Crítica
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El misterio de la alquimia

Historia del Lied en siete conciertos. (II) Origen y esplendor

Fundación Juan March de Madrid. Recital de Lieder de L. van Beethoven, R. Schumann y F. Schubert. Joan Martín-Royo (barítono) y Roger Vignoles (piano). Fundación Juan March. Madrid, 28 de noviembre de 2012.

El pasado 28 de noviembre tuvo lugar en la Fundación Juan March de Madrid el segundo de los viernes temáticos dedicados a la historia del Lied. El programa, tremendamente atractivo, ofrecía tres grandes ciclos: An die ferne Geliebte de Ludwig van Beethoven, Dichterliebe de Robert Schumann y una selección de Lieder de Schwanengesang de Franz Schubert. Respondiendo a la calidad habitual ofrecida por la Fundación, el público llenó las dos salas (la principal y la anexa) para oír a Luis Gago en su conferencia introductoria al concierto que se celebraría una hora después.

Debo confesar que el resultado global no fue tan brillante como cabría esperar de intérpretes tan competentes como el experimentado Roger Vignoles o el galardonado barítono Joan Martín-Royo. La enorme dificultad del programa y la variedad expresiva y estilística que planteaba hizo evidentes algunos aspectos problemáticos de la praxis liederística. En primer lugar, el relativo al equilibrio entre el que “lleva” y el que “se deja llevar”, en ese sentido el Lied tiene profundas conexiones con la danza. Martín-Royo, tal vez por su juventud, no es un cantante que lidere la interpretación, a diferencia de Vignoles. El desequilibrio entre ambos fue por esto mismo constante, aunque en el primer ciclo resultó más evidente. Vignoles pecó de excesivamente enérgico mientras Martín-Royo se mostró disminuido y esbozando una interpretación casi impersonal.

Un segundo aspecto problemático de la interpretación liederística es el de la expresión emocional. Contrariamente a lo que ocurre en la praxis operística (muy reforzada por elementos externos y por una completa expresividad corporal del intérprete), el Lied exige del cantante que la emoción se canalice exclusivamente a través de la voz. Es un proceso complejo en el que no todos los intérpretes se encuentran a gusto y que requiere de los amantes de este género mucha madurez interpretativa y no sólo vocal. Joan Martín-Royo, a pesar de su formación (en su currículum menciona haber ampliado conocimientos con Christa Ludwig, Elisabeth Söderström y Thomas Quasthoff) aún no ha logrado esa excepcional alquimia.

A pesar de todo lo mencionado, el concierto fue ganando en empaque y seguridad. Los desajustes iniciales fueron disminuyendo y pudimos centrarnos en el mágico universo de Heine y en las propuestas estéticas de Schumann y Schubert. En última instancia ocurrió lo que cualquier intérprete desea: que el espectador salga del concierto deseando volver a oír la extraordinaria música que acaba de escuchar.

Alejandra Spagnuolo

Fotografía tomada de:
http://www.filosofiaytragedia.com/textos/silencio.html

Publicado en enero 2013″ id=”mes” alt=”Enero” border=”none”/>

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