Crítica
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El viaje sentimental (y musical)

Música y sentimiento de Charles Rosen, por Alianza Editorial

Música y sentimiento, Charles Rosen, Alianza Música (2012), ISBN: 978-84-206-7189-5.

Partiendo del hecho básico de la importancia de la representación del sentimiento en la música, y cómo esa representación y la comprensión de la partitura resultan esenciales para su correcta interpretación por encima deponerle tal o cual etiqueta a su significado (ya se sabe que comprender la expresión es comprender la obra), en su último ensayo Charles Rosen nos invita a analizar la manera en que se fue produciendo un cambio notorio a la hora de representar las emociones en música.

El examen que realiza Rosen sobre los diferentes recursos de los que se han servido los compositores para transmitirnos diferentes emociones va un poco más allá de autores como Batteaux o C.P.E. Bach, por citar solo a dos, en el debate sobre el término “expresión”, tan ligado a la filosofía (Platón, Aristóteles) y su relación con la música. A lo largo de sus páginas vamos desmontando códigos melódicos y tópicos predeterminados sobre los recursos técnicos utilizados para conseguir producir una u otra emoción en el oyente como la asociación de estados de ánimo a determinadas tonalidades (Affektenlerhe), las colecciones de motivos –como los de Mattheson– usados a principios del siglo XVIII para expresar diferentes sentimientos, o el hecho de que la música cromática lenta en modo menor con un bajo repetido resulte seria y grave –cuando no triste– al oyente.

A través de una cascada de ejemplos –como la multitud de detalles expresivos en la música beethoveniana, a la que dedica por entero un capítulo– y de una prosa lúcida y accesible Rosen nos da las herramientas para, aunque no se llegue a poner punto y final al debate sobre el significado más o menos definitivo de una obra, sí para tener elementos de juicio sobre éste.

Adentrarse en las páginas de este libro resulta un viaje fascinante aunque, dada la cantidad de términos técnicos utilizados y la enorme cantidad de ejemplos, quizá solo sea disfrutado al cien por cien por aquellos ya avezados en la teoría musical. No es un libro para leer del tirón sino para, como la buena poesía, detenerse en algún fragmento y meditar sobre él, partitura o CD en mano, mientras se toma una taza de café. Para que la aventura sea completa hemos querido incluir una lista de reproducción con algunos de los ejemplos más relevantes que aparecen citados por el autor de modo que el paseo por sus páginas se realice aprovechando todo su contenido, que es mucho.

Cualquier escrito de Rosen resulta muy recomendable y, además, se agradece la correcta traducción de un especialista como es Luis Gago, así que déjense llevar de la mano del que –además de crítico musical– es un reputado pianista heredero de Rosenthal. ¡Buen viaje!

Ana M. del Valle Collado

Publicado en junio 2012

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