). Espacio Garaje Lola, sábado 27 de noviembre de 2021.

El 27 de noviembre asistimos al estreno absoluto de Sfogato[1] o Cuando Callas encontró a María en el Espacio Garaje Lola. Todos, hasta el menos conocedor del mundo de la lírica, sabe quién es Callas; pero, ¿quién es María?

Pedro Víllora, con su texto Sfogato, hace presenciar las últimas horas de María, donde el escritor aúna su vida privada con el mito de la diva Callas. Esta búsqueda está también plasmada en la propia estructura de la obra: el texto hace de la música una necesidad y toma su sentido como motor de la situación dramática; así, el autor construye una simbiosis donde texto y música se necesitan para seguir avanzando en la trama. En adición, los diálogos, además de deleitar al espectador por su inteligencia, también emocionan y hacen reflexionar sobre la vida y el arte.

El espacio escénico contribuye a la idea de una María contradictoria. Emiliano Suárez ambienta la obra en un salón burgués con diferentes tipos de muebles aterciopelados que entran en conflicto con unos palés de madera donde resalta una palabra: “frágil”. Además, se establece un juego con diferentes alturas donde María, la humana, está en la escena, y Callas, la diva, está en una altura superior en un espacio conectado por una escalera. Asimismo, Emiliano también pone luz al proyecto donde crea un ambiente íntimo.

Carola Baleztena confecciona para esta ocasión unos vestuarios de lujo inspirados en varios de los trajes que llevó Callas en su carrera para los recitales. Juega además con colores vivos de una Callas apasionada, con rojo, y divina, con azul y blanco. Sin embargo, María se presenta en estado puro con un vestido blanco de andar por casa (aunque lujoso), y un ama de llaves con un traje negro que contrasta con su compañera.

En cuanto a la interpretación, son dos las actrices que llevan la escena: Anabel Maurín y Mabel del Pozo. Anabel, en el papel del ama de llaves de María, pone el empeño de un sacacorchos para extraer de María la verdad que quiere esconder, una actriz que osa y que dota al papel de valentía. Y después está Mabel del Pozo, cuya encarnación de María es una obra maestra. Gracias a Mabel entendemos la fuerza y la profunda sensibilidad con las que su personaje hacía frente a la difícil vida que exigía ser la diva del siglo XX.

Alberto Frías, el director de escena, supo guiar los diferentes componentes de la escena para que floreciese entre ellos un buen entendimiento y una absoluta compenetración. Fue una dirección clara, sencilla y que hace resaltar el tema del que se habla y la música que lo acompaña.

En el ámbito musical contamos con la soprano Silvia Vázquez en el rol de Callas. Qué presión tan grande para una soprano hacer el papel de la mejor cantante. Pues bien, Silvia no dejó indiferentes, pues domina el bel canto con unos pianissimi en las notas más agudas y un instrumento pleno en los fuertes, sin fisuras. Además, fue impulsada por el excelente pianista Manuel Burgueras. Manuel embelesó con una interpretación musical muy rica en matices, y logró aprovechar los contrapesos en oposición a la voz para potenciar la emoción de la música. Su sonido fue redondo y siempre a disposición de lo que necesitaba la soprano. Aquella noche la Callas tuvo un acompañamiento de lujo.

En conclusión, Sfogato forja unas memorias teatralizadas de la Callas que rebosan talento y amor por el trabajo. Así muestran cómo con la inteligencia, fortaleza y profundidad humana, María puso todo su ser en disposición de ser una Sfogato única en su especie: la gran diva del siglo XX.

Álvaro Siddharta

Notas y referencias

[1] Sfogato es un término belcantista que designa el tipo de voz de una contralto con unos agudos de soprano, algo muy poco usual, pues solo se puede conseguir con una técnica impecable y con una naturaleza que lo apoye.

Fotografía: Raquel Loredo.

Publicado en diciembre 2021

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