Crítica
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Contrapunto a la danza

Mischa Maisky recrea a Bach

Juventudes Musicales. Mischa Maisky, violonchelo. Johann Sebastian Bach: Suite nº 1 en Sol mayor, BWV 1007, Suite nº 4 en Mi bemol mayor, BWV 1010, Suite nº 5 en Do Menor, BWV 1011. Madrid, 14 de enero de 2014. Auditorio Nacional.

Aún recuerdo cuando, siendo yo niña, vi uno de mis primeros conciertos televisivos, de los que echaban todos los domingos en la Primera. Ahí estaba Mischa Maisky, de pelo largo, castaño y rizado, interpretando un concierto del que no me acuerdo y acompañado por una orquesta que no logro recordar. Lo que sí retuvo mi entumecida memoria fue aquel sonido que desprendía su precioso violonchelo; un hilo expresivo que inundaba cada cavidad de la sala de concierto o así lo sentía, como si llegara a formar parte del público que asistía a ese espectáculo. Por supuesto, ¿cómo me iba a negar a escucharle en directo –siendo además un concierto-monografía a tres de las Suites de Bach– habiendo sido yo víctima de una admiración freudiana por el músico?

Esa misma tarde Maisky se presentó con las Suites nº 1, nº 4 y nº 5 ante una sala prácticamente abarrotada. Su indumentaria fue variando a modo de alegoría con cada una de las obras. De un tono claro lucía su camisa para interpretar la primera de ellas. El solista puede presumir de tener un conocimiento maduro sobre el estilo barroco –algo que, probablemente, adquirió durante sus estudios con Mstislav Rostropovich o con Gregor Piatigorsky– y a la vez ser un gran recreador de la literatura chelística a la que aporta un toque personal inconfundible.

De azul eléctrico se impregnó la camisa de Maisky para la Suite nº 4,que pasaba a tener como V movimiento la forma de dos Bourrées, en lugar de dos minuetos como había sido en la primera suite. La polifonía sumergida que sonaba en todas las formas de danza barroca se configuraba en la temporalidad, tal como lo hace la ligereza de cada línea melódica en la Gigue.

Después del descanso, el chelista consideró más elegante una indumentaria oscura acorde con la tonalidad menor de la Suite nº 5. Iniciándose con un Prélude dramático y quasi recitativo introductorio, continúa luego con pasajes fugados que demuestran el genio del gran maestro que revolucionó la técnica instrumental del violonchelo de su tiempo. Con las mismas células motívicas desarrollándose en diferentes líneas contrapuntísticas, se fueron sucediendo todos los movimientos de la suite, siendo la Sarabande uno de los momentos de máxima expresión. Las Gavottes I y II cambiaron por tercera vez la forma del V movimiento.

Dado que las obras de este programa son quizás las más interpretadas en concierto por el chelista, no es de extrañar que fuese para muchos una velada soberbia. Unos cuantos esperaron en la puerta, embadurnados por tanta maravilla polifónica, a la firma de su disco. Otros preferimos disfrutar del contrapunto embriagador que nos quedaba y de la luz de la luna quasi piena que bañaba el cielo aquella noche.

María Elena Cuenca Rodríguez

Imagen (interior): http://www.auditorium-lyon.com/var/aonl/storage/images/www.onl.fr/saison-13-14/interpretes-13-14/mischa-maisky/68933-1-fre-FR/Mischa-Maisky_scale_762_366.jpg.
Imagen (portada): Gerrit van Honthorst, Theft of the Amulet (detail), c.1625.

Publicado en febrero 2014″ id=”mes” alt=”Febrero” border=”none”/>

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