Crítica
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El Sax-Ensemble y su “Música para el tercer milenio”

Un mar de sonoridades en la Academia

Ciclo de Conciertos 2015 de la Fundación Sax-Ensemble, “Música para el tercer milenio”. Frammenti Quattro C (al filo del silenzio) de Emilio Calandín; Nocturnal, de Fernando Buide del Real; Dibujos, de Luis de Pablo; Sexteto nº 1 «El corazón» Op. 15 nº 5, de Sandro Fazzolari; Transparenze, de Gianvincenso Cresta. Agrupación Sax-Ensemble; dir.: Mariano Domingo; saxofón y director artístico: Francisco Martínez; flauta: María Antonia Rodríguez; clarinete: Nerea Meyer; piano: Kayoko Morimoto; violín: Stefania Pipa; viola: Marian Herrero; violonchelo: Pilar Serrano. Concierto inaugural. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 3 de octubre de 2015.

La Fundación Sax-Ensemble, constituida en 1993 para favorecer con sus actividades la promoción del arte musical actual, ha puesto en marcha el pasado sábado 3 de octubre su ciclo “Música para el Tercer Milenio”, una propuesta que se desarrolla entre los meses de octubre y diciembre en diversos espacios de la Comunidad de Madrid. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha sido la encargada de acoger el concierto inaugural de este festival. En dicho evento se pusieron sobre el atril cinco obras, tres de ellas estrenos absolutos, que deben ser consideradas como una muestra más que fiable del “posible estado actual de la música contemporánea, tanto en el plano europeo como el internacional”, utilizando la expresión que la Fundación realiza en su página web en relación al mencionado ciclo.

El concierto arrancó con la música del compositor valenciano Emilio Calandín (1958) y el estreno de su obra Fragmmenti Quattro C (al filo del silenzio), compuesta en el año 2012 para un cuarteto atípico formado por violín, saxofón, viola y violonchelo. En palabras del propio autor, “la obra forma parte de una serie de piezas, frammenti, basadas todas ellas en los mismos materiales […]. Cada vez que vuelvo sobre ellos adquieren nuevas dimensiones marcadas fundamentalmente por la idiosincrasia del o de los instrumentos elegidos”. Nada falso hay en esa descripción, y es que la obra es un juego de sonoridades constante, siendo los diálogos entre parejas de instrumentos (destacando el saxo y el violín) el mecanismo de composición predominante. El cambio de rol en los instrumentos, con la utilización, por citar algún ejemplo, del registro agudo del violonchelo combinado con las notas más graves del violín, proporciona una sensación sorprendente de exploración tímbrica. Por último, destacan los pasajes virtuosísticos de carácter puntual, situados siempre en medio de la marea musical. Se trata de una obra de pasión contenida que no termina de explotar dentro un entramado técnico y expresivo que, como bien indica su título, tiende al silencio y a la disolución de la pieza en la nada.

La segunda obra, también el segundo de los estrenos de la mañana, fue escrita por el gallego Fernando Buide del Real (1980), el compositor español vivo más programado por las orquestas de nuestro país durante la temporada 2014-2015. Su obra Nocturnal, para sexteto de piano, flauta, clarinete, saxofón, violín y violonchelo nos muestra de forma descriptiva la calma de un paisaje nocturno, a modo de “fresco instrumental” que “avanza desde la placidez inicial a momentos centrales de gran agitación y desasosiego”, utilizando las palabras del autor. Se observa una construcción sonora que deriva directamente de las combinaciones instrumentales, donde el resultado final es una entidad propia que va mucho más allá del conjunto tímbrico que lo forma. Destaca el empleo del piano como mediador entre los demás instrumentos, portador de una monotonía sugerente del ambiente nocturno que se evoca. Para los conocedores de la obra de Buide, esta pieza no defrauda, ya que muestra una evolución estilística en constante exploración en relación a sus trabajos anteriores. Además, se aprecia un conocimiento técnico excepcional puesto siempre al servicio de la expresividad musical. Motivos hay para que este compositor pueda ser considerado como un auténtico referente vivo, los mismos que nos impulsan a llamar la atención sobre ciertos “egos” del panorama gallego que lo relegan a dar clases de informática en lugar de a transmitir su gran talento. Alguien tendrá que darse por aludido…

Luis de Pablo (1930) fue el encargado de prestar su buen hacer con la tercera obra interpretada en el concierto, Dibujos, una composición de 1979 que nace como el desarrollo de otra pieza suya para piano, Affettuoso. No se trata de una mera transcripción de la versión pianística, ya que Dibujos (flauta, clarinete, violonchelo y violín) va más allá, añadiendo nuevas perspectivas, pero sobre todo nuevas densidades. En este sentido, destacan los diálogos virtuosísticos entre instrumentos; la creación de bases sonoras diferentes para acoger a breves gestos con ese mismo tono virtuoso; las partes líricas y melódicas, que proporcionan el elemento contrastante de la obra; algunos momentos donde los juegos dinámicos cobran el protagonismo (por primera vez en todo el concierto); y los enlaces perfectamente creados entre instrumentos, como los trémolos que pasan de la flauta al violín de forma muy sutil y casi imperceptible. La obra, una de las páginas más difundidas de su insigne autor, hace honor a su título, porque realmente estamos ante de una serie de Dibujos, diferentes pero muy compactos, y con un pleno sentido de unidad. La calidad es evidente ya que, no en vano, Luis de Pablo es uno de los grandes representantes de la renovación artística iniciada en España a finales de los años 50 del siglo pasado.

El último estreno de la mañana vino de la mano de Sandro Fazzolari (1966), un compositor de origen canadiense residente en Milán que nos ofreció su obra para piano, flauta, clarinete, saxofón, violonchelo y violín titulada Sexteto nº 1 “El corazón” Op. 15 nº 5. La historia de esta obra es muy original, ya que su autor, después de una mala experiencia a nivel personal, decidió investigar sobre el órgano vital que menciona en el título, descubriendo que el corazón late de forma distinta según los estados de ánimo de la persona. Por eso, tal y como él mismo nos cuenta, “me encontré la inspiración para usar todos esos cambios de corazón en una obra musical, tratando de componer música que evoque todos esos estados de ánimo”. La obra está cargada de una gran densidad sonora y nos muestra un corazón curioso, sentimental, pasional, alegre, triste, enamorado, a veces taquicárdico, pero nunca arrítmico. Todos estos sentimientos se presentan sin telones, desnudos y muy humanizados por medio de respiraciones reales que se reflejan en la partitura, lo que nos proporciona una música que es puro lirismo; un lirismo puesto al servicio de una sonoridad que nos recuerda, sin ninguna duda, a las bandas sonoras del cine. Al final, la música de ese corazón se para, pero no porque muera, sino porque alcanza la paz.

El concierto finalizó con la obra Transparenze (2010) para piano, flauta, clarinete, saxo, violonchelo y violín compuesta por el italiano Gianvincenzo Cresta (1968). Se trata de una pieza que el autor describe de la siguiente manera: “responde a la dialéctica de la correspondencia, de una escucha entre dos, donde uno es singular y el otro es plural. El soplo del saxofón es germinal, desencadena procesos, proyectando sonidos que en ciertas ocasiones se ahogan en el magma sonoro, a veces se reflejan o incluso transforman en un juego de rebotes o de coincidencias momentáneas”. Volvemos a encontrar aquí el contraste entre lo puramente auditivo y el elemento virtuosístico, que ahora viene dado de forma puntual y con un carácter especialmente gestual, donde la alternancia entre tensión y relajación nos permite construir un espacio de percepción auditiva que en este caso invita a la reflexión. Es una obra puramente técnica en la que el compositor utiliza el lenguaje contemporáneo que tanto ha estudiado de forma teórica, ya que es un gran analista de la música escrita en la segunda mitad del siglo XX. A pesar de ello, el elemento melódico y lírico también está presente.

Atendiendo ahora a los intérpretes, las obras fueron ejecutadas por los miembros del grupo Sax-Emsemble, una agrupación de cámara flexible que nace en 1987 con el mismo objetivo que después planteará la fundación homónima. En esta ocasión estuvieron dirigidos por Mariano Domingo, cuyo trabajo podemos calificar de correcto, consiguiendo en todo momento coordinar la música interpretada con un resultado compacto y homogéneo. De su labor cabe destacar los trabajados finales, hasta el punto de crear un silencio sobrecogedor entre el final de la música y la bajada de la batuta. Quizás, como elemento mejorable, se echaba en falta un poco más de musicalidad y viveza en el gesto que invitara a los músicos a dejarse llevar en los momentos de mayor lirismo, por eso, reiteramos: su trabajo es correcto, pero nada más.

En lo referente a los músicos, sobresale el elemento individual, especialmente en el clarinete y el saxofón, cuyos intérpretes demostraron ser poseedores de una técnica excepcional. Sin embargo, no podemos decir lo mismo en lo referente a la labor grupal, principalmente en las obras de Emilio Calandín, Fernando Buide y Gianvincenzo Cresta, cuyo lenguaje requería un mayor trabajo de cámara que le otorgara a cada pieza su verdadero significado. Por el contrario, en las interpretaciones, tanto de la obra de Luis de Pablo, quizás por ser una composición más conocida, como la de Sandro Fazzolari, por su lirismo y proximidad sonora, el resultado fue muy positivo y el ensemble consiguió un resultado digno de ser reseñado. Por eso, es deseable que cuando la cosa se complique, el esfuerzo se doble para conseguir un resultado excelente.

En líneas generales, podemos hablar de un concierto agradable, bien equilibrado y con un interés musical elevado, donde el mar de sonoridades estuvo presente en todo momento y fue el nexo de unión entre todas las composiciones interpretadas. En estos días en que el arte, en general, parece que nos está gritando, es de agradecer una propuesta en el que la clave es el elemento auditivo que invita al recogimiento y la reflexión. Nuestra enhorabuena a compositores e intérpretes.

David Ferreiro Carballo

Imagen: Giclee Art Print of Pencil Abstract Drawing

Publicado en octubre 2015

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