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Los amores de la Inés y La verbena de la Paloma en el Teatro de la Zarzuela

Los amores de la Inés, Manuel de Falla, La verbena de la Paloma, Tomás Bretón (Programa doble). Teatro de la Zarzuela, 19 de octubre de 2013. Susana Cordón, Enrique Ferrer, Pepa Gracia, Enrique Baquerizo, Emilio Sánchez, María Rodríguez […]. Dir.: Cristóbal Soler. Orquesta de la Comunidad de Madrid, Coro del Teatro de la Zarzuela.

Disfracémonos de chulapos por un momento para introducirnos en pleno argumento de la conocida Verbena de la Paloma. A la hora de elegir entre los flirteos con el viejo y ridículo don Hilarión y el amor del joven y buen Julián, es obvio que Susana lo tiene fácil. Lo mismo me ha ocurrido a mí, así que podría parecer banal el momento en que yo les digo cuál de las dos me gusta más, pero allá voy. Y es que en vista del programa doble que se ofrece en el Teatro de la Zarzuela, Los amores de la Inés –una de las primeras obras de Falla, su única zarzuela estrenada– y la pieza más conocida de Bretón, La verbena de la Paloma, que todavía tararean las abuelas –y los nietos–, la decisión parece sencilla.

Pero no nos engañemos. Al igual que don Hilarión tiene gracia y cierto interés para Susana, y no digamos para la tía Antonia, Los amores de la Inés también tiene un punto atrayente y divertido. Se trata de una obra con menos de veinte minutos de música, a pesar de que, paralelamente a algunas escenas, se añadan de manera discutible obras de cámara que datan de los años de juventud de Falla (Cortejo de gnomos, Mazurca, etc.). Musicalmente es una pena que desmerezcan carceleras, especialmente en su interpretación. Mas debemos reconocer que don Hilarión también comete torpezas y, a pesar de ser entretenido, no va más allá de ser una curiosidad –muy teatral– para pasar el rato y que nuestras dos protagonistas, la morena y la rubia, se distraigan (¡aunque les interesen de manera sincera sus historias!).

Ahora pasemos a ver qué le ocurre a Julián y a La verbena de la Paloma. Y es que el protagonista es un jovenzuelo perfecto tanto para Susana como para el espectador. La obra está bien ejecutada, lo que incluye a don Hilarión (Enrique Baquerizo) que, para cantar bien, evita incluso algún que otro hablado sacrificando algo la comicidad –pero ¡qué se le va a hacer!–. La cantaora (Sara Salado) es apasionada como Julián, y de Julián (Damián del Castillo) ya hemos señalado su acierto. Por otra parte, los decorados parecían una auténtica verbena, y no sólo cuando se representaba el festejo: bloques de manzanas que también bailan, gente por todas partes, los coros de un lado para otro. En fin, lo que es Madrid.

No sé si, siguiendo el símil entre obras y personajes, la tía Antonia es estudiosa de la obra de Falla, pero no hay duda de que hasta para quien conozca poco la musicología, Los amores de la Inés tiene interés sobre todo para ver que el genio no nace genio y que es capaz de hacer cosas normales. O al menos cosas con las que la gente del pueblo, con su corazoncito, no lo sea capaz de reconocerlo. Por otra parte, esta producción de La verbena de la Paloma será del gusto de cualquier amante de la zarzuela, tanto por su ejecución –vocal y orquestal– como por su puesta en escena. Y ahora que he terminado de escribir, daré con su anuencia otra vuelta a la manzana.

Cristina Aguilar

Publicado en diciembre 2013

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