Los Eccles

Una saga musical olvidada

Existen familias de músicos célebres, sagas llenas de nombres que permanecen en la historia de la música como destacados compositores, intérpretes, directores… No hace falta ir demasiado lejos para que nuestra mente salte a los Gabrieli, los Scarlatti, a los hermanos Franz Joseph y Michael Haydn. O a la Viena de los Mozart, con Leopold, Maria Anna “Nannerl”, Wolfgang Amadeus, o después del genio, su hijo Franz Xaver. Sin olvidar por supuesto a los Bach, una familia que, con el omnipresente Johann Sebastian como núcleo, abarcó un espectro de casi doscientos años y cuyo análisis se escaparía ampliamente de los límites de este artículo.

Pero también existen familias de músicos que no han llegado hasta nosotros con tanta claridad, ya fuese porque sus integrantes no tuvieron un papel tan destacado, o por los avatares de la historia de los documentos, el azar que decide qué historia sale del cajón del pasado y qué historia queda sumergida en él para siempre. Fue el caso de la familia Eccles, originaria de Inglaterra, y que a lo largo del siglo XVII y principios del XVIII aportó diversas historias musicales: violinistas perdidos en barras de bar, compositores de música accidental que pudieron cambiar la historia, músicos en la corte real, e incluso un personaje que acabó por quemar sus instrumentos en la hoguera, en una colina de Londres.

Pistas diluidas: la última generación

No es fácil indagar en la historia de los Eccles (o Eagles, según la fuente). Abundan los nombres repetidos, los tiempos se superponen. Así que optaremos por contar la historia hacia atrás, empezando por el último músico destacado de la familia. Se considera que fue Henry Eccles II (ca. 1675-85 – después de 1735), violinista del que a ciencia cierta no sabemos mucho. Llamado Henry Eccles Junior, parece pues que se le relaciona con un Henry anterior, del que más adelante hablaremos, pero el parentesco es incierto. Se le conocen varias obras: un preludio para violín en una colección impresa de 1705 y la canción No More Let Damon’s Eyes, incluida también en una antología de canciones cómicas, entre otras; y entre 1720 y 1723 publicó sus dos volúmenes de sonatas para violín. De esta época se sabe que estuvo viviendo en París, así como también se sabe que un total de 18 movimientos de estas sonatas fueron directamente copiados de obras de Giuseppe Valentini, Francesco Antonio Bonporti.

De estos inicios del siglo XVIII se tiene noticia también de un hermano de Henry, Thomas Eccles, quien según escritos de la época fue un “excelente violinista echado a perder por su adicción al alcohol y a dilapidar su vida jugando en posadas y tabernas”.1

John Eccles, el éxito en la música escénica

Entre siete y diecisiete años antes, nació en Londres John Eccles (1668-1735), quizás el miembro más prolífico y destacado de la familia. Se sabe que fue hijo del primer Henry Eccles de esta historia, y que ciertamente no es hermano del Henry que acabamos de presentar, ni por ende, de Thomas, el violinista descarriado. Su obra en este caso estuvo relacionada de forma directa con el teatro de ópera: trabajando con las compañías del Teatro Real de Drury Lane, su primera aportación a la obra The Richmond Heiress tuvo tanto éxito que lo convirtió en uno de los compositores más destacados de música escénica en la ciudad del Támesis: The Way of the World y The Judgement of Paris, fueron algunos de sus títulos más importantes. Compaginando su trabajo como compositor con el de músico en la banda del rey Guillermo, llegó también a trabajar conjuntamente con uno de los compositores que marcaría el desarrollo de la música inglesa: Henry Purcell, con quien colaboró de forma directa en su Don Quixote. Tras la muerte de Purcell en 1695 Eccles fue, según los estudiosos, el gran compositor de música teatral de la Restauración.

Semele fue la gran obra que nunca llegó a estrenar: escrita para la inauguración de un nuevo teatro en Haymarket en 1705, Eccles la finalizó dos años más tarde, un momento en el que la ópera italiana se había afianzado en la escena londinense. El escenario se abría para nuevas producciones que llegarían de la mano de nombres como Georg Friedrich Handel: el público había perdido el interés por las obras puramente inglesas, y Semele nunca se estrenó. Tras la decepción, unida a las muertes y retiros de varios de sus compañeros habituales en el gremio, John Eccles se retiró a su vez, a Hampton Wick. Allí parece ser que se dedicó a la pesca y a componer alguna que otra pieza para la corte, hasta su muerte, que se produjo el año 1735. Respecto al peso de su estilo y la relevancia de su obra, el musicólogo Stoddard Lincoln es directo: de haberse producido Semele, podría haber sido la base de una ópera nacional inglesa.

Henry y Solomon Eccles II, músicos en la corte de Guillermo III

El padre de John fue Henry Eccles (ca. 1640-50 – 1711). Los datos sobre Henry se vuelven escasos: de él sabemos que se unió a la Capilla Real del rey Guillermo III en 1689 y probablemente fue también violinista, como parece que fue tradición en la familia. El año 1691 acompañó al rey en un viaje a Holanda, y hasta aquí podemos leer. Más se sabe sin embargo del hermano de Henry: Solomon.

Solomon Eccles II (1649-1710) fue también compositor y violinista, y como su hermano, se unió a la Capilla Real del rey Guillermo III, cuatro años antes que Henry, acompañándolo también en su viaje a Holanda. Como más tarde desarrollaría su sobrino John, Solomon II se dedicó a la música para teatro, aportando sus líneas a obras como The City Heiress, de Aphra Ben o Friendship Improv’d, de Charles Hopkins. De él se conservan algunas recopilaciones de canciones, además de tener constancia de otras que no han llegado hasta nosotros. Se retiró de su puesto en la Capilla Real en 1710 y murió apenas cuatro meses más tarde, dejando dos hijos y tres hijas. Parece ser que uno de sus hijos, Charles, también llegó a escribir música, en este caso para oboe, que se recogería en un tratado para ese instrumento en el año 1746.

Solomon Eccles, la música condenada

Y llegamos a Solomon Eccles, estación de inicio de esta historia y que servirá para poner fin a este pequeño repaso. Tío de Solomon II, fue el personaje más peculiar y excéntrico de esta saga de músicos ingleses. Hijo y nieto a su vez de músicos de los que hemos perdido la pista, nació en 1617 y en su juventud fue profesor de virginal y de violas, llegando a ganar la nada desdeñable suma de 200 libras al año. Así establecido, un acontecimiento marcó su historia al cumplir 43 años: tras un período de incerteza religiosa, Solomon Eccles se hizo cuáquero, una vertiente de la rama protestante que había sido fundada en Inglaterra poco tiempo antes y que se caracterizaba por defender virtudes como la sencillez, el igualitarismo y la honradez, fuera de toda jerarquía eclesiástica. En estas lides se encontró Solomon y su conversión le llevó a tomar una decisión drástica: el abandono y condena de la música, que consideró pecaminosa. Escribió para demostrarlo un tratado, el Musick-lector (1667), donde presentó un diálogo entre un músico, un baptista y un cuáquero. No teniendo bastante con ello y queriendo hacer visible su vergüenza y arrepentimiento por haber dedicado su vida a la interpretación y la composición, Eccles vendió sus instrumentos y libros. Pero tampoco eso fue suficiente: los recuperó para hacerlos quemar en Tower Hill, la colina emplazada justo delante de la Torre de Londres. Se cuenta de él que llegó a extremos como correr medio desnudo por las calles con un cubo con brasas sobre la cabeza gritando, “¡Arrepentíos!”, escena que aparece en fuentes de la época tan destacadas como Un diario del año de la peste, de Daniel Defoe (1665), o los diarios de Samuel Pepys (1667). Su relación con los cuáqueros y probablemente también sus excentricidades le llevaron desde a las Indias Occidentales, que visitó en el año 1671, hasta a prisión, por donde pasó durante algunos meses. Moriría finalmente en Londres, en el año 1682.

Notas finales a pie de página

Una de las colecciones más conocidas de piezas populares para violín de finales del XVII en Inglaterra fue The Division Violin, editada por John Playford en 1685 y que incluía variaciones o “divisiones” sobre diversas líneas de bajo. Autores como Robert Smith, John Banister y Anthony Poole son citados en su índice, y en una de sus páginas aparece una de estas variaciones atribuida a Solomon Eccles. Es algo difícil de determinar si Playford recogió una melodía del excéntrico cuáquero, muerto tres años antes, o de su sobrino, que se hallaba en plena actividad musical por entonces. La música de Solomon Eccles sigue siendo, hoy por hoy, un misterio. En cualquier caso, la andadura de los Eccles a lo largo de unos años de actividad musical incesante nos aporta una perspectiva distinta: la del músico por tradición, de vocación casi artesana, que evoluciona al ritmo de los tiempos, ya sea a través de la música popular, cortesana o teatral; en definitiva, una visión desde los ojos del músico de oficio, del que no pasó a la historia en grandes titulares sino, más bien, en una nota a pie de página.

María R. Montes

1 Laurie, Margaret. “Henry Eccles (ii)”, Oxford Music Online. <http://www.oxfordmusiconline.com/subscriber/article/grove/music/08509pg5?q=eccles&search=quick&pos=7&_start=1#firsthit>. Última consulta: 20 de marzo de 2013.

Publicado en abril 2013

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