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Anne-Sophie Mutter, el sonido de una diosa

Auditorio Nacional. Revoluciones. Ciclo Sinfónico de la OCNE. Concierto 1. Temporada 14/15. Obras de Bernat Vivancos, Max Bruch y Antonín Dvorák. . Orquesta Nacional de España. Dir: Miguel Harth-Bedoya. Anne-Sophie Mutter, violín. Madrid, 27 de septiembre del 2014.

 

Aún la recuerdo bien saliendo al escenario. Llevaba ese vestido azul celeste de corte sirena que hace, siempre, que todas las miradas se posen ante ella. Silueta atractiva, elegante, poderosa. Era como si un halo de luz difusa rodease aquel cuerpo que ya desprendía gloria. Con un gesto cómplice y concentrado hacia los músicos de la ONE y al director invitado, comenzaron a surgir las notas y la música del primer concierto para violín y orquesta de Max Bruch, ése al que con frecuencia califican de excesivo almibarado. ¡Pero me adelanto, me estoy adelantando! Le hablaba del concierto número 1 de la nueva temporada del ciclo sinfónico de la OCNE, cuya programación gira en torno al concepto de Revoluciones. Es justo señalar el cambio sintomático que se ha venido operando dentro de la institución desde que Félix Alcaraz asumiese el cargo de la dirección técnica de la Orquesta y Coro Nacionales de España en octubre del 2012. Se apostó por la renovación trabajada desde diferentes ángulos y líneas de acción. Si en la temporada pasada se fue perfilando el nuevo rumbo, ésta ha entrado con la fuerza suficiente como para poder afirmar que nos hayamos ya ante una nueva época (¡qué bien encaja en este momento la elección de la 9ª de Dvorák!).

Explícita y brevemente enumeraré cuatro realidades que se dieron en la inauguración del ciclo: en primer lugar el apoyo a la música española con el encargo de una nueva obra por parte de la Orquesta al compositor Bernat Vivancos. En segundo, el contar con artistas internacionales de la talla de Anne-Sophie Mutter. En el tercer puesto, el abrirse hacia nuevos públicos y acercar a los asistentes la música sinfónica mediante conferencias didácticas llevadas a cabo por Luis Ángel de Benito –este hecho ocurrió en el concierto del domingo por la mañana en el que se explicaron las claves de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonín Dvorák–. Por último el lanzamiento de un sello discográfico propio con la consecuente difusión del repertorio grabado, amén del marcado carácter de proyección e impulso para nuestros músicos. Parece que el musicólogo Stefano Russomanno, quien elaboró las notas al programa, no erró al titularlas Grandes comienzos.

En cuanto a la música que aconteció esa tarde hubo quienes no salieron demasiado satisfechos con el estreno de la composición de Vivancos Bach in Himmel. Ésta estaba basada en el conocidísimo Preludio en Do mayor de Johann Sebastian Bach, aquél que abre el primero de los dos volúmenes del Clave bien temperado. Sinceramente no creo que Bach se hubiese sentido ultrajado porque varios siglos más tarde alguien realizase una composición basada en una de sus obras. Mayor agravio me resulta escuchar su mismo preludio como soniquetede fondo en varios anuncios publicitarios malos de la televisión. Fue una pieza circular e hipnótica cuya estructura, armonía y textura no dejaron indiferente al auditorio. Pero si me pregunta, no dudaré en responder que la reina de ese día fue Anne-Sophie. Lo mismo hubiese dado el concierto de Bruch, el de Mendelssohn, el de Dvorák o cualquier otro; tal fue el magnetismo y la fuerza arrolladora de su personalidad y de su música que contagió al director y a todos los músicos de la formación. Por último, tras el descanso, llegó la Novena sinfonía de Antonín Dvorák. La dirección de Miguel Harth-Bedoya consiguió un sonido compacto y empastado, aunque es cierto que de ésta se pueden hacer lecturas mucho más potentes, especialmente para el cuarto movimiento. Las dinámicas fueron bien trabajadas, yendo de suaves y delicados pianos a estruendosos y catatónicos fortísimos de manera precisa y viva.

El resultado fue un buen concierto de apertura a la nueva temporada de la OCNE, y estoy absolutamente segura de que si me hubiese acompañado, usted también se habría enamorado.

Mª Cristina Ávila Martín

Fotografía: http://miguelharth-bedoya.com/?page_id=58. En portada: Irene Medina.

Publicado en noviembre 2014

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